Miles de personas dedican cada semana horas de su tiempo a causas solidarias en la Comunitat Valenciana sin que exista, hasta ahora, un sistema común que acredite y reconozca formalmente esa entrega. Eso cambia. La Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia ha puesto en marcha las primeras herramientas previstas en la Ley 4/2025 de Voluntariado de la Comunitat Valenciana para ordenar, registrar y reconocer la actividad voluntaria en el ámbito autonómico, un paso que convierte lo que hasta ahora era generosidad invisible en un activo acreditado y trazable.
La medida llega más de dos décadas después de la anterior normativa autonómica en la materia, la Ley 4/2001, que había quedado ampliamente desbordada por una realidad social mucho más compleja y diversa. La necesidad imperativa de renovar ese marco normativo autonómico surge en un contexto sometido a nuevos desafíos complejos y multidimensionales. La nueva ley, aprobada el 22 de mayo de 2025 y entrada en vigor al día siguiente de su publicación, establece el denominado Sistema Valenciano de Voluntariado, cuyo despliegue efectivo acaba de comenzar.
El primer paso: visar los planes de las entidades
El punto de partida del nuevo sistema es el visado de los planes de voluntariado. Las entidades que desarrollan actividades solidarias ya pueden presentar telemáticamente sus planes ante la Conselleria para que sean revisados y validados. Es un trámite que puede parecer burocrático, pero tiene una consecuencia práctica inmediata: sin ese visado, las entidades no podrán acceder a las subvenciones relacionadas con el voluntariado. El plazo para solicitarlo es de un año desde la entrada en vigor del decreto que desarrolla el reglamento de la ley.
Una vez obtenido el visado, la entidad y los datos básicos de su plan quedan integrados en un registro consolidado dentro del sistema autonómico. Los planes pueden tener una vigencia de hasta cinco años desde su aprobación, lo que otorga estabilidad y continuidad a la planificación de las organizaciones. La idea es que este procedimiento no sea un fin en sí mismo, sino la puerta de entrada a un ecosistema de reconocimiento más amplio.
"Permite avanzar en la construcción de un sistema común para todas las entidades de voluntariado de la Comunitat Valenciana, reforzando la planificación y la coordinación de la acción voluntaria" - Pedro Carceller, director general de Inclusión y Cooperación al Desarrollo de la Generalitat Valenciana
El carné del voluntario: un documento oficial para quien da sin pedir nada a cambio
Junto al visado de planes, la Conselleria prepara la activación inminente del Registro de Personas Voluntarias y del Carné del Voluntariado. El primero permitirá a las entidades con plan visado comunicar la relación de personas que participan en sus actividades. El segundo irá un paso más allá: será un documento expedido por la Generalitat —preferentemente en formato electrónico— que acreditará oficialmente la condición de persona voluntaria activa. Algo tan sencillo como un carné que diga, con respaldo institucional, que alguien elige sistemáticamente ayudar a los demás.
No es un detalle menor. En muchos países europeos, la acreditación formal del voluntariado está vinculada al reconocimiento de competencias profesionales, a ventajas en procesos de selección o incluso a beneficios fiscales. La Comunitat Valenciana da ahora un primer paso en esa dirección, aunque el gran salto llegará con la herramienta que vendrá después.
La 'Vida Voluntaria': el currículum de la solidaridad
Tras la puesta en marcha del registro y del carné, la Conselleria impulsará la denominada Vida Voluntaria. Se trata del documento oficial que recogerá el historial completo de participación de cada persona en las entidades integradas en el sistema: los periodos de actividad, las organizaciones en las que se haya colaborado, las funciones desempeñadas, la formación recibida y las competencias adquiridas. En la práctica, funcionará como una especie de currículum de la solidaridad, un relato documentado de todo lo que alguien ha aportado a su comunidad a lo largo del tiempo.
El sistema incluirá además un mecanismo de reconocimiento descriptivo de las competencias desarrolladas durante la actividad voluntaria. Dicho de otra forma: colaborar durante años en una ONG, coordinar equipos de personas en emergencias o acompañar a mayores en situación de soledad dejará de ser algo que el voluntario solo puede describir de palabra en una entrevista de trabajo. Pasará a estar acreditado.
Un modelo que llega con retraso, pero con ambición
Otras comunidades autónomas como Cataluña y la Comunidad de Madrid actualizaron su legislación en 2015; Andalucía y Aragón lo hicieron en 2018, y Extremadura e Islas Baleares en 2019. La Comunitat Valenciana no llevó a cabo esa actualización hasta este año. El retraso es evidente, pero el modelo que ahora se despliega aspira a ser uno de los más completos, al integrar en un mismo sistema el registro de entidades, la acreditación de personas voluntarias y el reconocimiento de competencias adquiridas.
La ley refuerza la protección de los voluntarios, garantizando seguros obligatorios, formación adaptada, acreditación de competencias y el derecho al reembolso de gastos. La implantación progresiva de todos estos instrumentos responde al mandato de la Ley 4/2025 y busca consolidar un modelo orientado a la planificación, la participación y el reconocimiento efectivo de una actividad que, como recuerda el propio texto legal, ha sido fundamental para la promoción de los valores y principios democráticos de libertad, igualdad, solidaridad y justicia social. Que ese compromiso quede ahora reflejado en un registro oficial no lo hace más valioso en lo humano, pero sí más visible, más útil y, en definitiva, más justo.


