La planta más amenazada de España reúne a tres comunidades en Valencia para frenar su extinción

La Generalitat acoge la séptima reunión del grupo de trabajo sobre la jara de Cartagena, el único vegetal español en situación crítica.

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Jara de Cartagena
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Tiene flores de color rosa, puede vivir más de treinta años y es, con toda probabilidad, la planta no extinta más amenazada de España. La jara de Cartagena (Cistus heterophyllus subsp. carthaginensis) sobrevive en apenas un puñado de individuos repartidos entre la Región de Murcia, la Comunitat Valenciana y las Illes Balears. Tan poca presencia que su destino depende, literalmente, de las decisiones que toman en una sala de reuniones los técnicos y científicos que trabajan para mantenerla con vida. Esta semana, ese encuentro tuvo lugar en Valencia.

La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana acogió en el Centro para la Investigación y Experimentación Forestal (CIEF) la séptima reunión del Grupo de Trabajo sobre Situación Crítica de la jara de Cartagena, un foro de coordinación técnica impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. La cita reunió a representantes de las tres comunidades autónomas donde la especie tiene presencia natural, con el objetivo de analizar el estado actual de sus poblaciones y coordinar las actuaciones de conservación que cada territorio desarrollará en los próximos meses.

Un arbusto al borde del abismo

La jara de Cartagena es la única planta declarada en peligro crítico en España, debido al bajo número de individuos conocidos y sus dos únicas poblaciones mundiales nativas. Solo se conserva una población natural en la provincia de Valencia, con un único individuo, y otra en la Región de Murcia, con unos pocos individuos reproductores, resultantes de una posible hibridación con la jara blanca (Cistus albidus). A eso hay que sumar un hallazgo más reciente: se han descubierto también pequeñas poblaciones en el Archipiélago de Cabrera.

La especie está incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas como "en peligro de extinción", la misma categoría de protección en la que figura en los catálogos autonómicos de la Región de Murcia y de la Comunidad Valenciana. Pero la situación es aún más urgente: desde 2018, en aplicación de la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, se la considera especie "en situación crítica", un instrumento con el que el Ministerio de Transición Ecológica establece la prioridad de realización de acciones y proyectos de recuperación que tendrán la consideración de interés general y una tramitación urgente. Es, además, la única especie vegetal incluida en esa lista de Especies en Situación Crítica, junto con animales como la cerceta pardilla, el visón europeo o el urogallo cantábrico.

La hibridación de buena parte de sus individuos con la jara blanca, la destrucción de su hábitat en la sierra minera de Cartagena y la imposibilidad de reproducción de la especie en la Comunidad Valenciana llevaron a esta cistácea al borde de su extinción hace apenas una década. Una historia que, paradójicamente, también despertó uno de los esfuerzos de conservación más coordinados y sostenidos de la botánica española.

Lo que se decidió en la séptima reunión

Durante la jornada celebrada en el CIEF, los participantes compartieron los avances registrados desde el último encuentro del grupo y actualizaron la situación de las poblaciones en cada una de las tres comunidades. No fue solo un ejercicio de diagnóstico: se abordaron líneas de trabajo concretas relacionadas con la conservación dentro y fuera del hábitat natural de la especie, incluyendo el intercambio de material vegetal entre territorios y la mejora de la diversidad genética de las poblaciones existentes, uno de los factores clave para garantizar su viabilidad a largo plazo.

Entre los acuerdos alcanzados figuran el impulso de nuevas actuaciones de coordinación entre administraciones, el refuerzo de las medidas de seguimiento, la mejora del conocimiento científico sobre la especie y el desarrollo de iniciativas de comunicación y sensibilización ciudadana. También se trataron aspectos relacionados con el tratamiento taxonómico de la especie en documentos oficiales, un debate técnico que tiene consecuencias directas en el marco legal de su protección.

La reunión también dejó sobre la mesa dos iniciativas de divulgación: la elaboración de un artículo científico sobre los avances en la conservación de la especie y la organización de una exposición sobre la evolución de las actuaciones desarrolladas en el territorio nacional. Pequeños pasos, pero con un propósito claro: acercar a la ciudadanía una historia de supervivencia vegetal que pocos conocen.

El CIEF, laboratorio de una segunda oportunidad

No es casual que Valencia fuera la sede elegida para este encuentro. El CIEF lleva años siendo el centro de referencia en la conservación de la jara de Cartagena dentro de la Comunitat Valenciana. A través del equipo del Servicio de Vida Silvestre y Red Natura 2000, dependiente de la Dirección General de Medio Natural y Animal, este centro ha desarrollado un programa de conservación que abarca desde la producción de planta para reforzar las poblaciones existentes hasta la conservación de germoplasma y la investigación aplicada.

La conservación de la jara de Cartagena depende de acciones urgentes basadas en el profundo conocimiento de su biología y diversidad genética, de modo que pueda garantizarse su mantenimiento espontáneo a largo plazo. En esa dirección, el CIEF ha impulsado en los últimos años nuevas líneas de trabajo orientadas precisamente a incrementar esa diversidad genética en las poblaciones valencianas, una tarea que requiere tanto rigor científico como paciencia: los arbustos de esta especie pueden vivir tres décadas, pero sus poblaciones no se recuperan de un año para otro.

Que una planta con un solo individuo silvestre en Valencia sea hoy el centro de una red de colaboración interautonómica, con financiación ministerial y reuniones técnicas periódicas, dice mucho sobre cómo ha evolucionado la política de conservación de la biodiversidad en España. La pregunta que queda en el aire es si llegaremos a tiempo: la jara de Cartagena lleva décadas resistiendo en los márgenes de la extinción, y cada reunión como la celebrada esta semana en Valencia representa, a su manera, una apuesta colectiva por que ese límite no se cruce.