La Generalitat Valenciana estrena el Consejo de Participación Ciudadana con 34 voces de la sociedad civil para cogobernar las políticas públicas

La Conselleria de Justicia constituye el nuevo órgano consultivo con 25 entidades ciudadanas y 9 institucionales para influir en las políticas de la Generalitat.

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Consejo de Participación Ciudadana
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¿Quién decide cómo se diseñan las políticas públicas que afectan a la vida de millones de ciudadanos? La respuesta, hasta ahora, solía recaer en despachos institucionales. La Comunitat Valenciana acaba de dar un paso relevante para cambiar esa ecuación: la Conselleria de Justicia, Transparencia y Participación ha constituido formalmente el nuevo Consejo de Participación Ciudadana, un órgano consultivo que sienta en la misma mesa a la Generalitat, asociaciones vecinales, sindicatos, agricultores, colectivos de personas con discapacidad, federaciones culturales y hasta hermandades religiosas.

El acto de constitución se celebró en la Ciudad de la Justicia de València, con la presencia de la consellera Nuria Martínez, que también preside el Consejo. No es un gesto simbólico menor: que sea la propia titular de la cartera quien ratifique personalmente la composición del pleno indica el peso político que el Consell quiere otorgar a este foro.

"El Consejo de Participación Ciudadana de la Comunitat Valenciana se constituye como un auténtico espacio de debate y colaboración del conjunto de las instituciones y entidades ciudadanas de la Comunitat Valenciana, como un foro donde reflexionar e intercambiar pareceres sobre el diseño de las políticas públicas de la Generalitat a través de la co-creación" - Nuria Martínez, consellera de Justicia, Transparencia y Participación de la Generalitat Valenciana

Un proceso largo que arrancó a principios de año

La constitución de este organismo no llegó de un día para otro. El proceso se abrió a principios de año con una convocatoria para que las entidades del tejido asociativo valenciano presentaran su candidatura. La respuesta superó las expectativas: se recibieron 33 candidaturas, un número que obligó a ampliar el plazo inicial para facilitar la participación del mayor número posible de organizaciones. Tras una baremación técnica, se celebró el 21 de abril un sorteo público para determinar el orden de asignación y las suplencias, cerrando así un proceso que combina criterios objetivos con transparencia.

El marco legal que ampara este órgano tiene raíces sólidas. La Ley 2/2015, de 2 de abril, de la Generalitat, de transparencia, buen gobierno y participación ciudadana de la Comunitat Valenciana establece en su título V el régimen jurídico regulador de la participación ciudadana, con el objeto de promover y fomentar la participación, tanto individual como colectiva, en los asuntos públicos. Más recientemente, el Decreto 139/2025, de 7 de octubre, del Consell, aprueba el Reglamento de los órganos de participación ciudadana de la Comunitat Valenciana, desarrollando reglamentariamente su composición, funciones y funcionamiento.

Veinticinco entidades ciudadanas, un mosaico de la sociedad valenciana

La foto del pleno es, en sí misma, un retrato de la diversidad que convive en la Comunitat Valenciana. Las 25 vocalías ciudadanas abarcan sectores que raramente comparten espacio institucional. En el ámbito educativo y sanitario participan la Confederación de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunitat Valenciana (COCEMFE CV), la Asociación Retina Comunitat Valenciana, la Federación provincial de asociaciones de padres y madres de alumnado de Alicante Gabriel Miró, o la Asociación Amas de Casa y Consumidores TYRIUS. La atención a colectivos vulnerables está representada por entidades como AESCO o Candombe, especializadas en apoyo al voluntariado y a personas migrantes.

El ámbito cultural y festivo también tiene voz propia: la Federación de Entidades Culturales Andaluzas de la Comunitat Valenciana, la Asociación Amigos del Corpus de la Ciudad de València y la Unión Nacional de Entidades Festeras de Moros y Cristianos (UNDEF) forman parte del pleno. Junto a ellas, el Club Atlético Montemar y la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) representan el ámbito del territorio y el deporte. El municipalismo tiene su espacio a través de la Confederación de Asociaciones Vecinales de la Comunitat Valenciana y las federaciones vecinales de València, Vila-real y la Dama de Elche.

La defensa de consumidores y usuarios recae en AVACU y la Unión de Consumidores de la Comunitat Valenciana. Los sindicatos CCOO PV-UGT PV y CSIF Comunitat Valenciana aportan la perspectiva laboral, mientras que la Federación de Casas Originarias de Castilla-La Mancha y la Hermandad del Santísimo Ecce-Homo completan un pleno que mezcla tradición, tejido social y reivindicación colectiva.

Las instituciones también se sientan a la mesa

El Consejo no es solo un espacio para la sociedad civil organizada. Nueve vocalías institucionales garantizan que las administraciones públicas estén presentes y coordinadas. Las tres diputaciones provinciales —Valencia, Alicante y Castellón— tienen su representante, al igual que tres concejales delegados por la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP), procedentes de los ayuntamientos de Alboraya, Benidorm y Vila-real. Completan este bloque el Consell Valencià de les Dones, el Consell Valencià de la Joventut y el Consell Valencià de Persones Majors, asegurando que ninguna franja generacional ni perspectiva de género quede fuera del debate.

Entre las funciones que tendrá el órgano, el Consejo deberá colaborar en el diseño y la ejecución de actuaciones para fomentar la participación ciudadana y el fortalecimiento del tejido asociativo, así como elaborar informes, propuestas y recomendaciones para la mejora de las políticas públicas de la Generalitat en materia de participación y fomento del asociacionismo.

La clave ahora está en el funcionamiento real del órgano. Constituir un consejo es el primer paso; que sus conclusiones lleguen a influir efectivamente en las decisiones del Consell será la verdadera prueba de fuego. Con 33 entidades que llamaron a la puerta desde el primer momento, la demanda de participación existe. Lo que queda por ver es si este nuevo foro logra transformar esa energía asociativa en políticas concretas que los valencianos puedan notar en su vida cotidiana.