La Generalitat valenciana reivindica a las víctimas del terrorismo: memoria activa, aulas como escenario y una fecha que no debería olvidarse

La consellera Nuria Martínez reafirma el compromiso de la Generalitat con las víctimas del terrorismo en unas jornadas de concienciación.

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Día de las Víctimas del Terrorismo
Día de las Víctimas del Terrorismo
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Hay fechas que una sociedad no puede permitirse olvidar. El 16 de septiembre de 1991 es una de ellas para la Comunitat Valenciana: aquel día, la banda terrorista ETA perpetró en Mutxamel un atentado con un coche bomba en el que fallecieron Francisco Cebrián, José Luis Jiménez Vargas y Víctor Puerta. El vehículo no explosionó en el momento del ataque sino posteriormente, cuando era remolcado, lo que convierte el suceso en uno de los episodios más trágicos e inesperados del terrorismo en suelo valenciano. La explosión hirió además a 27 personas y dejó al pueblo herido de muerte, conmocionado por una violencia que parecía lejana y que, en apenas un instante, se hizo terriblemente real.

Una fecha convertida en símbolo institucional

Treinta y cinco años después de aquel atentado —el de mayor número de víctimas mortales cometido en la Comunitat Valenciana—, la Generalitat eligió precisamente ese aniversario para instaurar el primer Día de las Víctimas del Terrorismo en la comunidad autónoma. Mutxamel acogió el primer acto institucional conmemorativo del Día de las Víctimas del Terrorismo en la Comunitat Valenciana, treinta y cinco años después del atentado de ETA que costó la vida a tres personas. No fue una elección arbitraria: la memoria tiene más fuerza cuando se ancla a un lugar y a unos nombres concretos.

La conmemoración rindió homenaje al conjunto de las víctimas, con un recuerdo especial a las 44 personas fallecidas en atentados terroristas en la Comunitat Valenciana, así como a los valencianos asesinados en acciones terroristas cometidas en otros puntos de España. Una cifra que, dicha en voz alta, obliga a detenerse.

"Ninguna víctima debe sentirse sola"

Fue en este contexto de memoria y reivindicación donde la consellera de Justicia, Transparencia y Participación, Nuria Martínez, tomó la palabra en la apertura de las jornadas de convivencia y concienciación 'No estás solo', organizadas por la Asociación de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado Víctimas del Terrorismo con motivo de su XX aniversario. Su mensaje fue directo y sin ambigüedades.

"Debemos seguir trabajando para que ninguna víctima se sienta sola, para que su historia ocupe el lugar que merece en nuestra sociedad y para que el reconocimiento a quienes sufrieron la violencia terrorista no dependa del paso del tiempo, sino que permanezca como una parte irrenunciable de nuestra convivencia democrática" - Nuria Martínez, consellera de Justicia, Transparencia y Participación de la Generalitat Valenciana

La frase merece atención. Porque el reconocimiento a las víctimas del terrorismo no siempre ha sido uniforme ni constante en España: décadas de silencios institucionales, de disputas sobre la memoria y de víctimas que han tenido que reclamar en público lo que debería habérseles dado de forma automática. Decir que ese reconocimiento "no debe depender del paso del tiempo" es, también, una forma de enmendar errores del pasado.

El terrorismo entra en las aulas

Más allá del acto institucional y del simbolismo de las fechas, la Generalitat apuesta por una herramienta concreta para que la memoria no se diluya con el tiempo: el programa 'Memoria y Prevención del Terrorismo en las Aulas de la Comunitat Valenciana'. La iniciativa, coordinada por la Conselleria de Justicia, Transparencia y Participación junto con la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades, lleva los testimonios directos de las víctimas a los centros educativos.

La lógica es sencilla pero poderosa: los estudiantes de hoy no vivieron el terrorismo de ETA, no recuerdan los coches bomba ni los años de plomo. Que una víctima entre en un aula y cuente su historia en primera persona es, probablemente, la forma más eficaz de evitar que esa memoria se convierta en una nota al pie de los libros de texto. La consellera Martínez subrayó la necesidad de seguir impulsando este programa como parte esencial del compromiso institucional con las víctimas.

Una reivindicación histórica, por fin atendida

La instauración del Día de las Víctimas del Terrorismo el pasado 16 de septiembre no fue un gesto espontáneo: respondió a una reivindicación histórica de las asociaciones de víctimas, que durante años pidieron un reconocimiento oficial propio en la comunidad autónoma. La Generalitat lo describe como una jornada de conmemoración, recuerdo y reconocimiento institucional, coherente con su trayectoria normativa y administrativa en materia de apoyo a las víctimas del terrorismo.

Queda por ver si este compromiso se consolida con recursos y continuidad más allá de los actos simbólicos. Las víctimas, sus familias y las asociaciones que las representan llevan décadas construyendo memoria casi en solitario. Que las instituciones les acompañen ahora, con fechas propias, programas educativos y palabras firmes, es un paso que llega tarde para algunos, pero que nadie debería considerar suficiente todavía.