La Generalitat Valenciana renueva por primera vez en más de 40 años las reglas internas del Consell para agilizar sus decisiones

El Consell aprueba un nuevo reglamento de funcionamiento interno que actualiza una normativa con más de cuatro décadas de antigüedad.

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Interior de un edificio administrativo de la Generalitat Valenciana
Interior de un edificio administrativo de la Generalitat Valenciana
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Cuatro décadas gobernando con el mismo manual. Eso es, en esencia, lo que ha puesto fin el Ejecutivo valenciano esta semana al aprobar en pleno un nuevo reglamento de funcionamiento interno del Consell y de la Comisión de Secretarías Autonómicas y Subsecretarías. La norma sustituye una regulación cuya redacción databa de hace más de 40 años, un periodo en el que la Administración de la Generalitat ha cambiado radicalmente, pero sus procedimientos internos más básicos no habían seguido el mismo ritmo.

Un engranaje que necesitaba una puesta a punto

El Consell es el órgano colegiado que ostenta la potestad ejecutiva y reglamentaria de la Generalitat Valenciana. Cada semana, sus miembros se reúnen en sesión plenaria para adoptar acuerdos que afectan a la vida de millones de ciudadanos: desde la aprobación de decretos y proyectos de ley hasta la autorización de contratos o la designación de altos cargos. Sin embargo, el procedimiento interno que regula cómo se preparan, tramitan y formalizan esos acuerdos llevaba funcionando, en gran medida, con reglas heredadas de los primeros años de la autonomía valenciana, allá por los ochenta.

El nuevo reglamento no cambia lo que el Consell decide, sino cómo lo decide. Y esa diferencia, aunque pueda parecer técnica o burocrática, tiene un impacto muy concreto en la eficiencia de la administración pública y, en última instancia, en la velocidad con que las políticas llegan a los ciudadanos.

Qué cambia y qué se regula por primera vez

Una de las novedades más relevantes del nuevo texto es que incorpora procedimientos que hasta ahora carecían de regulación específica. Dicho de otro modo: había aspectos del día a día del Ejecutivo autonómico que se venían resolviendo sin un marco normativo claro. El reglamento pone fin a ese vacío y ofrece un marco completo y actualizado que abarca cuatro grandes bloques:

  • La clasificación sistemática de los asuntos que deben someterse al Consell.
  • La convocatoria, constitución y celebración de las sesiones plenarias.
  • El procedimiento de deliberación y adopción de acuerdos.
  • El régimen de funcionamiento de la Comisión de Secretarías Autonómicas y Subsecretarías.

Este último órgano, la Comisión de Secretarías Autonómicas y Subsecretarías, es la pieza clave que actúa como filtro previo al pleno del Consell. Es el órgano colegiado encargado de preparar las sesiones del Ejecutivo valenciano, una especie de sala de máquinas donde se revisan y ordenan los expedientes antes de que los consellers tomen sus decisiones. Su papel es, por tanto, determinante para que el engranaje funcione con fluidez.

La Secretaría del Consell, con funciones más definidas

El nuevo reglamento también presta atención a las funciones de la Secretaría del Consell y de la Oficina del Secretariado, dos estructuras administrativas cuyo papel en la preparación, tramitación y formalización de los acuerdos queda ahora delimitado con mayor precisión. Definir con claridad quién hace qué evita duplicidades, retrasos y confusiones que, en la práctica, pueden ralentizar decisiones con consecuencias directas sobre servicios públicos, inversiones o normativas en vigor.

No es la primera vez que la Generalitat moderniza algún aspecto de su estructura interna, pero sí resulta llamativo que una pieza tan central como el funcionamiento del propio Consell haya aguardado tanto tiempo para ser actualizada. La Ley del Consell data originalmente de diciembre de 1983, apenas dos años después de que la Comunitat Valenciana accediera a su estatuto de autonomía, y aunque ha sido modificada en varias ocasiones, el reglamento interno de funcionamiento había quedado relegado a un segundo plano durante décadas.

Con esta aprobación, el Ejecutivo autonómico da un paso que, sin hacer grandes titulares, puede resultar más transformador de lo que aparenta: modernizar los cimientos procedimentales de un gobierno es, en definitiva, la condición previa para que cualquier otra reforma funcione de verdad.