Una glorieta de 350.000 euros para frenar los accidentes en el cruce más peligroso de Real: la CV-50 recupera la normalidad un año después de la dana

La Generalitat construye una rotonda en la CV-50 a su paso por Real para eliminar un cruce conflictivo con tres giros a izquierda.

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CV-50
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Un cruce con tres ramales confluyendo en el mismo punto, con giros a izquierdas que obligan a los conductores a cruzar el carril contrario, y un historial de accidentes que lo ha convertido en uno de los puntos negros de la comarca. Eso es lo que hay hoy en el punto kilométrico 48+500 de la CV-50, a la salida de Real hacia Montroi. La Generalitat Valenciana acaba de iniciar los trabajos previos para construir allí una nueva glorieta que, con un presupuesto de 350.000 euros, pretende zanjar de una vez por todas el problema.

Un cruce que llevaba tiempo pidiendo solución

La intersección de la CV-50 con las calles Mariano Benlliure y Riu Magre, situada al oeste del núcleo urbano de Real, no es un punto cualquiera del mapa. Es la salida natural del municipio hacia Montroi, la vía que conecta el casco urbano con el puente sobre el río Magro y una de las pocas alternativas de escape del tráfico en la zona norte del pueblo. Y hasta ahora, todo ese flujo de vehículos y peatones se gestionaba con una configuración viaria que, en términos técnicos, se llama "intersección con giros a izquierdas". En términos cotidianos: una trampa.

La actuación, impulsada desde la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, ha sido considerada prioritaria por la peligrosidad demostrada del cruce, donde se han registrado diversos accidentes. La Dirección General de Infraestructuras Terrestres la ejecutará a través de los contratos de conservación de carreteras, con un plazo previsto de tres meses.

La CV-50 forma parte de la Red Autonómica de Carreteras de la Generalitat y vertebra la conexión entre núcleos básicos del sistema de asentamientos de la Ribera Alta, enlazando además con la red estatal y facilitando el acceso a grandes infraestructuras de transporte. En este tramo concreto, la carretera dispone de un único carril por sentido, lo que hace que cualquier maniobra compleja se convierta en un riesgo añadido para todos los usuarios.

Una rotonda pequeña pero bien pensada

La solución que ha diseñado la Generalitat no es una gran obra, pero sí una respuesta a medida. La glorieta tendrá un radio exterior de 12 metros y una isleta central de 4 metros, dimensiones ajustadas a la realidad del entorno urbano. Para que los camiones y vehículos de grandes dimensiones puedan maniobrar sin problemas, se ha previsto un segundo anillo pisable de 3 metros de radio adicional, con un carril específico de 8 metros de anchura. Los vehículos ligeros dispondrán de un carril de 5 metros.

Más allá de la geometría, el cambio tiene un impacto directo en la vida del municipio. Una rotonda obliga a reducir la velocidad, elimina los cruces frontales y, algo que a menudo se olvida, mejora la permeabilidad peatonal: cruzar la CV-50 a pie dejará de ser una aventura para los vecinos de Real.

El contexto no puede ignorarse: la sombra de la dana

Esta actuación llega al entorno que, hace menos de dos años, vivió una de las noches más devastadoras de su historia reciente. El desbordamiento del río Magro y del barranco de Teulada causó cuantiosos daños en el firme, en los taludes, en las defensas y en la señalización de la carretera, además de afectar gravemente a las estructuras de la zona. La CV-50 fue una de las carreteras más golpeadas por la dana, sufriendo daños significativos en seis puntos que llevaron a activar tres contratos de emergencia.

En ese contexto, la pasarela ciclopeatonal sobre el río Magro que une Real y Montroi resultó gravemente dañada. La Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio destinó un presupuesto de 4.320.000 euros para la recuperación de estas infraestructuras. Un año después de aquella tragedia, la Generalitat dio por finalizadas las obras de reconstrucción de esa pasarela, que hoy es más segura y resistente frente a futuras riadas.

La nueva glorieta se construirá, precisamente, en el entorno inmediato de esa estructura recuperada, completando así una intervención integral en uno de los puntos más sensibles de la comarca: el eje que comunica Real y Montroi, que la dana convirtió en símbolo de la vulnerabilidad del territorio, y que poco a poco va recuperando, infraestructura a infraestructura, su normalidad. Porque reconstruir no es solo reparar lo que se rompió, sino también mejorar lo que ya fallaba antes de que llegara la tormenta.