La guerra en Irán dispara la incertidumbre en la economía valenciana

Cómo el conflicto de Oriente Medio amenaza exportaciones, logística y costes en la Comunitat Valenciana

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Trabajador de la huerta de Alboraya
Trabajador de la huerta de Alboraya

La escalada del conflicto en Oriente Medio ha encendido las alertas en la Comunitat Valenciana, donde empresas, analistas y entidades económicas observan con cautela las posibles repercusiones sobre el comercio, la industria y las cadenas de suministro regionales. La Cámara de Comercio de Valencia ha advertido que el impacto económico dependerá principalmente de la duración del conflicto y de los países que finalmente se vean implicados, en un contexto marcado por la creciente incertidumbre internacional y la volatilidad de los mercados globales.

El informe elaborado por la Cámara subraya que la Comunitat Valenciana mantiene una relación comercial significativa con Oriente Medio, donde las exportaciones alcanzaron los 1.206 millones de euros en 2025, representando un 3,2% del total del comercio exterior valenciano y registrando incrementos interanuales.

Entre los países de la región, Irán se sitúa como el cuarto proveedor, con exportaciones valencianas valoradas en 6,3 millones de euros, centradas principalmente en abonos, esmaltes y colorantes. Por su parte, las importaciones desde este país, que incluyen pistachos, azafrán y polímeros, sumaron 47 millones de euros.

La Cámara de Comercio subraya que la actual tensión introduce una “dosis de incertidumbre al alza” que puede condicionar las decisiones empresariales a medio plazo. Ante la escalada militar en la región, muchas empresas podrían priorizar la seguridad frente a la eficiencia y la rentabilidad, adoptando estrategias más conservadoras en sus exportaciones y aprovisionamientos.

Entre los efectos más inmediatos se encuentran el encarecimiento de los costes logísticos, mayores tiempos de tránsito y posibles modificaciones en las rutas comerciales entre Europa, Oriente Medio y Asia. Esto afectará directamente a la actividad exterior de las empresas valencianas y podría retrasar proyectos o contratos en curso.

El alza en los precios del petróleo y del gas se perfila como otro factor determinante, que ya se está trasladando a los costes de producción. Por el contrario, la apreciación del dólar como moneda refugio frente al euro podría favorecer parcialmente las exportaciones hacia mercados denominados en esta divisa, ofreciendo cierta ventaja a las empresas valencianas que operan en este tipo de transacciones.

El comercio valenciano y sus riesgos

El comercio entre la Comunitat Valenciana y los países de Oriente Medio alcanzó en 2024 un total de 1.516 millones de euros, lo que supone un 4,2% del comercio exterior regional, con un claro superávit. Arabia Saudí, Israel y Emiratos Árabes Unidos concentran el 72% de las exportaciones valencianas en la región, mientras que Irán representa una fracción más pequeña.

Entre los principales sectores de exportación se encuentran los productos cerámicos, que suponen aproximadamente un tercio de las ventas a Oriente Medio. Este sector, clave para la economía valenciana, ha sufrido un retroceso en los últimos años debido a la fuerte competencia del azulejo chino e indio.

Otros sectores muestran dinámicas mixtas. Los bienes de equipo, como maquinaria y aparatos eléctricos, registran una elevada demanda especialmente en Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Bahréin. De manera paralela, los alimentos procesados de la industria agroalimentaria valenciana - conservas de fruta y verdura, productos de cereales, cacao y aceite de oliva - han ido experimentando un crecimiento progresivo en los mercados árabes.

Sin embargo, los alimentos frescos, como frutas y verduras, han ido registrando un retroceso generalizado, al igual que bienes de consumo como muebles, calzado, cosmética, textil y confección, presionados por la mayor incertidumbre en los mercados y la competencia de productos asiáticos.

Tres cuartas partes de las importaciones que la Comunitat Valenciana realiza a Oriente Medio corresponden a materias primas o productos intermedios para la industria regional, y casi un 40% de ellas son productos químicos o derivados del petróleo. La escalada militar ha evidenciado la vulnerabilidad de la industria petroquímica ante la inestabilidad en la región.

Aun así, la Comunitat Valenciana sigue expuesta a subidas internacionales de precios, lo incrementará los costes de producción y se trasladará a los precios finales de los productos. Por ello, la diversificación de proveedores, que incluye países como Kazajistán, Angola, Guinea Ecuatorial, Guayana y Brasil, se ha convertido en una estrategia clave para reducir la dependencia del crudo proveniente de Oriente Medio.

Consecuencias inmediatas y recomendaciones empresariales

Entre las consecuencias más inmediatas de la escalada del conflicto se prevén paralizaciones o retrasos en las operaciones comerciales con los principales mercados de la región, descenso de la confianza de los consumidores y menor demanda de productos, especialmente automóviles, calzado y muebles. La incertidumbre logística también puede dificultar el transporte y afectar a la cadena de suministro, encareciendo tanto la exportación como la importación de productos esenciales para la industria valenciana.

Sectores particularmente afectados son la distribución de productos perecederos en Oriente Medio y la industria química y de materias plásticas que depende de insumos intermedios de la región. Además, el tránsito marítimo por el Canal de Suez y el Golfo Pérsico seguirá siendo un factor de riesgo, impactando no solo en los países del Mar Rojo, como Egipto, Jordania o Arabia Saudí, sino también en las proyecciones de crecimiento económico regional.

Ante estas alertas, la Cámara de Comercio de Valencia llama a las empresas a actuar con prudencia, reforzar la planificación estratégica y evitar decisiones precipitadas. La diversificación de mercados y proveedores, junto a la adopción de estrategias más conservadoras en inversión y logística, se presentan como herramientas esenciales para mantener la estabilidad económica frente a un conflicto cuya duración y alcance aún son imprevisibles.