Macastre, el pueblo de 1.480 vecinos que conquista la Capitalidad Cultural Valenciana con una historia que contar

La Generalitat entrega a Macastre el distintivo de Capital Cultural Valenciana 2025, reconociendo su apuesta por la cultura como motor de cohesión social.

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Que un municipio de poco más de 1.480 habitantes sea capaz de convertir la cultura en el corazón de su comunidad no es un logro menor. Macastre, localidad de la comarca valenciana de La Hoya de Buñol-Chiva, ha recibido el distintivo acreditativo que la reconoce como Capital Cultural Valenciana 2025, un galardón entregado por la consellera de Educación, Cultura y Universidades, Carmen Ortí, durante una gala celebrada en el propio municipio.

Una distinción que lleva años construyéndose

El acto, celebrado bajo el lema 'Macastre. Una historia que contar', no fue una ceremonia al uso. Artistas, creadores, asociaciones y vecinos compartieron protagonismo en un homenaje que reconoció a las personas y colectivos que han hecho de la cultura una de las principales señas de identidad del pueblo. Porque el reconocimiento no nació de un proyecto improvisado: Macastre lleva años consolidándose como referente cultural en su comarca gracias a una programación activa y a la implicación de su tejido asociativo y vecinal.

La Capitalidad Cultural Valenciana es una distinción creada por la Generalitat que se llevó a cabo por primera vez en 2017 con el objetivo de incidir en la visualización, el reconocimiento y la deslocalización de la cultura a lo largo del territorio valenciano. El nombramiento se hace cada año mediante un procedimiento abierto y transparente de libre concurrencia entre aquellos municipios que manifiestan su voluntad de participar. No basta con querer: las corporaciones locales tienen que presentar una carta de motivación, un proyecto de actividades de duración anual, un estudio de las infraestructuras culturales disponibles en el municipio y un informe de los gastos que anualmente se dedican a materias culturales.

Macastre comparte la capitalidad 2025 con Torrevieja, y ambas localidades obtuvieron la mejor puntuación entre las candidaturas presentadas en sus respectivas modalidades —menos de 5.000 y más de 5.000 habitantes—, siendo el primer galardón para el pequeño municipio valenciano.

Cultura como herramienta, no como adorno

La distinción no es solo simbólica. El reconocimiento busca generar actividad económica en el municipio galardonado y en su zona de influencia a través del turismo cultural, fortalecer los sectores profesionales y propiciar espacios de encuentro. Además, la Generalitat ofrece un programa cultural de primer nivel con la colaboración del Institut Valencià de Cultura, Les Arts y el Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana.

En su intervención durante la gala, la consellera Ortí fue contundente respecto al significado de la capitalidad para un pueblo de estas dimensiones:

"Reconocemos la historia de un pueblo, el compromiso de sus vecinos y la capacidad de una comunidad para conservar su identidad, transmitirla y convertirla en un proyecto compartido de futuro." - Carmen Ortí, consellera de Educación, Cultura y Universidades de la Generalitat Valenciana

No es una frase de protocolo. Detrás de ella hay una apuesta política concreta: llevar la cultura más allá de las grandes ciudades y garantizar que los municipios pequeños no queden al margen de la vida cultural del país. Algo que, en la práctica, puede significar la diferencia entre que una asociación local siga funcionando o desaparezca por falta de apoyo institucional.

El peso de lo pequeño

Hay algo que invita a la reflexión en este tipo de reconocimientos. La distinción se concede para distinguir «aquel municipio que haga una apuesta decidida por la cultura como instrumento de cohesión social y de fomento económico», y tiene efectos durante un año completo. Para un municipio de menos de 1.500 habitantes, ese año puede dejar una huella duradera: visibilidad, recursos, conexiones y, sobre todo, un relato propio que proyectar hacia fuera.

La selección tampoco es sencilla. Entre los criterios de valoración se incluyen la inversión municipal en materia cultural de los últimos cinco ejercicios presupuestarios, el proyecto de actividades previstas con su presupuesto y equipo de gestión, y un análisis de la incidencia social que puede tener la celebración de la capitalidad en el municipio y en la comarca. Macastre superó esa criba con un expediente que convenció a la comisión evaluadora.

En un momento en que la despoblación rural sigue siendo uno de los grandes desafíos del interior valenciano, iniciativas como esta demuestran que la apuesta cultural puede ser también una estrategia de arraigo. Un pueblo que programa, que celebra y que cuenta su historia tiene más razones para quedarse —y más motivos para que otros lleguen.