Un hito en la identidad digital: ya es posible obtener el certificado electrónico por videollamada solo con el NIE y el pasaporte

ISTEC-ACCV permite por primera vez obtener el certificado digital por videoidentificación con NIE y pasaporte extranjero, sin TIE ni desplazamientos.

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Certificado digital por videoidentificación con NIE y pasaporte
Certificado digital por videoidentificación con NIE y pasaporte
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Imagina ser un ciudadano alemán que vive en Berlín, tiene un NIE español porque trabajó en Valencia hace unos años y ahora necesita firmar un documento electrónico ante la Administración española. Hasta hace muy poco, ese trámite le obligaba a volar a España o a buscar un Punto de Registro de Usuario cerca de donde vive. Esa barrera acaba de desaparecer.

La empresa pública valenciana ISTEC, a través de su Área de Identidad Digital ACCV, se ha convertido en el primer prestador de servicios de confianza electrónica de España en permitir la obtención de un certificado digital por videoidentificación utilizando únicamente el NIE y un pasaporte válido de cualquier país.

El proceso es completamente telemático, no requiere desplazamiento alguno y puede realizarse desde cualquier punto del planeta con una cámara y conexión a internet.

El anuncio supone una evolución significativa respecto al servicio que la propia ISTEC ya ofrecía desde 2023, cuando, en colaboración con la empresa de identidad digital Signicat, se convirtió en la primera entidad en ofrecer la posibilidad de obtener certificados digitales cualificados a través de una solución de videoidentificación.

En aquel momento, el sistema permitía a ciudadanos españoles en toda Europa o extranjeros con TIE en vigor solicitar su certificado digital haciendo uso de un ordenador personal o de un dispositivo móvil, sin desplazamientos ni esperas prolongadas. El paso de ahora va más allá: elimina la necesidad de tener esa tarjeta física.

El problema que nadie había resuelto todavía

El NIE —Número de Identidad de Extranjero— es el código que España asigna a los extranjeros que tienen algún vínculo económico, profesional o social con el país. Identifica a la persona, pero no acredita su residencia. Y aquí estaba el nudo: muchos ciudadanos de la Unión Europea tienen NIE, pero no tienen TIE.

¿Por qué? Porque los comunitarios, en general, no están obligados a obtener esa tarjeta física. Sin embargo, el servicio de videoidentificación exigía hasta ahora presentar algún documento con soporte físico: el DNI, la TIE, el pasaporte español o el permiso de conducir español.

El resultado práctico era una paradoja: ciudadanos europeos perfectamente identificables ante la ley española no podían acreditar su identidad por vídeo porque ninguno de sus documentos encajaba en la lista. Con la nueva modalidad, basta combinar el NIE con un pasaporte extranjero en vigor, aunque el número de identificación no aparezca en ninguna tarjeta física.

"Con esta ampliación, eliminamos una barrera que afectaba especialmente a los ciudadanos de la Unión Europea con NIE, ya que generalmente no disponen de TIE. Ahora pueden realizar todo el proceso desde cualquier lugar del mundo, sin desplazamientos" - Juan Alegre, director gerente de ISTEC

Cómo funciona el nuevo proceso

El procedimiento es sencillo en su forma, aunque robusto en sus garantías. El sistema incorpora tecnologías basadas en vídeo y en modelos de inteligencia artificial, previamente empleadas en entornos financieros. Dicha tecnología es capaz de analizar en tiempo real documentos acreditativos, extrayendo de ellos la identidad y verificándola con la persona que se presenta, llegando a detectar fraudes de producirse. En otras palabras, no es una simple videollamada: es un proceso con la misma validez legal que acudir en persona a una oficina.

Una vez validados los datos y aprobada la solicitud, el usuario recibe su certificado cualificado de ciudadano de ACCV, válido durante tres años. El certificado digital contiene datos como el nombre, apellidos, NIF o NIE y correo electrónico del titular, y puede usarse para identificarse y expresar voluntad, consentimiento o autoría de forma segura. Igual que se usaría la firma manuscrita o el documento físico de identidad en trámites presenciales, el certificado digital es su homólogo en los trámites online.

¿Quién se beneficia realmente?

El perfil de usuario que más se beneficia de este avance es variado. Por un lado, los ciudadanos comunitarios —franceses, italianos, alemanes, rumanos— que en algún momento trabajaron o invirtieron en España y obtuvieron un NIE, pero que ya no residen aquí y carecen de TIE.

Por otro, cualquier persona extranjera con NIE y pasaporte vigente que necesite realizar gestiones digitales con la Administración española: pedir un certificado tributario, acceder a la Seguridad Social, firmar contratos o consultar expedientes.

También resulta especialmente útil para los españoles residentes en el extranjero, que ya podían acceder al servicio de videoidentificación con pasaporte español, pero que en muchos casos tienen dificultades para encontrar un Punto de Registro de Usuario fuera de España.

ISTEC lleva desempeñando esta labor de identidad digital desde 1999, y la nueva funcionalidad refuerza una trayectoria que apunta a reducir la brecha entre los trámites presenciales y la administración digital de alcance internacional.

En un contexto en el que la movilidad internacional es cada vez mayor y en el que los Estados avanzan hacia la digitalización plena de sus servicios, que una empresa pública autonómica marque el camino en algo tan concreto como la identificación remota de extranjeros no es un detalle menor. Es la señal de que la identidad digital empieza a funcionar, por fin, a la velocidad a la que se mueven las personas.