Cuatro tramos del litoral valenciano —desde Vinaròs hasta Denia— recibirán este año un total de 542.000 euros en ayudas para proyectar el futuro de sus comunidades pesqueras. La Conselleria de Agricultura, Agua, Pesca y Alimentación ha convocado estas subvenciones destinadas a los proyectos enmarcados en las Estrategias de Desarrollo Local Participativo (EDLP) aprobadas por los Grupos de Acción Local Pesqueros (GALP) de la Comunitat Valenciana para el período 2021-2027.
Dinero europeo con sello local
Detrás de estas ayudas hay un gran paraguas financiero: el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA), el nuevo fondo de las políticas marítima, pesquera y acuícola de la UE para el periodo 2021-2027, en sustitución del anterior Fondo Europeo de Pesca (FEMP). España es el primer país perceptor del FEMPA, con un 21,1% del presupuesto del fondo en gestión compartida. De ese gran pastel, una porción llega ahora directamente a los puertos y barrios marineros valencianos.
La financiación se reparte en una proporción clara: el 70% procede del FEMPA y el 30% restante lo aporta la propia Generalitat Valenciana. Las ayudas se otorgan en régimen de concurrencia competitiva y se publican en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV), con un plazo de solicitud de 15 días desde su aparición en el boletín.
El FEMPA insta a los Estados miembros a invertir para lograr que los sectores de la pesca y la acuicultura sean más competitivos y para desarrollar una economía azul sostenible, así como nuevos mercados y tecnologías. En ese marco, el Desarrollo Local Participativo actúa como la herramienta de dinamización del territorio, poniendo el foco en las comunidades costeras donde el sector pesquero y el acuícola tienen mayor peso.
Cuatro estrategias para cuatro tramos de costa
La Comunitat Valenciana cuenta con cuatro estrategias de desarrollo local participativo, cada una vinculada a un grupo de municipios con identidad marinera propia. Y, en un ejercicio de equidad poco habitual en la distribución de fondos públicos, cada una de ellas recibirá exactamente la misma cantidad: 135.000 euros en 2026.
- EDLP Costa de Azahar: Vinaròs, Benicarló, Peñíscola, Castellón de la Plana y Burriana.
- EDLP Provincia de Valencia: Gandía, Cullera, Oliva, Silla, Sollana, Catarroja, El Perelló (Sueca), El Palmar, El Perellonet, el recinto portuario de Sagunt, el recinto portuario de Valencia y los barrios del Grau y Cabanyal de Valencia.
- EDLP Bahía de Santa Pola: Santa Pola, Guardamar del Segura, Torrevieja y la isla de Tabarca.
- EDLP La Marina: El Campello, la Vila Joiosa, Benidorm, Altea, Calp, Teulada-Moraira, Jávea y Denia.
El abanico geográfico que cubren estas cuatro estrategias es revelador: municipios pequeños con lonjas históricas conviven en el mismo grupo de acción con enclaves turísticos de primer orden como Benidorm o Peñíscola. Esa mezcla no es casual; refleja precisamente el objetivo de crear sinergias entre la pesca tradicional y otras actividades económicas del litoral.
Más allá de las redes: turismo, cultura y sostenibilidad
¿A qué tipo de proyectos se destinarán estos fondos? La respuesta va bastante más allá de reparar aparejos o modernizar embarcaciones. Las estrategias comparten una batería de objetivos comunes que incluyen la promoción y comercialización de productos pesqueros, el desarrollo del turismo pesquero, la puesta en valor del patrimonio cultural y natural marino, el análisis de la sostenibilidad de la pesca artesanal y su impacto ambiental, y la organización de eventos que acerquen la actividad pesquera a la ciudadanía.
El FEMPA permite alcanzar los objetivos del Pacto Verde Europeo y contribuye a la protección de la biodiversidad marina, a los objetivos de mitigación del cambio climático de la UE y al suministro de alimentos. En este sentido, el 10% del total del programa español del FEMPA se destina al Desarrollo Local Participativo , lo que convierte a iniciativas como la valenciana en una pieza estratégica dentro de la política pesquera nacional.
Para ser elegible, cada proyecto deberá estar alineado con los objetivos de la EDLP de su zona y, al mismo tiempo, con los fines generales del FEMPA. Una doble exigencia que, lejos de ser un obstáculo burocrático, garantiza que el dinero no se diluya en acciones desconectadas de la realidad de cada comunidad costera. En un momento en que la pesca artesanal mediterránea afronta presiones crecientes —desde el cambio climático hasta la competencia de mercados globales—, que la Unión Europea y la Generalitat apuesten por dinamizar desde dentro a estas comunidades puede marcar la diferencia entre conservar un modo de vida centenario o verlo desaparecer lentamente.


