Arrancar un negocio en el campo ya es difícil. Hacerlo siendo mujer, en un entorno rural y en un sector históricamente dominado por hombres, es todavía más complicado. La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana ha dado un paso concreto para cambiar esa realidad: ha publicado en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) las bases reguladoras de una línea de ayudas destinada a mujeres con proyectos empresariales en el sector agrario y acuícola del medio rural valenciano. El objetivo es claro: que esos proyectos no solo arranquen, sino que sobrevivan y crezcan.
Una brecha que persiste en el campo
Los datos ayudan a entender por qué esta iniciativa no es un gesto simbólico, sino una respuesta a una desigualdad estructural. Solo son mujeres una de cada tres personas emprendedoras en el ámbito rural, y apenas seis de cada cien en el emprendimiento verde y rural combinado. En el sector agrícola, la cifra es aún más elocuente: los empresarios agrícolas varones cuadriplican en número a las mujeres que asumen ese mismo rol. Y eso tiene consecuencias. La brecha salarial en el medio rural es pronunciada: las mujeres perciben salarios inferiores a los 1.000 euros, mientras los hombres alcanzan retribuciones superiores a los 1.600 euros.
Pero hay señales de cambio. En los últimos años ha habido un incremento sustancial del porcentaje de mujeres que han decidido poner en marcha sus negocios: si en 2011 el porcentaje de mujeres que trabajaba por cuenta propia en el campo era del 23,2%, en 2021 ese dato se elevó hasta el 32%. Y el 20% de las mujeres en entornos rurales se encuentra actualmente inmersa en alguna de las fases de un proyecto emprendedor. La demanda existe. La pregunta es si las condiciones están a la altura.
Quién puede acceder y qué proyectos se apoyan
Las ayudas van dirigidas a mujeres que desarrollen su actividad empresarial en el sector agrario o acuícola y cuyos proyectos estén vinculados mayoritariamente a municipios incluidos en el ámbito rural establecido en la normativa autonómica. También podrán beneficiarse micro y pequeñas empresas en las que las mujeres tengan un papel mayoritario en la toma de decisiones. Es decir, la convocatoria contempla tanto proyectos directamente promovidos por mujeres como iniciativas en las que ellas asumen la dirección y gestión del negocio.
Los proyectos deberán estar vinculados a explotaciones agrícolas, ganaderas, forestales o acuícolas y encontrarse en una fase inicial de puesta en marcha o consolidación. No se trata, por tanto, de financiar grandes empresas ya asentadas, sino de dar oxígeno a quienes están en ese momento crítico en el que muchos proyectos naufragan por falta de recursos.
Qué gastos cubre la ayuda
El abanico de actuaciones financiables es amplio y refleja una comprensión bastante completa de lo que implica levantar un negocio rural hoy. Se incluyen:
- Servicios de asesoramiento y consultoría
- Gastos de notaría y registro, licencias y permisos
- Actuaciones relacionadas con sostenibilidad, eficiencia energética, gestión de residuos, bienestar animal y uso eficiente del agua
- Certificación ambiental
- Innovación y digitalización: sistemas de trazabilidad, sensores, herramientas digitales, páginas web y venta online
- Cuotas a la Seguridad Social de las mujeres beneficiarias
Este último punto merece especial atención. Incluir las cuotas a la Seguridad Social como gasto subvencionable es una medida que alivia directamente uno de los obstáculos más cotidianos para cualquier autónoma que empieza: la carga fija mensual que hay que pagar independientemente de si el negocio genera ingresos o no.
Cómo se solicitan y qué hay que presentar
Las ayudas se concederán en régimen de concurrencia competitiva, lo que significa que las solicitudes competirán entre sí según criterios de valoración establecidos en las bases. Para acceder a ellas, las solicitantes deberán acreditar el inicio efectivo de la actividad y presentar un plan de consolidación en el que se recoja la situación del proyecto y las actuaciones realizadas para su puesta en marcha.
Las personas interesadas pueden obtener información detallada a través del Portal Agrari de la Generalitat Valenciana, donde se ha habilitado un apartado específico para esta convocatoria.
En un momento en que las iniciativas lideradas por mujeres se señalan como una potente palanca de cambio capaz de acelerar el desarrollo económico y social de las zonas despobladas, medidas como esta adquieren un valor que va más allá del apoyo empresarial puntual. La despoblación rural tiene rostro de mujer: en estas zonas el escenario demográfico registra 111,7 hombres por cada 100 mujeres. Apostar por el emprendimiento femenino en el campo no es solo una cuestión de igualdad; es también una forma de mantener vivo el territorio.

