Escuchar antes que actuar: el IVAJ reivindica el acompañamiento socioeducativo como respuesta a los retos de la juventud valenciana

El director del IVAJ, Vicente Ripoll, reclama en la Universitat de València un modelo de proximidad con los jóvenes que combata la presión social, las redes sociales y los problemas de salud mental.

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¿Cuántas políticas de juventud hablan sobre los jóvenes sin hablar realmente con ellos? Esa pregunta sobrevoló la Facultat de Filologia, Traducció i Comunicació de la Universitat de València durante la celebración de la IV Jornada de Acompañamiento Socioeducativo a Adolescentes y Jóvenes, organizada por la Cátedra de Juventud de la UV bajo el lema "El acompañamiento es posible… y funciona". La jornada reunió a expertos nacionales e internacionales de distintas instituciones y ámbitos de actuación, convirtiendo el encuentro en un espacio de reflexión y propuesta sobre cómo trabajar mejor con la generación más vigilada —y, paradójicamente, más sola— de la historia reciente.

Una mano tendida, no un manual de instrucciones

El director general del Institut Valencià de la Joventut (IVAJ), Vicente Ripoll, fue el encargado de abrir el acto con una intervención que combinó diagnóstico y apelación a los profesionales del sector. Lejos de los discursos institucionales de manual, Ripoll puso el foco en una idea deceptivamente sencilla: acompañar no es dirigir. Es estar.

"El acompañamiento es, más que nunca, una necesidad, porque por encima de todo, es creer, escuchar, comprender y ser capaces de ofrecer una mano para caminar junto a la persona joven" - Vicente Ripoll, director general del Institut Valencià de la Joventut (IVAJ)

En su intervención, el director del IVAJ subrayó que el acompañamiento juvenil funciona como herramienta concreta para prevenir el abandono social y educativo, pero también para algo menos tangible y no por ello menos urgente: empoderar a los jóvenes como líderes y potenciar su participación social. En un contexto donde las estadísticas de desenganche escolar y aislamiento juvenil siguen siendo preocupantes en toda España, la apuesta por la proximidad cobra un significado especialmente relevante.

El enemigo cotidiano: redes sociales, presión social y salud mental

Ripoll no esquivó los elefantes en la habitación. Nombró con claridad los desafíos que enfrenta la juventud actual: la presión social, la sobreexposición a las redes sociales y los problemas de salud mental, un triángulo de factores que se retroalimentan y que, según el responsable del IVAJ, hacen que los retos sean "cada vez más complejos". No es una percepción nueva, pero sí una que gana urgencia: la Cátedra de Juventud de la propia Universitat de València lleva ya varias ediciones convocando ayudas específicas destinadas a proyectos de investigación sobre salud mental y bienestar juvenil, lo que da la medida del peso que este fenómeno ha adquirido en la agenda institucional valenciana.

Frente a esa complejidad, el director general defendió que la respuesta no puede ser solo normativa o asistencial. El intercambio de conocimiento entre la investigación académica y la práctica profesional es, según Ripoll, la vía para impulsar prácticas innovadoras en el ámbito de la juventud. Dicho de otra forma: los técnicos que trabajan en los municipios necesitan que la universidad les hable, y la universidad necesita que el territorio le enseñe.

Una cátedra que une universidad y administración

La jornada no surgió de la nada. Es el cuarto capítulo de un proyecto que arrancó cuando el Consell aprobó el convenio de colaboración entre el IVAJ y la Universitat de València para crear y sostener la Cátedra de Juventud, una iniciativa a la que la administración destina una ayuda de 30.000 euros, con el objetivo de crear un espacio para el desarrollo del conocimiento, la investigación y la innovación en temas relacionados con las políticas de juventud.

A través de ese convenio se desarrollan actividades formativas, culturales, de investigación y de extensión universitaria orientadas hacia el conocimiento y la difusión permanente de la realidad de las personas jóvenes. Lo que en el papel puede sonar a burocracia académica, en la práctica se traduce en jornadas como la de esta semana, donde los profesionales que trabajan con adolescentes en los servicios municipales de toda la Comunitat Valenciana comparten experiencias, debaten metodologías y se llevan herramientas concretas de vuelta a sus territorios. En ediciones anteriores, la convocatoria llegó a reunir a más de 85 técnicos y técnicas procedentes de toda la Comunitat Valenciana.

La directora de la Cátedra, Paz Viguer, ha destacado en otras ocasiones que el trabajo desarrollado desde este espacio busca abrir la puerta a "la creación de dinámicas que potencien intervenciones orientadas a mejorar el desarrollo de jóvenes y adolescentes, así como su inclusión social, política y comunitaria".

Más que un encuentro académico

Lo que diferencia a esta jornada de un congreso al uso es precisamente su vocación aplicada. Los expertos que participaron no solo presentaron investigaciones: compartieron experiencias reales, modelos que han funcionado y, también, fracasos de los que se puede aprender. El objetivo declarado fue hacer crecer el acompañamiento socioeducativo y presentarlo como una alternativa real a las políticas y prácticas convencionales en materia de juventud, no como un complemento decorativo.

Vicente Ripoll cerró su intervención apelando al valor de encuentros como este para "reforzar el compromiso de los profesionales dedicados a la juventud y dotarlos de nuevas herramientas para llevar a cabo su trabajo con mayor eficacia". Es una frase que podría sonar a retórica institucional, pero que adquiere peso cuando se observa que esta es ya la cuarta edición de una jornada que, edición a edición, amplía su alcance y su red de participantes. En tiempos en que los algoritmos compiten con los educadores por la atención de los adolescentes, apostar por el vínculo humano y la escucha activa no es una opción nostálgica: es, quizás, la más contemporánea de las estrategias.