La alimentación del futuro no solo se está cocinando en los laboratorios. También se está construyendo en las fábricas, en los supermercados y en las cocinas de los hogares. Esa ha sido una de las ideas que ha recorrido la octava edición de ftalks Food Summit, celebrada esta semana en València y que ha reunido a más de 80 ponentes internacionales y alrededor de 50 startups para analizar hacia dónde se dirige el sector.
Entre los grandes temas abordados ha estado precisamente la transformación de los hábitos de consumo. Hogares más pequeños, menos tiempo disponible y una creciente demanda de soluciones que combinen sabor, salud y conveniencia están impulsando el crecimiento de los platos preparados y obligando a la industria a repensar su relación con el consumidor.
En ese debate ha participado Raúl Martín, CEO de Familia Martínez, grupo empresarial de origen valenciano que reúne marcas como Embutidos Martínez, Platos Tradicionales, Cinco Tenedores o La Pila Food. La compañía afronta esta nueva etapa con una fuerte apuesta por la innovación, la automatización y el crecimiento de la categoría de platos preparados.
Familia Martínez tiene además una importante implantación industrial en la Comunitat Valenciana y mantiene en marcha un ambicioso plan de inversión de más de 150 millones de euros, con proyectos vinculados a sus instalaciones de Torrent y Buñol. Una inversión que, según explica Martín, también permitirá seguir generando empleo en la Comunitat.
Con él hablamos de empresa familiar, innovación, inteligencia artificial, nuevos hábitos de consumo, platos preparados, empleo e industria valenciana, pero también del futuro de una compañía que, en palabras de su CEO, quiere seguir “perdurando y trascendiendo” desde Valencia.
Familia Martínez nació hace más de seis décadas a partir del proyecto de Francisco Martínez. ¿Qué ha sido más difícil: crecer hasta convertirse en el grupo actual o mantener esa esencia de empresa familiar?
El reto está en preservar una manera de hacer las cosas, una esencia que tiene mucho que ver con la familia. Es un gran proyecto que comienza con el fundador, Francisco Martínez. Incluso podemos hablar ya de una tercera generación, porque la madre de Francisco tenía una pollería que fue, de alguna manera, el germen de todo.
Para nosotros es muy importante preservar esa esencia y esa manera de hacer las cosas, en las que tenemos una obsesión por los detalles. También intentamos ir por delante a la hora de pensar en el futuro y, quizás, KM ZERO sea una buena muestra de ello: una ventana hacia el medio y largo plazo.
Pero todo eso tiene que hacerse sin perder lo que nos ha traído hasta aquí: esa tradición familiar, esa forma de hacer las cosas y esa búsqueda constante de lo siguiente, de cuestionarlo todo.
Lo hemos intentado recoger en nuestra cultura y en lo que llamamos Rumbo 26-30, pensando en todo aquello que tenemos que seguir haciendo, pero adaptándonos a lo que viene, que nunca es igual que lo anterior. Creo que estamos en un buen momento porque hemos conseguido estandarizar una manera de hacer las cosas que nos permite adaptarnos a un entorno cada día más cambiante.
Ahí aparece una aparente contradicción: una empresa con un fuerte componente tradicional que, al mismo tiempo, apuesta por la inteligencia artificial, la robotización y nuevas tecnologías. ¿Cómo conviven ambas realidades?
Tenemos que empezar por preguntarnos qué es innovación. Para mí, innovar es una manera distinta de hacer las cosas que aporta valor.
Por ejemplo, nuestro presidente, en aquel primer establecimiento, abrió antes que los demás, empezó a poner café para la gente que esperaba e intentó estandarizar procesos. También fuimos la primera compañía en implantar determinadas soluciones de protección para la carne envasada en el mercado. Ya entonces había una manera distinta de hacer las cosas.
Siempre hemos sido poco conformistas y hemos intentado cuestionarlo todo. Somos, como decimos nosotros, “presidentes del club antipregunta: llevamos mucho tiempo haciendo esto así”. Si llevamos mucho tiempo haciendo algo de una determinada manera, hay que preguntarse si se puede cambiar.
En ese sentido, la propia tradición familiar nos ha llevado a ser innovadores. Apostamos por desarrollos que en principio pueden ser bastante disruptivos porque creemos que nos van a aportar valor y rentabilidad al negocio. Queremos que la compañía perdure en el tiempo y solo puede hacerlo si somos capaces de hacer las cosas de manera diferente sin perder nuestra esencia.
En ftalks se ha hablado mucho de cómo están cambiando los hábitos de consumo. ¿Cómo se traduce ese cambio dentro de Familia Martínez?
Tenemos distintos ámbitos de escucha activa. Por una parte, tenemos la suerte de contar con un gran cliente como Mercadona, con el que existe una interacción constante y una comunicación muy fluida. Eso nos proporciona mucha información sobre lo que realmente quiere el consumidor, que no necesariamente es lo que nosotros queremos.
También tenemos mecanismos de escucha como KM ZERO, que nació en 2017 y es una ventana hacia lo que está ocurriendo y hacia lo que puede suceder en la alimentación del futuro.
Hoy aquí se está hablando de GLP-1, de nuevas tendencias y de nuevas proteínas o proteínas alternativas. Todo eso nos permite entender qué está pasando, qué puede pasar y tener acceso directo a estas tendencias.
Un ejemplo muy concreto es que hemos lanzado, o vamos a lanzar, el primer burrito microondable listo para comer. Hemos incorporado una tecnología de fermentación que conocimos a través de un programa de innovación abierta de KM ZERO. Eso es innovación abierta aplicada y da una idea de nuestra manera de hacer las cosas.

Habéis anunciado una inversión de más de 150 millones de euros con proyectos en Torrent y Buñol. ¿Qué va a cambiar realmente en esas instalaciones?
Tenemos dos ejes principales dentro de esa inversión. Uno es el eje logístico. Adquirimos las antiguas instalaciones de La Co en Torrent y allí vamos a desarrollar un centro logístico que nos permitirá tener más capacidad y, según las condiciones del mercado, ampliar también nuestras capacidades.
La idea es gestionar de una manera más sinérgica todo lo relacionado con la logística de las distintas compañías de fresco del grupo y, además, disponer de espacio para seguir creciendo.
El segundo eje está relacionado con el crecimiento de la categoría de platos preparados en Buñol. Tenemos un anexo a la planta actual que nos permitirá disponer de seis líneas de asados y acometer el crecimiento previsto hasta 2030.
En definitiva, las inversiones están destinadas a crecer sin perder rentabilidad, acompañar el crecimiento de nuestro cliente en una categoría que está funcionando muy bien, como son los platos preparados, y mejorar todo el ciclo logístico para ofrecer un mejor servicio.
Familia Martínez prevé seguir creciendo en empleo y ya supera los 1.900 trabajadores. ¿Qué parte de ese crecimiento estará vinculada directamente a la Comunitat Valenciana?
Estamos fuertemente vinculados a Valencia. De hecho, tampoco es casualidad que hayamos querido hacer este evento aquí y convertir a Valencia en capital mundial de la innovación. Creo que tenemos que reivindicar el potencial de nuestra industria.
Hay un fuerte compromiso con el territorio. Actualmente ya somos más de 1.900 personas y tanto el centro logístico como el nuevo eje de asados están en funcionamiento.
Tenemos previsión de seguir incorporando personas y, en principio, todo ese crecimiento derivado de estas inversiones estará en la Comunitat Valenciana. Tenemos una compañía en Madrid, La Pila Food, que fabrica flautas y semielaborados, pero en relación con la inversión que comentábamos, el crecimiento en cuanto a personas irá íntegramente destinado a la Comunitat Valenciana.
Familia Martínez cuenta con marcas como Embutidos Martínez, Platos Tradicionales, Cinco Tenedores o La Pila Food. ¿Cuál tiene ahora mismo mayor potencial de crecimiento?
Probablemente desde fuera se piense que es la categoría de platos preparados, porque está creciendo. Ahora mismo el gran consumo crece alrededor de un 2% y el año pasado la categoría de platos preparados creció un 4%.
Pero también, gracias al buen trabajo y a esa apuesta por surtido corto de Mercadona, que está funcionando muy bien, las categorías más tradicionales, como la carne picada o las albóndigas, están funcionando muy bien y también están creciendo.
Nosotros tenemos dos grandes ejes: frescos, por una parte, y platos preparados, por otra. Las dos categorías están creciendo de manera importante. Probablemente la parte de platos preparados, con todo el desarrollo de los productos listos para comer y las posibilidades que vemos, tenga un crecimiento algo superior, pero ambas categorías están creciendo.
La automatización y la inteligencia artificial están entrando cada vez más en la industria alimentaria. ¿Van a generar más empleo o terminarán haciendo necesarias menos personas?
La inteligencia artificial nos tiene que hacer más productivos. Eso no significa necesariamente que haya menos personas. Podemos tener las mismas personas y ser mucho más eficientes y productivos, y asumir una capacidad de crecimiento mayor.
Creo que la tecnología es un medio, no viene a suplantar a nadie. Hay determinados procesos que son manuales y que seguirán siendo manuales. Nosotros tenemos, por ejemplo, personas haciendo morcilla con muchos años de experiencia y eso tampoco se puede automatizar.
Pero sí creo que la tecnología es una oportunidad muy buena para ser más productivos y para acometer proyectos de análisis de datos que hace diez años eran imposibles simplemente por la capacidad de computación disponible.
Ahora bien, tenemos que ser capaces de acabar convirtiendo todo eso en casos concretos de éxito que tengan un retorno real. Es un poco donde estamos ahora.

Si volviéramos a entrevistarte dentro de tres o cinco años, ¿qué te gustaría poder contar que ha conseguido Familia Martínez desde Valencia?
Nuestro objetivo como compañía es perdurar y trascender. Tenemos un propósito muy bonito: mejorar el día a día de las personas creando soluciones sabrosas y sencillas.
Dentro de cuatro años me gustaría seguir mejorando ese día a día, quizás haber ampliado de una manera responsable y con cabeza todo lo relacionado con los platos preparados y, sobre todo, tener una compañía en la que la gente, porque aquí lo importante son las personas, venga a trabajar contenta.
Me gustaría que sintiéramos que estamos generando impacto. No en vano, estamos alimentando cada día a más de tres millones de personas y eso para nosotros es una gran responsabilidad.

