¿Peligra el tráfico aéreo en Europa? El combustible se convierte en el punto débil por la crisis en Oriente Medio

Cancelaciones, racionamiento de combustible y planes de emergencia en aerolíneas reavivan el temor a una posible tensión en los vuelos este verano

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Varias personas esperan para subir a un avión de Ryanair
Varias personas esperan para subir a un avión de Ryanair

La aviación europea vuelve a situarse en el centro de la incertidumbre geopolítica. La escalada de tensión en Oriente Medio y las consecuencias del conflicto en Irán han puesto el foco en un elemento clave pero poco visible para los pasajeros: el queroseno. El combustible que permite volar a los aviones se ha convertido en uno de los principales puntos de vulnerabilidad del sector, con aerolíneas y aeropuertos activando planes de contingencia ante el riesgo de escasez o encarecimiento.

El origen del problema se encuentra en uno de los puntos más estratégicos del comercio mundial: el Estrecho de Ormuz. Esta vía marítima es esencial para el transporte de petróleo y derivados, incluido el queroseno. La amenaza de bloqueo o interrupciones en la zona ha reactivado el temor a una crisis de suministro que podría afectar directamente al tráfico aéreo internacional.

De hecho, la semana pasada, la aerolínea Volotea ya anunció la cancelación de algunos vuelos previstos para la temporada estival debido al aumento del precio del combustible. La decisión ha encendido las alarmas en un sector que depende de forma crítica de la estabilidad energética global. Mientras tanto, la tensión ya empieza a notarse en Europa.

En Italia, varios aeropuertos han comenzado a racionar combustible para garantizar la operatividad de los vuelos. Las autoridades italianas insisten en que el suministro está asegurado hasta finales de mayo, pero el escenario ha obligado a extremar la vigilancia. La situación no es aislada: aerolíneas como Lufthansa o Ryanair ya estudian posibles recortes de operaciones si la crisis energética se prolonga.

Avión de Volotea
Avión de Volotea

En este contexto, las compañías aéreas han comenzado a diseñar planes de contingencia para evitar el impacto directo en sus operaciones. Entre las medidas más destacadas aparece el llamado tankering, una estrategia que consiste en cargar más queroseno del habitual en aeropuertos con mejor abastecimiento para poder operar rutas hacia destinos con mayor riesgo de escasez.

Según información publicada por La Vanguardia, esta práctica ya se está planteando en rutas con origen en España, donde el suministro es relativamente más estable que en otros países europeos. El objetivo es garantizar la continuidad de los vuelos incluso si algunos aeropuertos de destino presentan problemas de abastecimiento.

La situación en España es, por ahora, más favorable que en otros mercados. Las refinerías nacionales son capaces de cubrir en torno al 80% de la demanda de queroseno para aviación, lo que sitúa al país en una posición más sólida frente a la crisis. Este factor convierte a los aeropuertos españoles en una pieza clave dentro de la red aérea europea, especialmente en rutas de alta demanda.

Por ahora, el sector insiste en lanzar un mensaje de tranquilidad, pero la realidad es que las aerolíneas ya trabajan con escenarios de estrés. La posibilidad de encarecimiento de billetes, reprogramación de rutas o incluso cancelaciones puntuales no está descartada si el mercado energético no se estabiliza en las próximas semanas. La aviación, que ya ha atravesado crisis profundas en los últimos años, vuelve a enfrentarse a un escenario en el que la geopolítica marca el ritmo.