La Generalitat Valenciana inyecta 322.000 euros para recuperar los campos frutícolas devastados por la bacteria 'Xylella fastidiosa

La Conselleria de Agricultura destina 321.964 euros en ayudas para replantar parcelas frutícolas afectadas por la Xylella fastidiosa en Valencia.

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Una bacteria sin cura conocida lleva años arrasando cultivos en la Comunitat Valenciana. La Xylella fastidiosa, uno de los patógenos vegetales más temidos de Europa, ha obligado a arrancar y destruir plantaciones enteras, dejando a su paso campos yermos donde antes crecían almendros, frutales de hueso y otras especies. Ahora, la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca da un paso concreto para ayudar a los agricultores a levantar cabeza: destina 321.964,63 euros en ayudas directas para la replantación de parcelas frutícolas afectadas en la zona demarcada de la bacteria.

Una plaga sin remedio que obliga a empezar de cero

Para entender la magnitud del problema, conviene saber qué es exactamente lo que combate esta convocatoria de ayudas. La Xylella fastidiosa afecta a cerca de 600 especies vegetales y puede provocar daños importantes en varios cultivos leñosos como el olivo, la vid, los cítricos, los frutales de hueso y el almendro. No existe un remedio o cura eficaz para combatirla: los tratamientos con antibióticos podrían controlar la bacteria, pero no están autorizados en Europa por sus peligrosas repercusiones.

En junio de 2017 se detectó el primer foco en la Comunitat Valenciana, en plantaciones abandonadas de almendros, y desde entonces la enfermedad se ha extendido a numerosos municipios de la provincia de Alicante. Hasta julio de 2025, en la Comunitat Valenciana se ha detectado únicamente la subespecie multiplex y el grupo genético 6 de la bacteria, mayoritariamente en almendro, aunque también en otras especies vegetales. Se estima que unas 3.000 hectáreas afectadas en Alicante y la Comunitat Valenciana han sido erradicadas durante los últimos años, causando daños de varios millones de euros en las producciones agrarias.

Qué financia la ayuda y quién puede pedirla

El objetivo de la convocatoria es claro: subvencionar la replantación con especies no sensibles a la subespecie multiplex, o bien con variedades sensibles que figuren en el listado oficial aprobado. Es decir, no se trata de volver a plantar lo mismo y esperar que la bacteria no regrese, sino de apostar por vegetales que puedan resistir o convivir con la presencia del patógeno en el suelo.

Las parcelas que pueden acogerse a estas ayudas son aquellas cuya superficie —total o parcialmente— se encuentre dentro de la zona infectada de la zona demarcada, así como aquellas en las que el cultivo haya sido destruido como consecuencia de las medidas fitosanitarias de erradicación y control que establece el Reglamento de Ejecución (UE) 2020/1201 de la Comisión, de 14 de agosto de 2020. En la práctica, esto cubre a muchos agricultores que se vieron obligados a arrancar sus árboles por mandato legal, sin haber podido elegir.

Las operaciones subvencionables incluyen la implantación de cultivos, tanto por cuenta propia como ajena, y también las operaciones complementarias de instalación de riego. En el caso concreto del cultivo de viña, la ayuda cubre además la instalación de la espaldera, el sistema de guiado y soporte de la planta.

Hasta el 100% de la inversión cubierta, con un tope por empresa

El porcentaje de ayuda podrá alcanzar el 100% de la inversión subvencionable incluida en la solicitud, lo que convierte esta convocatoria en una oportunidad especialmente relevante para los pequeños y medianos agricultores que de otro modo no podrían asumir el coste de comenzar desde cero. No obstante, existe un límite: el importe total de las ayudas concedidas a una única empresa no podrá superar los 50.000 euros durante un período de tres años consecutivos.

La convocatoria ha sido publicada en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV), donde los interesados pueden consultar todos los requisitos, plazos y condiciones necesarios para presentar su solicitud. Para una región cuya identidad agrícola está estrechamente ligada al paisaje de sus huertos y frutales, esta línea de financiación no es solo una medida técnica: es también un reconocimiento de que recuperar el campo valenciano tras el paso de la Xylella fastidiosa exige inversión pública sostenida, y no solo normas de erradicación.