La Generalitat Valenciana subvenciona hasta 3.500 euros para que las autónomas embarazadas puedan contratar a quien cubra su ausencia

Labora lanza ayudas de hasta 3.500 € para que autónomas embarazadas o en adopción contraten a una persona desempleada y mantengan su negocio.

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Mujer embarazada
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Ser autónoma y quedarse embarazada en España sigue siendo, en demasiados casos, una ecuación con trampa. La Federación de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) lleva años reclamando una mayor protección para las madres autónomas, muchas de las cuales se ven obligadas a abandonar su actividad cuando dan a luz porque no pueden ocuparse del negocio. Muchas, directamente, optan por cerrar temporalmente su negocio porque no encuentran otra salida viable. Frente a ese escenario, la Generalitat Valenciana ha dado un paso concreto: Labora, el Servicio Valenciano de Empleo y Formación, acaba de convocar ayudas de hasta 3.500 euros por contrato para que las trabajadoras autónomas embarazadas o en proceso de adopción puedan contratar a una persona desempleada que garantice la continuidad de su actividad durante su ausencia.

Una convocatoria con 100.000 euros de dotación

La convocatoria, publicada en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV), cuenta con una dotación total de 100.000 euros. La mecánica es sencilla pero poderosa en su intención: la autónoma contrata a alguien en situación de desempleo, le transfiere los conocimientos necesarios para mantener el negocio en marcha, y recibe a cambio una subvención que puede cubrir una parte significativa del coste de esa contratación.

La cuantía varía según la modalidad del contrato. Para los contratos temporales a jornada completa de al menos seis meses, la ayuda alcanza los 3.500 euros. Si el contrato es también a jornada completa pero de un mínimo de tres meses, la subvención se fija en 1.500 euros. Además, ambas cantidades se incrementan en 500 euros adicionales si la persona contratada es una mujer o una persona con discapacidad. También se contemplan contratos a tiempo parcial de, al menos, 30 horas semanales, aunque en ese caso la cuantía se reduce proporcionalmente.

Un requisito imprescindible: la persona que se incorpore debe estar en situación de desempleo e inscrita como demandante de empleo en Labora en el momento de la contratación. La medida tiene así un doble efecto: protege a la emprendedora y genera una oportunidad laboral para alguien que la estaba buscando.

"Ser emprendedora no puede significar tener que renunciar a formar una familia"

"Queremos que ninguna mujer tenga que elegir entre desarrollar su proyecto profesional y avanzar en su proyecto personal. Ser emprendedora no puede significar tener que renunciar a formar una familia, del mismo modo que ser madre no puede suponer tener que poner en pausa una trayectoria profesional." - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana

Camarero presentó esta convocatoria durante su visita al obrador de Pepina Pastel, en Alzira, con motivo de la tradicional mocaorà del 9 d'Octubre. La acompañaron la secretaria autonómica de Igualdad y Diversidad, Asunción Quinzá, y la fundadora y CEO de la empresa, Lara Guerrero, quien encarna de manera casi literal el perfil al que va dirigida esta ayuda: mujer emprendedora, autónoma y actualmente embarazada.

El problema estructural que intenta atajar

La maternidad sigue siendo uno de los principales factores que afectan a la continuidad profesional de muchas mujeres. A diferencia de las asalariadas, las autónomas tienen que cargar con la contratación de quien les sustituya, el salario y el pago de sus cotizaciones. No es un problema menor ni marginal: según los datos del Mapa del emprendimiento 2025 publicado por South Summit, apenas un 17,5% de quienes emprenden en España son mujeres, frente al 25% de la media internacional. La conciliación familiar, la falta de fondos y las dificultades para consolidar una idea de negocio son algunos de los motivos por los que muchas mujeres españolas pierden su interés por emprender.

El testimonio de autónomas que han vivido esta situación ilustra con crudeza el problema. Embarazada de siete meses y a punto de iniciar su baja de maternidad, una autónoma describía sentirse "muy agobiada" y "superdesamparada" ante las dificultades para conciliar, tras descubrir en una visita a su gestora los requisitos para contratar a alguien que cubriera su baja. Su caso, lejos de ser una excepción, representa una realidad cotidiana que esta convocatoria trata de aliviar.

Una medida dentro de una estrategia más amplia

La convocatoria no llega de forma aislada. Se enmarca en un conjunto de actuaciones de Labora orientadas a que las mujeres puedan acceder al empleo, formarse, emprender y mantenerse activas profesionalmente sin que las circunstancias personales o familiares actúen como freno. Entre esas actuaciones figura una línea de 12,25 millones de euros destinada a que los ayuntamientos de la Comunitat Valenciana contraten a mujeres desempleadas, preferentemente mayores de 45 años, durante un periodo mínimo de nueve meses. A ello se suman programas de formación y empleo específicos para mujeres, con una dotación de 10 millones de euros.

El plazo para solicitar esta ayuda es estrecho: desde el 13 hasta el 20 de octubre, ambos inclusive, de forma telemática a través del formulario electrónico habilitado en la web de Labora. La convocatoria está abierta a mujeres trabajadoras autónomas embarazadas o en proceso de adopción con centros de trabajo radicados en la Comunitat Valenciana.

Que una medida así nazca de la visita a un obrador de pastelería artesana en Alzira tiene algo de simbólico. El objetivo declarado es fomentar el emprendimiento y el mantenimiento del trabajo autónomo de las mujeres, para equiparar las posibilidades en el mercado de hombres y mujeres e impulsar la independencia económica femenina. Si además genera un empleo para alguien que lo necesita, la ayuda convierte lo que podría ser una crisis personal en una oportunidad compartida. La pregunta que queda en el aire es si 100.000 euros —y una ventana de solicitud de apenas ocho días— serán suficientes para dar respuesta a todas las emprendedoras que lo necesitan.