La UE inyecta 41,9 millones en el campo valenciano: 32.797 agricultores y 67 cooperativas se preparan para competir en mercados globales

La Conselleria de Agricultura aprueba 67 programas operativos con fondos europeos para modernizar el sector hortofrutícola valenciano en 2026.

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Detrás de cada naranja, caqui o alcachofa que llega a los mercados europeos hay toda una maquinaria económica que necesita ser financiada, renovada y sostenida. La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana ha dado un paso relevante en esa dirección al aprobar 67 programas operativos presentados por las Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas (OPFH) de la Comunitat Valenciana para 2026, respaldados por 41,9 millones de euros procedentes del Fondo Europeo Agrícola de Garantía (FEAGA).

Más de 32.000 agricultores y más de 1.000 millones en producción

Las cifras hablan por sí solas: las 67 organizaciones con programas aprobados agrupan a 32.797 agricultores y comercializan una producción valorada en 1.064,5 millones de euros. Para poner eso en perspectiva, es como si toda la actividad económica de una ciudad mediana dependiera, en gran parte, de que estas cooperativas y asociaciones de productores funcionen bien, planifiquen con cabeza y tengan músculo financiero para competir.

"Las organizaciones de productores desempeñan un papel esencial para fortalecer el sector hortofrutícola valenciano" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana

El conseller también subrayó que "la concentración de productores permite ganar dimensión, optimizar recursos y afrontar con mayores garantías los desafíos de unos mercados cada vez más exigentes y competitivos". No es una frase vacía: en un contexto en el que las grandes cadenas de distribución internacionales negocian precios a la baja y los competidores del norte de África o de Latinoamérica presionan con costes laborales menores, la escala importa, y mucho.

¿En qué se gastará el dinero? Instalaciones, campos y medioambiente

Las inversiones previstas para 2026 alcanzan los 64,4 millones de euros en total —la ayuda europea cubre aproximadamente la mitad—. La distribución del gasto revela prioridades claras: la mayor parte, 18,2 millones de euros, irá destinada a instalaciones para la comercialización de frutas y hortalizas; 12,9 millones se destinarán a mejoras en las propias parcelas agrícolas; y 13,8 millones —más del 21% del gasto total— financiarán medidas medioambientales.

Ese último bloque es quizás el más revelador del momento que vive el sector. Entre las actuaciones previstas figuran la implantación de cubiertas inertes en cultivos leñosos, el uso de abonos orgánicos y bioestimulantes, la instalación de energías renovables, la mejora de la eficiencia del riego y las técnicas de lucha biológica contra plagas y enfermedades. Todo ello en línea con los objetivos del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027, que exige a los países miembros orientar una parte significativa de las ayudas agrícolas hacia la sostenibilidad ambiental.

Europa paga más cuando el campo se vuelve más verde

El esquema de financiación también contiene un incentivo interesante: con carácter general, la ayuda comunitaria cubre el 50% de los gastos previstos en los programas operativos. Sin embargo, ese porcentaje puede escalar hasta el 80% en actuaciones medioambientales y de I+D+i. Y llega al 100% en un caso concreto y significativo: cuando se trata de distribuir gratuitamente productos a personas en situación de vulnerabilidad como medida de prevención y gestión de crisis. Las OPFH son entidades con personalidad jurídica cuya principal finalidad es la puesta en el mercado de las frutas y hortalizas provenientes de sus miembros productores. Pero también, cuando las circunstancias lo exigen, actúan como red de contención social.

Planificación a largo plazo para un sector que mira al futuro

Los programas operativos no son planes anuales improvisados. La aprobación del programa operativo y la constitución de su instrumento financiero, el fondo operativo, permite a las entidades reconocidas como OPFH acceder a la línea de ayudas prevista por la Unión Europea con cargo al FEAGA para la financiación de las citadas inversiones. Cada programa puede abarcar un período de entre tres y siete años, lo que obliga a las organizaciones a pensar en términos estratégicos y no solo en la próxima cosecha.

Además de las grandes partidas ya mencionadas, los programas contemplan inversiones para modernizar explotaciones agrarias, incorporar nueva maquinaria y vehículos, mejorar instalaciones de manipulación, reforzar la prevención de riesgos laborales, impulsar la calidad certificada y aumentar el esfuerzo en investigación, desarrollo e innovación. En conjunto, es una apuesta decidida por transformar un sector que históricamente ha competido en precio y que ahora aspira, con razón, a competir también en valor añadido. Porque en los mercados globales de hoy, la naranja valenciana no puede ser solo la más sabrosa: también tiene que ser la mejor producida, la más sostenible y la más eficientemente distribuida.