La Generalitat valenciana triplica el mínimo de financiación para los pueblos más pequeños: 96 municipios en riesgo de despoblación reciben un 54% más de fondos

El Consell aumenta un 54% la financiación a 96 municipios con menos de 300 habitantes y aprueba un plan integral contra la despoblación 2026-2030.

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Hay pueblos en la Comunitat Valenciana donde viven menos personas que en un bloque de pisos de cualquier ciudad. 96 municipios con menos de 300 habitantes y en riesgo de despoblación han visto aumentar su financiación autonómica un 54% de media en apenas dos años. No es un dato menor: detrás de ese porcentaje hay vecinos que dependen de servicios básicos que, sin recursos, simplemente dejan de existir.

El vicepresidente segundo y conseller de Presidencia, José Díez, lo subrayó durante la reunión de la Comisión Interdepartamental del Consell contra el Despoblamiento y por la Equidad Territorial. El mensaje fue claro: el Govern valenciano quiere que vivir en un pueblo pequeño no sea sinónimo de vivir peor.

"La Generalitat ha blindado un sistema de asignación con discriminación positiva hacia los municipios con menos habitantes, con el fin de garantizar que ninguna localidad en riesgo de despoblación reciba una asignación anual inferior a 15.000 euros" - José Díez, vicepresidente segundo y conseller de Presidencia de la Generalitat Valenciana

El cambio respecto al modelo anterior es considerable. El mínimo garantizado se ha triplicado: antes era de 5.000 euros anuales; ahora es de 15.000. En términos absolutos, los pueblos más pequeños cobraron en 2025 más de 1,9 millones de euros, frente a los 1,2 millones de 2023. Unos 700.000 euros adicionales que, repartidos entre localidades de apenas unas decenas de vecinos, marcan una diferencia real en la prestación de servicios cotidianos.

Una brecha que viene de lejos

La despoblación no es un problema nuevo en la Comunitat Valenciana. Unos 140 municipios valencianos viven con la "realidad constante" del despoblamiento, localidades que representan la cuarta parte del total de poblaciones a nivel autonómico y que experimentan desde hace décadas una pérdida de población de manera regular y continua. Los datos muestran una "brecha estructural" entre los municipios en riesgo de despoblación y el resto: mientras la Comunitat ha aumentado el número de habitantes en casi un 240% desde comienzos del pasado siglo, las localidades despobladas han experimentado un retroceso de casi el 60%.

El contraste es brutal. En La Vall d'Albaida, once municipios presentan riesgo de despoblación, con Sempere como ejemplo extremo: el municipio menos poblado de toda la Comunitat Valenciana, con tan solo 29 habitantes. El envejecimiento acompaña a la despoblación: de los 542 municipios de la Comunitat Valenciana, 172 muestran un índice de envejecimiento superior al 250%, lo que indica que hay 25 personas mayores de 64 años por cada 10 menores de 16. Son cifras que dibujan no solo pueblos que se vacían, sino comunidades que envejecen sin relevo generacional a la vista.

El plan que quiere cambiar el rumbo: PIRD-CV 2026-2030

Más allá del incremento de financiación, la Generalitat ha presentado el Plan Integral para el Reto Demográfico de la Comunitat Valenciana (PIRD-CV 2026-2030), descrito por Díez como "la principal herramienta de la Generalitat para afrontar los desafíos demográficos de las zonas rurales e impulsar la cohesión social, económica y territorial". La redacción del plan ha sido acometida por el equipo de investigación Estepa de la Universitat de València.

El documento parte de una premisa que va más allá de los números: la despoblación no es solo un problema demográfico, sino un fenómeno que afecta directamente a la igualdad de oportunidades, al acceso a los servicios esenciales y a la calidad de vida de quienes eligen —o simplemente no pueden no— vivir en el medio rural.

José Díez destacó que el valor diferencial del plan reside en tres características: es participativo, porque da voz a alcaldes, diputaciones, universidades, la Federación Valenciana de Municipios y Provincias y asociaciones del territorio; es activo, con medidas orientadas a las necesidades reales del reto demográfico; y es dinámico, porque incluye la creación de un Laboratorio para la Equidad Territorial como herramienta clave para garantizar el seguimiento, la actualización y la mejora continua del plan, concebido como un documento flexible y adaptable a las necesidades cambiantes de los municipios valencianos.

Ocho ejes para no dejar atrás ningún pueblo

El PIRD-CV 2026-2030 se estructura en torno a ocho ejes estratégicos, más de treinta programas de actuación y 190 acciones concretas. Los ámbitos de intervención abarcan desde el empleo y la economía hasta la cultura y el patrimonio, pasando por la vivienda, los servicios públicos y privados de calidad, la conectividad y el transporte, el medio ambiente, el turismo rural sostenible y la gobernanza con seguimiento y evaluación.

La envergadura del plan refleja que combatir la despoblación exige actuar en múltiples frentes a la vez, porque los motivos por los que la gente abandona un pueblo raramente son uno solo: la falta de trabajo empuja, la ausencia de médico desanima, la mala conexión a internet hace inviable el teletrabajo, y la sensación de olvido institucional termina de decidir la marcha. Dar respuesta a todo eso, de forma coordinada y sostenida en el tiempo, es precisamente lo que el Consell se ha propuesto con este plan. La pregunta que quedará por responder en los próximos años es si los recursos y la voluntad política serán suficientes para invertir décadas de éxodo silencioso.