Las universidades valencianas usarán 1,25 millones de euros en IA para salvar el valenciano de la brecha digital

La Generalitat Valenciana financia con 1,25 M€ proyectos de inteligencia artificial en cuatro universidades públicas para preservar el valenciano en el mundo digital.

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Campus de la Universitat Politècnica de València (UPV)
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Si alguna vez has intentado pedirle a un asistente de voz que te responda en valenciano y has obtenido silencio o un cambio de idioma automático, sabes de qué va este problema. Las lenguas minoritarias corren el riesgo de quedar fuera del ecosistema digital si no se actúa con rapidez, y la Generalitat Valenciana ha decidido no esperar. La Vicepresidència Segona i Conselleria de Presidència destinará 1.250.000 euros a cuatro universidades públicas de la Comunitat Valenciana para desarrollar durante 2026 proyectos de inteligencia artificial aplicados a la promoción, el conocimiento y el uso del valenciano.

Un millón y cuarto para no quedarse atrás

La resolución, publicada en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV), distribuye los fondos de forma desigual según la capacidad investigadora de cada institución. La Universitat d'Alacant y la Universitat Politècnica de València reciben 450.000 euros cada una, la Universitat Jaume I de Castelló obtiene 100.000 euros y la Universitat Miguel Hernández d'Elx, 50.000 euros. El objetivo común es generar conocimiento, recursos y aplicaciones que permitan incorporar el valenciano a los nuevos entornos digitales y facilitar su uso en la Administración, la enseñanza y la comunicación con la ciudadanía.

A estas cuatro partidas se suma una subvención adicional de 200.000 euros concedida a la Escola de Postgrau i Xarxa de Centres d'Investigació en Intel·ligència Artificial (ValgrAI), también orientada a la promoción del valenciano con inteligencia artificial para 2026. En total, la apuesta asciende a 1.450.000 euros si se contabilizan ambas líneas de financiación.

"Esta iniciativa pone el potencial investigador de las universidades públicas al servicio del valenciano y favorece que la lengua esté presente en las herramientas tecnológicas que ya forman parte de la vida cotidiana de la ciudadanía." - Vicent Satorres, director general de Política Lingüística de la Generalitat Valenciana

Satorres también ha subrayado que la inteligencia artificial "ofrece nuevas oportunidades para facilitar el aprendizaje, mejorar la traducción y la corrección lingüística, avanzar en comunicación clara y garantizar que el valenciano tenga recursos digitales de calidad tanto para el reconocimiento de voz como para la transcripción". Una declaración que resume con precisión el verdadero alcance del problema: no se trata solo de traducir palabras, sino de garantizar que una lengua con siglos de historia pueda sobrevivir en el mundo de los algoritmos.

Cada universidad, un frente distinto

El reparto no es arbitrario. Cada institución afronta los retos tecnológicos del valenciano desde su especialización propia, lo que convierte este programa en algo más que una lluvia de dinero público: es una estrategia coordinada.

La Universitat d'Alacant, a través del Centre d'Intel·ligència Digital d'Alacant (CENID) y del Institut Universitari d'Investigació en Informàtica (IUII), centrará su trabajo en modelos de transcripción, generación y simplificación de textos, catalogación según el nivel de dificultad, traducción entre valenciano y castellano, corrección lingüística, asistentes conversacionales y aplicaciones para la enseñanza y la evaluación del valenciano. En términos prácticos: construir las bases para que un estudiante pueda recibir retroalimentación automática en su propia lengua, o para que un ciudadano encuentre en valenciano los mismos servicios digitales que en castellano.

La Universitat Politècnica de València abarcará esas mismas áreas e incorporará además sistemas de síntesis de voz y reconocimiento del habla en valenciano, junto con líneas de investigación y formación sobre la aplicación de la IA a la promoción de la lengua. Dicho de otro modo: trabajará para que el valenciano pueda ser hablado —y entendido— por las máquinas.

La Universitat Jaume I de Castelló canalizará su ayuda a través de los grupos de investigación TecnoLeTTra y TKBG, integrados en la Unitat Mixta d'Investigació ValgrAI. Su tarea se centrará en la creación de corpus generales y especializados, recursos léxicos, terminológicos y fraseológicos, y metodologías para preparar, anotar, evaluar y reutilizar datos lingüísticos en sistemas de inteligencia artificial. Sin corpus, no hay IA que funcione: estos investigadores construirán, en parte, los cimientos sobre los que se apoyarán los demás proyectos.

Finalmente, la Universitat Miguel Hernández d'Elx, con una dotación más modesta, analizará las posibilidades de implantar la IA en la promoción y el uso del valenciano y evaluará la adecuación de los sistemas de traducción automática del castellano al valenciano para textos administrativos e institucionales. Un trabajo más analítico que técnico, pero igualmente necesario para saber qué funciona y qué no antes de escalar soluciones.

El riesgo de la extinción digital

La urgencia de estas medidas no es retórica. El valenciano afronta un riesgo real de extinción digital si las administraciones públicas no toman medidas estables para garantizar su presencia en los sistemas de inteligencia artificial, y lenguas minoritarias como el valenciano corren el peligro de quedar ausentes del nuevo ecosistema de mediación digital. Especialmente si no disponen de corpus, voces, acentos y modelos propios con los que entrenar los sistemas de lenguaje.

En la era digital actual, las lenguas medias y pequeñas enfrentan grandes retos y oportunidades ante la creciente disrupción tecnológica, especialmente con el desarrollo de la inteligencia artificial, lo que plantea un riesgo para las lenguas minorizadas, como el valenciano, que pueden perder espacios de uso si no se adaptan adecuadamente. No es un debate abstracto: cada vez que un sistema de IA ignora una lengua, sus hablantes reciben un mensaje implícito de que su idioma no importa.

Todas las actividades subvencionadas deberán ejecutarse antes del 31 de diciembre de 2026. La Direcció General de Política Lingüística realizará el seguimiento administrativo y material de las actuaciones y elaborará los planes de control necesarios para verificar su ejecución y resultados. Además, las universidades estarán obligadas a difundir los resultados mediante la enseñanza, la publicación o la transferencia de tecnología, con la finalidad de ampliar el impacto social e investigador de los proyectos. Que el conocimiento no se quede encerrado en los laboratorios, sino que llegue a las aulas, a las oficinas y, en última instancia, a la pantalla del móvil de cualquier valencianohablante que le pida a su asistente de voz una respuesta en su lengua.