Cada invierno, las urgencias pediátricas de toda España se llenan de bebés con dificultad para respirar. El culpable, en la mayoría de los casos, es siempre el mismo: el Virus Respiratorio Sincitial, conocido como VRS. En la Comunitat Valenciana, una estrategia de inmunización sostenida durante tres años consecutivos ha logrado cambiar ese panorama de forma radical, reduciendo en más de un 80% los ingresos hospitalarios por bronquiolitis. Los datos de la temporada 2025-2026 confirman que el programa no solo se mantiene, sino que se amplía: más de 58.000 personas han recibido protección frente a este virus.
92% de cobertura en los más pequeños: una cifra que habla por sí sola
El grueso de la campaña se centra, como en temporadas anteriores, en los lactantes. Un total de 33.504 dosis del anticuerpo monoclonal frente al VRS se administraron a recién nacidos y menores de 6 meses, tanto en maternidades —donde se distribuyeron 17.823 dosis— como en centros de salud —con 15.681 dosis—, alcanzando una cobertura cercana al 92%. Por provincias, Valencia concentró alrededor de 17.500 dosis, Alicante unas 12.000 y Castellón cerca de 4.000.
No es un detalle menor que parte de esa protección llegue desde la propia sala de partos. Inmunizar al bebé antes de salir de la maternidad garantiza que no haya ninguna ventana de vulnerabilidad en los primeros días de vida, que son, precisamente, los de mayor riesgo. El VRS es la causa más común de hospitalización en España en menores de un año, ocasionando entre 7.000 y 14.000 hospitalizaciones cada año. La magnitud de esa cifra hace que una cobertura del 92% no sea solo un logro estadístico: es, literalmente, miles de ingresos evitados.
Además, un total de 2.586 dosis se administraron a menores de 2 años con patologías de riesgo. De ellas, 1.256 correspondieron a Valencia, alrededor de 1.000 a Alicante y 330 a Castellón. Tienen más riesgo de desarrollar enfermedad grave por VRS los menores de 1 año que fueron prematuros al nacimiento, con enfermedades pulmonares, cardiológicas o con algún tipo de condición que debilite el sistema inmunitario.
Una amenaza que no entiende de edades
El VRS suele percibirse como un problema exclusivo de la infancia, pero eso es solo una parte de la historia. El 45,5% de las hospitalizaciones por VRS en España se dan en adultos mayores, y en personas de más de 60 años la mortalidad intrahospitalaria por esta infección asciende al 7,91%. Es, en definitiva, un virus que golpea con especial dureza en los dos extremos de la vida.
Consciente de ello, la Conselleria de Sanitat ha dado un paso más en la temporada 2025-2026: por primera vez, la inmunización frente al VRS se ha extendido a personas de 60 años o más residentes en centros sociosanitarios y a adultos con condiciones de inmunosupresión. Las dosis administradas en residencias ascienden a 18.673, lo que supone una cobertura del 71,7%. Valencia lideró la distribución con 10.691 dosis, seguida de Alicante con 5.605 y Castellón con 2.377.
Por su parte, 1.704 personas con trasplante pulmonar, cardiopulmonar o receptoras de trasplante de progenitores hematopoyéticos recibieron también la vacuna, alcanzando una cobertura del 71%. De esas dosis, 1.137 se administraron en Valencia, 362 en Alicante y 205 en Castellón. A nivel global, el VRS es el segundo patógeno que causa más mortalidad en lactantes en el mundo, solo por detrás de la malaria. Pero para quienes viven con un sistema inmunitario debilitado, independientemente de su edad, el riesgo puede ser igualmente devastador.
Inmunidad pasiva y activa: una doble estrategia sin precedentes
Lo que hace singular al programa valenciano es que no apuesta por una sola herramienta, sino por dos simultáneamente. En los lactantes se emplea el anticuerpo monoclonal —una forma de inmunidad pasiva que protege al bebé de inmediato, sin necesitar que su propio sistema inmunitario madure— mientras que en adultos vulnerables se recurre a la vacunación convencional. La Unión Europea autorizó en octubre de 2022 el uso de nirsevimab, el anticuerpo monoclonal empleado en lactantes, que se administra con una sola inyección intramuscular y protege contra el virus durante la temporada invernal de forma eficaz y segura.
Los resultados respaldan este enfoque. En la temporada 2023-2024, en el grupo de menores de 1 año, se observó una reducción del 75% en el número de hospitalizaciones respecto a las estimadas, lo que se tradujo en cerca de 10.000 hospitalizaciones evitadas en toda España. En la Comunitat Valenciana, el descenso supera incluso ese umbral y alcanza el 80%.
La primera campaña valenciana arrancó en octubre de 2023, y desde entonces el programa no ha dejado de crecer en alcance y ambición. Lo que empezó como una iniciativa centrada en los bebés ha evolucionado hacia un escudo de protección a lo largo de toda la vida, con grupos de riesgo que antes quedaban desprotegidos y que ahora, por primera vez, cuentan con cobertura pública.
El impacto más allá de los datos
Detrás de cada porcentaje de cobertura hay familias que no han vivido un ingreso hospitalario con un bebé enchufado a una mascarilla de oxígeno, abuelos en residencia que no han pasado el invierno con una neumonía, y pacientes trasplantados que han afrontado la temporada de virus con un riesgo sensiblemente menor. Los pacientes que han sufrido una enfermedad grave por VRS pueden desarrollar asma y otras condiciones que afectan su salud respiratoria incluso en la edad adulta. Prevenir el ingreso no es solo evitar una cama de hospital: es, en muchos casos, cortar de raíz una cadena de secuelas que puede durar décadas.
La combinación de alta cobertura poblacional y reducción drástica de hospitalizaciones convierte al programa valenciano en un referente dentro del Estado. La verdadera medida de su éxito, sin embargo, no está en los gráficos: está en las urgencias pediátricas que este invierno han respirado un poco más tranquilas y en los miles de bebés que han pasado sus primeros meses de vida sin conocer lo que es una bronquiolitis.


