La escultura 'Homenaje al Libro' de Ripollés recupera su mano perdida: el Ayuntamiento de València encarga la restauración por cerca de 10.000 euros

El Ayuntamiento repara la escultura de Ripollés en la Alameda, cuya mano cayó por el viento en febrero, por 9.862 euros.

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La escultura 'Homenaje al Libro' de Ripollés
La escultura 'Homenaje al Libro' de Ripollés
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Una racha de viento no distingue entre lo frágil y lo monumental. En febrero de este año, un temporal de poniente que azotó València fue capaz de arrancar una de las manos de una escultura de bronce de 14 toneladas y aproximadamente 15 metros de altura. La víctima fue el 'Homenaje al Libro', la inconfundible figura del artista Juan García Ripollés que preside la rotonda del paseo de l'Albereda, en la confluencia con la avenida Balears y la calle Eduard Boscà. Ahora, meses después, el Ayuntamiento de València ha adjudicado los trabajos de reparación para devolverle su integridad.

Casi 10.000 euros para recomponer una pieza icónica

El Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico ha encargado la intervención a Cerrajería Calvo SL por un importe de 9.862,23 euros. Los trabajos van más allá de simplemente volver a colocar la mano en su sitio: contemplan la instalación de una abrazadera interior de refuerzo entre la escultura y la extremidad desprendida, una soldadura de cosido en todo el perímetro del antebrazo y del dedo dañado, y el correspondiente tratamiento de patinado para que la zona intervenida no desentone con el resto de la pieza. El objetivo es que, una vez concluida la restauración, la escultura recupere su aspecto habitual y no quede rastro visible del accidente.

"Con esta intervención, el Ayuntamiento acelera en la subsanación de los desperfectos ocasionados y recupera la integridad de una de las piezas escultóricas más singulares de la ciudad" - José Luis Moreno, concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de València

Una escultura con historia propia —y con corazón

Juan García Ripollés nació el 4 de septiembre de 1932 en Alzira (Valencia) y es uno de los artistas valencianos con mayor proyección internacional, conocido por sus figuras expresivas y coloristas que pueblan espacios públicos de medio mundo. En su labor escultórica trabaja la cerámica, la fibra de vidrio, el cristal de Murano, la resina, el bronce y el hierro. El 'Homenaje al Libro', sin embargo, es una de sus obras más reconocibles en suelo valenciano.

La obra es una escultura de bronce de aproximadamente 15 metros de altura y 14 toneladas de peso que representa a un personaje que sostiene y parece leer un libro, coronado por un sol de cinco brazos. Pero la pieza guarda un secreto que muchos transeúntes desconocen: tiene dos caras, la frontal con el libro y la trasera con un corazón. La parte del libro da al Palacio de las Artes y la del corazón, al Palacio de la Música. Ese corazón no estaba en la composición original y fue añadido por el propio escultor en el momento del traslado.

Y es que la escultura ya tiene detrás un recorrido accidentado antes incluso de perder la mano. En un primer momento estuvo situada en el jardín del Monasterio de San Miguel de los Reyes —sede de la Biblioteca Valenciana—, desde donde fue trasladada a su actual emplazamiento. Fue encargada e instalada inicialmente en ese jardín, pero debido a las protestas la escultura fue trasladada a un segundo emplazamiento, momento en que Ripollés le añadió el corazón. Desde 2006, la figura preside la rotonda de la Alameda, convertida ya en parte indisociable del paisaje urbano de la ciudad.

Cuando el viento derriba lo que parece inamovible

El suceso se enmarcó en varios días de fuerte poniente y avisos meteorológicos activos, con intervenciones continuas de bomberos por caída de árboles, ramas y elementos urbanos. En ese contexto, la parte superior del conjunto incluye varias manos que emergen de la figura principal como símbolo de conocimiento y creatividad, y fue precisamente la mano situada en la zona más alta la que no resistió la violencia del viento y terminó desprendiéndose. El fragmento quedó en el suelo junto a la base de la pieza, sin que se produjeran daños personales.

La imagen de una mano de bronce caída al pie de una escultura monumental tiene algo de metáfora involuntaria: la fragilidad de lo permanente, la vulnerabilidad de aquello que creemos inamovible. Para miles de valencianos que cruzan a diario esa rotonda de camino al trabajo o al Jardín del Turia, la figura mutilada ha sido durante meses un recordatorio cotidiano de aquel temporal. Con la adjudicación de los trabajos de restauración, el Ayuntamiento pone fecha de caducidad a esa imagen y devuelve al 'Homenaje al Libro' —y a quienes lo contemplan— la sensación de que algunas cosas, con la intervención adecuada, pueden restaurarse por completo.