Un robot devuelve la esperanza de ser madre a las supervivientes de cáncer: el Hospital La Fe realiza los primeros reimplantes de tejido ovárico con cirugía robótica en España

El Hospital La Fe de Valencia aplica por primera vez en España el robot Da Vinci para reimplantar tejido ovárico en pacientes que superaron un cáncer.

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Hospital la Fe
Hospital la Fe

Superar un cáncer es, para muchas mujeres, solo la mitad de la batalla. La otra mitad tiene nombre propio: la maternidad. El Hospital Universitari i Politècnica La Fe de Valencia ha dado un paso decisivo en esa lucha al realizar los primeros reimplantes de corteza ovárica del centro mediante cirugía robótica, convirtiéndose en uno de los centros pioneros en España en aplicar esta tecnología para restaurar la fertilidad en supervivientes de cáncer.

Una ventana que el cáncer cierra, y la medicina vuelve a abrir

Cuando una mujer recibe un diagnóstico oncológico, la urgencia de comenzar la quimioterapia deja en ocasiones muy poco margen para pensar en el futuro reproductivo. Para algunas, especialmente las que no pueden someterse a estimulación ovárica —ya sea por la premura del tratamiento o porque son prepúberes y sus ovarios aún no responden a esa estimulación—, la criopreservación de tejido ovárico es la única alternativa posible. El procedimiento consiste en extraer una muestra de la corteza del ovario, congelarla, y reimplantarla años después, una vez superada la enfermedad, para que el organismo recupere su función reproductiva.

La criopreservación de la corteza ovárica es una alternativa segura que permite conservar tejido ovárico para su posterior reimplante una vez superada la enfermedad. Lo que cambia ahora en La Fe no es la idea en sí, sino la herramienta con la que se ejecuta el paso final y más delicado de ese proceso: el reimplante.

El robot donde antes bastaba un laparoscopio

Hasta ahora, este tipo de intervención se realizaba mediante laparoscopia convencional. La Fe ha incorporado el sistema Da Vinci, un robot quirúrgico que ofrece visión en tres dimensiones e instrumental articulado capaz de moverse con una precisión que la mano humana, por sí sola, difícilmente alcanza. La diferencia no es menor: los fragmentos de tejido que se reimplantan miden apenas tres milímetros. A esa escala, cada sutura cuenta.

La mayor precisión del robot permite suturas más finas y un contacto más estrecho entre la corteza y la médula del ovario, lo que mejora la revascularización del injerto, es decir, la capacidad del tejido de recibir riego sanguíneo una vez implantado. Ese detalle es, según los especialistas, el factor determinante para que el reimplante sobreviva y funcione. Además, este abordaje permite que la paciente reciba el alta hospitalaria en menos de 24 horas, según ha explicado la especialista en Reproducción Humana, Obstetricia y Ginecología de La Fe, Patrocinio Polo.

Un quirófano que trabaja contra el reloj

La intervención no es solo una proeza técnica: también es un ejercicio de coordinación logística. Antes de que el robot entre en acción, el banco de tejidos debe descongelar la muestra y trasladarla al quirófano, un proceso que dura entre 75 y 90 minutos. Durante ese tiempo, el equipo quirúrgico prepara en la pelvis de la paciente un lecho vascularizado donde se suturará el tejido. Cada minuto importa, y el margen de error es mínimo.

No es tarea de un solo equipo. En la intervención participa una unidad multidisciplinar que integra a especialistas en Embriología, Reproducción Asistida, Oncología Ginecológica, Oncología Pediátrica, Anestesia, Laboratorio de Fecundación in Vitro y el Centre de Teixits de la Comunitat Valenciana. Una cadena humana que trabaja sincronizada para que un fragmento de tejido congelado años atrás pueda convertirse, en el mejor de los casos, en una nueva vida.

Dos casos que abren un camino

El Hospital La Fe acumula un total de 56 cirugías de reimplante con diversas técnicas hasta 2025. Los dos primeros casos realizados con robótica son, por ahora, los que sitúan al centro en la vanguardia nacional de esta indicación. No es un número grande, pero en medicina, los primeros casos siempre trazan el camino que otros seguirán.

"Estos primeros reimplantes de corteza ovárica mediante cirugía robótica sitúan a nuestro hospital entre los centros pioneros en España en aplicar esta tecnología para la preservación de la fertilidad" - José Luis Poveda, gerente de la agrupación sanitaria interdepartamental Valencia Sur y de La Fe

Las cifras internacionales sobre esta técnica ofrecen perspectiva: hasta 2022 se ha informado de más de 200 nacimientos de niños vivos mediante el uso de criopreservación y autotrasplante de tejido ovárico, con una tasa de nacidos vivos de entre el 21,6 y el 30%. No es una garantía, pero sí una probabilidad real. El éxito, además, depende directamente de la edad de la paciente en el momento en que se congeló el tejido, lo que convierte la decisión de preservar la fertilidad antes del tratamiento oncológico en algo con consecuencias que se miden décadas después.

La intención de La Fe es consolidar esta tecnología en su práctica habitual, estandarizando el uso de la robótica para ofrecer lo que el gerente del hospital define como "una alternativa avanzada y segura". En el fondo, lo que está en juego es algo más difícil de medir que una tasa de éxito: la posibilidad de que una mujer que ganó la batalla al cáncer pueda, años después, tener un hijo. Y eso, en cualquier unidad de medida, es significativo.