Mil seiscientos jóvenes músicos tocarán al unísono en cuatro ciudades valencianas para arrancar el curso escolar con un grito de pasodoble

El 27 de septiembre, 70 bandas juveniles actuarán simultáneamente en València, Castellón, Alicante y Elche para celebrar el inicio del curso.

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Músicos en la plaza de la Virgen
Músicos en la plaza de la Virgen
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A mediodía del próximo 27 de septiembre, cerca de 1.600 músicos jóvenes tocarán al mismo tiempo en cuatro ciudades de la Comunitat Valenciana. No será un ensayo ni una retransmisión en diferido: 70 bandas juveniles interpretarán el mismo repertorio, a la misma hora, en plazas y espacios emblemáticos de València, Castellón de la Plana, Alicante y Elche. Un concierto colectivo y descentralizado que la Generalitat ha elegido para marcar el inicio del curso escolar con una declaración de intenciones musical.

Cuatro ciudades, un mismo compás

A las 12.00 horas en punto, el silencio dará paso a los primeros acordes de un programa compuesto íntegramente por pasodobles. La ciudad con mayor protagonismo será València, donde 30 bandas llenarán de música la Plaza de la Virgen, uno de los rincones más reconocibles del corazón histórico de la capital. En Castellón de la Plana, 15 agrupaciones actuarán en la Plaza de las Aulas. Alicante acogerá otras 15 bandas en la explanada del puerto, frente al Hotel Meliá, con el Mediterráneo como telón de fondo. Y Elche cerrará el cuadro con diez bandas reunidas en la Plaza del Baix.

Cada banda estará formada por entre 20 y 25 músicos. Una orquesta distribuida por toda una región, tocando al unísono sin que nadie pueda verla completa desde un solo punto. Hay algo casi simbólico en esa imagen: la música como argamasa invisible que une territorios.

Un repertorio de raíz valenciana

El programa elegido no es casual. Los seis pasodobles que sonarán en todas las ciudades forman parte de un canon popular profundamente arraigado en la cultura festiva valenciana y española. El repertorio incluye títulos como Fiesta en Benidorm, de Rafael Doménech; Amparito Roca, de Jaime Texidor —quizás el pasodoble más reconocible de cuantos se escuchan en las fiestas populares de toda España—; Xàbia, de Salvador Salvà; el popularísimo Paquito el Chocolatero, de Gustavo Pascual; y Pérez Barceló, de Bernabé Sanchis.

Elegir el pasodoble no es una concesión al folclore fácil. Es, en el contexto valenciano, un género con peso propio: vinculado a las fiestas de Moros y Cristianos, a las Fallas y a los certámenes de bandas, el pasodoble es la gramática musical común de una comunidad que lleva siglos haciendo de la banda su institución cultural más transversal.

Una tradición que nació con una reivindicación

Este concierto simultáneo se celebró por primera vez en 2024, y su origen no fue meramente festivo. Nació con una intención clara: reclamar que la asignatura de Música recupere su carácter obligatorio en la Educación Secundaria Obligatoria, un debate que lleva años recorriendo los pasillos del sistema educativo español sin resolverse del todo. La música en las aulas, en otras palabras, sigue siendo una batalla abierta.

La organización del evento recae en la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana (FSMCV), una entidad sin ánimo de lucro fundada en 1968 con la finalidad de promover, difundir y dignificar la afición, la enseñanza y la práctica de la música. Actualmente está integrada por 550 sociedades musicales y sus escuelas de música, que representan más del 50% de estas entidades de toda España. Es la FSMCV quien selecciona, según su propio baremo de participación, las bandas que tienen el honor de formar parte del evento.

60.000 alumnos como cantera del futuro

Las Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana han sido declaradas Bien de Interés Cultural por el Gobierno Valenciano y Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial por el Gobierno de España. No es un reconocimiento menor. Detrás de ese estatus hay décadas de trabajo silencioso en escuelas y locales de ensayo repartidos por pueblos y ciudades de toda la región.

La red de escuelas de música de la FSMCV está compuesta por más de 600 centros educativos en los que no solo se forman futuros músicos, sino también en valores como el compañerismo, la creatividad y el amor por la música. En ellos se citan diariamente 60.000 alumnos y más de 5.000 profesores, formando una cantera de músicos de la que se nutren las sociedades musicales de la Comunitat Valenciana.

Los 1.600 jóvenes que el próximo domingo tomarán las plazas y paseos de cuatro ciudades son, en buena medida, el producto visible de ese esfuerzo colectivo. Músicos de entre veinte y veinticinco por banda, formados en escuelas locales, que de repente se convierten en parte de algo mucho más grande que su propio atril. Esa es, quizás, la lección más poderosa que puede ofrecer un concierto así: que la música, cuando se practica en comunidad, trasciende el sonido y se convierte en identidad compartida.