En Catarroja, uno de los municipios que quedó en el corazón de la devastación de la dana del 29 de octubre de 2024, acaba de abrir sus puertas un restaurante que no es exactamente un restaurante. Se llama Foc i Cor y sirve menús, sí, pero también sirve para algo más difícil de encontrar en una zona que todavía se recupera: oportunidades laborales reales para quienes más lo necesitan.
De la emergencia a la cocina: un proyecto que va más allá del plato
La Generalitat Valenciana ha financiado este restaurante-escuela con 563.088 euros, dentro de la convocatoria de ayudas dirigida a proyectos de desarrollo para la recuperación de los municipios afectados por la dana. El proyecto está promovido por la ONG Cesal y su objetivo es claro: mejorar el acceso al empleo de personas en situación de vulnerabilidad de l'Horta Sud mediante formación práctica en hostelería en un entorno real de trabajo abierto al público.
No es un aula con simulacros. Es un restaurante que funciona, con clientes reales, en una comarca que lo necesita. Porque los datos son contundentes: entre el 30 de octubre de 2024 y el 8 de enero de 2025, más de 14.500 trabajadores de l'Horta Sud se vieron afectados por expedientes de regulación temporal de empleo . Y entre los sectores más golpeados, la hostelería fue uno de los más castigados, con más de un 34% de sus trabajadores en la zona cero acogidos a ERTE . Formar a personas vulnerables precisamente en el sector que más sufrió tiene, pues, una lógica reparadora.
"Queremos que la recuperación de la dana se traduzca en oportunidades reales para las personas; proyectos como Foc i Cor, pioneros en su ámbito, permiten crear empleo, reforzar la cohesión social y contribuir a la reactivación económica de l'Horta Sud" - Pedro Carceller, director general de Inclusión y Cooperación al Desarrollo de la Generalitat Valenciana
Cocina, repostería y un itinerario pensado para rehacer vidas
El programa formativo de Foc i Cor no se limita a enseñar a pelar patatas. Ofrece formación teórica y práctica en cocina, repostería, servicio de sala y barra, pero también contenidos sobre gestión hostelera, digitalización y seguridad alimentaria. Cada participante contará con un itinerario individualizado de inserción laboral, prácticas profesionales y mentorías, además de colaboración directa con empresas del sector para facilitar el salto al mercado de trabajo. Según las previsiones del proyecto, un centenar de personas completarán el itinerario formativo.
El director general Pedro Carceller, que asistió a la puesta en marcha del proyecto, subrayó que "pasar de la emergencia a la autonomía es uno de los grandes retos de la recuperación" y que este restaurante-escuela "ofrece formación, acompañamiento y oportunidades laborales a personas que necesitan recuperar un proyecto de vida". Una frase que, en el contexto de l'Horta Sud, tiene todo el peso de lo concreto.
Más que un restaurante: un motor de comunidad
Foc i Cor también está concebido como un espacio de dinamización económica local. Trabajará con productores, proveedores y pequeñas empresas de proximidad para contribuir a la reactivación de los municipios afectados. Pero hay un elemento que lo distingue todavía más: el restaurante-escuela se abrirá a la ciudadanía con actividades gastronómicas, culturales e intergeneracionales orientadas a fortalecer los vínculos sociales en una comarca que, más de un año después de la tragedia, sigue cosiendo sus heridas.
"La inclusión social también pasa por generar oportunidades de empleo y por ofrecer herramientas para que las personas puedan desarrollar su propio proyecto vital con autonomía y estabilidad" - Pedro Carceller, director general de Inclusión y Cooperación al Desarrollo de la Generalitat Valenciana
Un proyecto entre 72: la respuesta social de la Generalitat
Foc i Cor no es una iniciativa aislada. Forma parte de una convocatoria de ayudas de la Generalitat dotada con 24,8 millones de euros, destinada a entidades sociales para poner en marcha iniciativas de recuperación en los municipios afectados. En total, la Conselleria coordina 72 proyectos impulsados por 55 entidades en 52 municipios de la Comunitat Valenciana, con una duración de entre seis y quince meses. Los colectivos destinatarios abarcan desde jóvenes y mujeres hasta personas mayores, migrantes, personas con discapacidad, familias monoparentales o personas sin hogar.
Las actuaciones se concentran en las localidades más azotadas: Catarroja, Benetússer, Sedaví, Paiporta, Torrent, Picanya, Alfafar, Albal, Aldaia, Massanassa, Algemesí o Chiva. Quince localidades afectadas por la dana sufrieron daños que repercutieron sobre el 100% de sus trabajadores, y entre los municipios más castigados, una docena pertenecen precisamente a l'Horta Sud . Es en ese paisaje de pérdida donde un restaurante con nombre de fuego y corazón intenta demostrar que reconstruir también puede hacerse desde los fogones.


