Un libro de casi cuatro siglos de antigüedad que había recorrido mercadillos, transacciones anónimas e incluso plataformas de venta en internet ha regresado, por fin, a la biblioteca franciscana a la que pertenecía. El Grupo de Patrimonio Histórico de la Policía de la Generalitat ha recuperado un ejemplar de la obra Iornada dalma, un rarísimo volumen del siglo XVII que figuraba entre los fondos de la Biblioteca del Convento de Nuestra Señora del Remei, en la localidad barcelonesa de Vic. La intervención, posible gracias a las labores de cibervigilancia del grupo especializado, pone de relieve cómo la vigilancia digital puede convertirse en la mejor herramienta para proteger el patrimonio histórico.
Un tesoro bibliográfico de 1626 puesto a la venta en internet
La historia de este libro es, en sí misma, una novela. Iornada dalma libertada —cuyo título completo apunta a un viaje espiritual del alma por el agitado mar del mundo, guiada por Cristo— fue escrita en 1626 por el fraile franciscano João Cardoso, perteneciente a la orden de San Francisco de la región portuguesa del Algarve. La obra fue editada por el impresor Geraldo da Vinha a instancias del mercader de libros Thomé do Valle, en una tirada que, con los siglos, ha dejado muy pocas copias conocidas en pie.
Fue precisamente esa rareza la que encendió las alarmas. Los investigadores del Grupo de Patrimonio Histórico, en el marco de sus rutinas de cibervigilancia, detectaron que el ejemplar estaba siendo ofrecido en venta a través de internet. Una simple publicación en la red había puesto en peligro la integridad de un bien patrimonial que llevaba casi cuatro siglos bajo custodia religiosa. La actuación fue inmediata.
El sello que lo delató: una marca de biblioteca como prueba definitiva
Para confirmar la procedencia del libro, los investigadores contactaron con el bibliotecario y archivero de la Biblioteca Franciscana del Convento de San Antonio de Padua de Barcelona, institución que integra los fondos de distintos conventos y parroquias franciscanas de Cataluña. El especialista no necesitó demasiado tiempo para resolver la duda: en una de las páginas interiores del volumen figuraba estampado el sello de la Biblioteca de Nuestra Señora del Remei de Vic. No había margen para la incertidumbre.
El responsable de la biblioteca presentó de inmediato la correspondiente denuncia para hacer posible la recuperación del ejemplar, y destacó además su excepcionalidad: se trata de un libro del que existen muy pocas copias conocidas en el mundo, lo que eleva su valor histórico y documental muy por encima del de un simple libro antiguo.
De un mercadillo de Reus a un domicilio en El Ejido: el rastro del libro
Reconstruir el camino que había recorrido el volumen fue otra parte de la investigación. La actuación policial permitió identificar al vendedor: una persona residente en El Ejido que, según declaró, lo había adquirido a través de internet. El anterior propietario, a su vez, afirmó haberlo comprado en un mercadillo de antigüedades de Reus a alguien de avanzada edad cuya identidad no pudo precisar. Tres eslabones de una cadena que nadie había seguido hasta ahora, y que conducen inexorablemente a la pregunta de cómo salió el libro de la biblioteca del convento en primer lugar.
Para llevar a cabo la intervención final, el Grupo de Patrimonio Histórico contó con la colaboración de la Unidad de Policía Nacional adscrita a Andalucía, que actuó de forma coordinada para recuperar el ejemplar de manera cautelar. La cooperación entre unidades de distintas comunidades autónomas resultó clave para cerrar el caso.
Una devolución voluntaria y un regreso a casa
El desenlace tiene un matiz que merece subrayarse: el último poseedor del libro decidió, de forma voluntaria y expresa, ceder el ejemplar de manera definitiva en favor de la Biblioteca de los Franciscanos del Convento del Remei de Vic. No hubo litigio, no hubo resistencia. Solo el reconocimiento de que aquel libro nunca debió salir de donde estaba.
La obra fue entregada al responsable en València de la orden de los Hermanos Franciscanos, quien se encargará de trasladarla a la Biblioteca Franciscana del Convento del Remei. Después de casi cuatro siglos de existencia y de un periplo que nadie podrá reconstruir del todo, el libro vuelve al lugar para el que fue custodiado. Una historia que recuerda que el patrimonio cultural no es solo papel y tinta: es memoria colectiva, y su pérdida, aunque silenciosa, nos empobrece a todos.

