La Generalitat Valenciana inyecta más de 168.000 euros en libros y materiales audiovisuales para renovar cinco de sus principales bibliotecas públicas

La Conselleria de Cultura repartirá 168.702 euros entre cuatro bibliotecas estatales y la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu para actualizar sus colecciones.

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Que una biblioteca tenga los fondos desactualizados no es un detalle menor: es una de las quejas más repetidas entre sus usuarios y, a menudo, el motivo por el que muchos dejan de visitarla. La Conselleria de Educación, Cultura y Universidades de la Generalitat Valenciana ha decidido atajar ese problema con una inversión directa de 168.702,35 euros destinados a la adquisición de nuevos libros y materiales audiovisuales para cinco de sus centros bibliotecarios de referencia.

Cuatro bibliotecas estatales y la joya del patrimonio valenciano

El contrato de suministro beneficiará a la Biblioteca Pública del Estado en Alicante —conocida como Azorín—, a la Biblioteca Pública del Estado en Orihuela —Fernando de Loazes—, a la Biblioteca Pública del Estado en Castellón de la Plana, a la Biblioteca Pública del Estado en València —Pilar Faus— y a la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. Cuatro bibliotecas estatales de gestión autonómica, más la institución que custodia el patrimonio bibliográfico y documental de toda la Comunitat.

El reparto no es homogéneo, pero responde a una lógica clara. Cada una de las cuatro bibliotecas públicas estatales recibirá 39.179,45 euros, mientras que la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu contará con una dotación de 11.984,55 euros, orientada a completar y enriquecer sus colecciones con criterios más patrimoniales y especializados.

Una demanda histórica de los usuarios

No hace falta consultar ningún estudio para saber lo que pide quien entra habitualmente a una biblioteca: novedades. Tener acceso al último título del que todo el mundo habla, o a materiales audiovisuales actualizados, es tan importante como disponer de un buen fondo histórico. La renovación continua de las colecciones responde precisamente a esa demanda, y convierte a las bibliotecas en espacios vivos en lugar de meros archivos estáticos.

El dato no es baladí en la Comunitat Valenciana. En 2024 se recopilaron datos de un total de 385 centros bibliotecarios, de los cuales 109 corresponden a la provincia de Alicante, 63 a la provincia de Castellón y 213 a la provincia de Valencia. Una red de esa magnitud exige una inversión sostenida para no quedarse atrás. El número de socios ha aumentado notablemente: en tan solo diez años, de 2014 a 2024, la cifra total creció un 41%. Más lectores, más expectativas, más necesidad de fondos actualizados.

"Mantener colecciones vivas, actualizadas y diversas permite ofrecer una respuesta de calidad a las necesidades de los ciudadanos y consolidar las bibliotecas como auténticos motores de participación cultural en todos los municipios" - Marta Alonso, secretaria autonómica de Cultura de la Generalitat Valenciana

Más allá del préstamo: un impulso al sector editorial

La iniciativa tiene también una lectura económica que conviene no pasar por alto. Cada euro invertido en nuevas adquisiciones bibliográficas acaba llegando, en mayor o menor medida, a las editoriales, distribuidoras, librerías y autores que conforman el ecosistema del libro. Apoyar las colecciones públicas no es solo una política cultural; es también una forma de sostener una cadena de valor que, en el caso valenciano, tiene un peso estratégico reconocido.

El director general de Cultura, Ignacio Prieto, lo expresa con claridad: la actuación forma parte de una estrategia más amplia de fomento al libro y a la lectura, en la que las bibliotecas desempeñan un rol que "trasciende la mera conservación de fondos, convirtiéndose en espacios abiertos de acceso al conocimiento, aprendizaje permanente, inclusión social, dinamización cultural y cohesión territorial".

Una apuesta que va más allá del gasto puntual

Lo que diferencia esta inversión de una mera compra de libros es su carácter estratégico. No se trata de cubrir un expediente o de responder a una urgencia puntual, sino de consolidar una política bibliotecaria que entiende estos centros como infraestructuras culturales de proximidad: accesibles, abiertas a todos los perfiles de lectores y capaces de competir en atractivo con cualquier otra oferta de ocio y conocimiento.

El presupuesto destinado a la red bibliotecaria valenciana ha experimentado una evolución positiva de un 59% en los últimos veinte años. La inyección de más de 168.000 euros para renovar fondos se inscribe en esa tendencia de crecimiento sostenido y refuerza la apuesta de la Conselleria por una red pública que, en última instancia, es una de las pocas puertas de acceso a la cultura que permanece abierta y gratuita para toda la ciudadanía, independientemente de su nivel de renta o de dónde viva.