La tecnología que quiere conocerte mejor que tú mismo para guiarte por Valencia

Un proyecto valenciano financiado por Ivace+i usará reconocimiento facial y análisis emocional para personalizar rutas turísticas en tiempo real, sin encuestas ni valoraciones de otros usuarios.

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260530 fa foto1 Proyecto Emotion DTI
260530 fa foto1 Proyecto Emotion DTI

Imagina visitar un monumento y que tu móvil ya sepa, antes de que tú lo verbalices, que esa iglesia barroca te ha emocionado más que la plaza de al lado. No es ciencia ficción ni el argumento de una serie de tecnología distópica. Es, en esencia, lo que persigue EMOTION-DTI, un proyecto pionero financiado por la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana a través de Ivace+i Innovación, que aspira a revolucionar la forma en que los destinos turísticos interactúan con sus visitantes.

El problema con las recomendaciones de siempre

Quien haya planificado alguna vez un viaje conoce bien el ritual: abrir una aplicación, leer reseñas de desconocidos, filtrar por valoración y confiar en que lo que le gustó a otros también le gustará a uno. Es un sistema útil, pero tiene un defecto de raíz: se basa en lo que otros sintieron, no en lo que tú estás sintiendo ahora mismo. Las plataformas actuales dependen de valoraciones de terceros o preferencias declaradas por el propio usuario, un modelo que EMOTION-DTI quiere dejar atrás.

La propuesta del consorcio valenciano es radicalmente diferente: en lugar de preguntarte qué te gusta, el sistema observa cómo reaccionas. A través del dispositivo móvil, el visitante visualiza imágenes de distintos recursos turísticos y el sistema genera un perfil emocional basado en sus reacciones en tiempo real. Sin formularios. Sin estrellas. Sin intermediarios.

Cómo funciona: neuronaciencia aplicada al turismo

La arquitectura tecnológica del proyecto combina tres elementos que, hasta ahora, raramente habían confluido en el sector turístico. El primero es el reconocimiento de expresiones faciales, una técnica con raíces en la neurociencia que permite detectar microreacciones emocionales ante estímulos visuales. El segundo es el procesamiento del lenguaje natural, capaz de analizar sentimientos a partir de textos o de la propia voz del usuario. El tercero es la geolocalización inteligente, que añade una capa fundamental: la recomendación no solo se adapta a quién eres emocionalmente, sino también a dónde estás y en qué momento del día.

El resultado es un sistema que puede sugerirte, por ejemplo, que visites una ermita tranquila si detecta que estás buscando calma, o redirigirte hacia una ruta gastronómica si tus expresiones ante imágenes de mercados locales revelan un entusiasmo que quizás ni tú habías notado conscientemente.

La inteligencia artificial sigue revolucionando la experiencia del cliente en el turismo, facilitando ofertas y servicios hiperpersonalizados que anticipan sus necesidades, con tecnología que permite generar recomendaciones en tiempo real. EMOTION-DTI lleva esta lógica un paso más allá al incorporar la dimensión emocional como variable central, no como complemento.

Un consorcio con peso científico

El proyecto está liderado por la empresa valenciana Play&Go Experience y reúne a tres instituciones de reconocido prestigio. El Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) aporta sus herramientas de análisis facial y técnicas neurocientíficas, adaptadas ahora al contexto del turismo. El Instituto Universitario de Restauración del Patrimonio de la Universitat Politècnica de València (UPV) se encarga de definir los contenidos culturales del piloto, centrado en el patrimonio barroco valenciano, e identifica qué elementos generan respuestas emocionales en los visitantes. Por su parte, el Instituto Tecnológico de Producto Infantil y Ocio (AIJU) lidera la validación del sistema con usuarios reales, evaluando usabilidad, accesibilidad y grado de satisfacción.

La iniciativa cuenta además con financiación de la Unión Europea a través del programa FEDER Comunitat Valenciana 2021-2027, lo que refuerza su vocación de escala y durabilidad más allá del ámbito regional.

Un modelo abierto pensado para crecer

Una de las decisiones estratégicas más relevantes del proyecto es su apuesta por la apertura tecnológica. EMOTION-DTI no desarrollará una única aplicación cerrada, sino una metodología y una API turística que cualquier tercero podrá utilizar e integrar en sus propias plataformas. Esto significa que el sistema podría adaptarse con relativa facilidad a segmentos tan distintos como el turismo cultural, el accesible o el gastronómico, multiplicando su impacto potencial en el sector.

El turista de hoy ya no elige solo en función del destino o del precio, sino que también se guía por la coherencia: dedica más tiempo a planificar y analiza si su experiencia encaja con sus principios de autenticidad, sostenibilidad e impacto cultural. Un sistema como EMOTION-DTI responde precisamente a esa demanda de experiencias más genuinas y personales.

Calendario y próximos pasos

Los plazos del proyecto son concretos. Los primeros resultados, que incluyen una versión inicial de la metodología de perfilado emocional y el diseño de la arquitectura tecnológica de la API, estaban previstos para el primer semestre de 2026. A continuación, se pondrá en marcha una aplicación piloto centrada en turismo cultural, acompañada de una guía de buenas prácticas dirigida a facilitar la adopción de la tecnología por parte del sector.

La iniciativa se alinea con las conclusiones del Comité Estratégico de Innovación Especializado en Turismo, que defiende un nuevo modelo de interacción con el turista en tiempo real y de forma no invasiva, y se inscribe en los ejes de la Estrategia de Especialización Inteligente de la Comunitat Valenciana (S3), coordinada por la Conselleria que dirige Marián Cano.

El verdadero reto de EMOTION-DTI no es técnico, sino conceptual: convencer a un sector acostumbrado a medir el éxito en noches de hotel y valoraciones con estrellas de que las emociones también son datos, y que escucharlas en tiempo real puede ser la diferencia entre una visita olvidable y una experiencia que el turista recordará y recomendará. Si el proyecto cumple sus plazos y el piloto sobre patrimonio barroco valenciano confirma sus hipótesis, Valencia podría convertirse en laboratorio de referencia para un nuevo estándar en la forma de entender, y sentir, el turismo inteligente.