La Generalitat Valenciana amplía las bonificaciones fiscales en herencias hasta el cuarto grado familiar para blindar el futuro de las empresas familiares

El Govern valenciano extiende los beneficios del impuesto de sucesiones a sobrinos, primos y tíos para garantizar el relevo en negocios sin herederos directos.

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Juanfrán Pérez Llorca
Juanfrán Pérez Llorca

Cuando un negocio familiar no tiene hijo o hija que quiera continuarlo, el dilema no es solo emocional: puede ser ruinoso. La carga fiscal de una herencia empresarial ha sido históricamente uno de los principales motivos por los que pymes con décadas de historia acaban cerrando o vendiéndose a terceros. El Gobierno valenciano quiere cambiar esa ecuación, y lo hace ampliando el círculo de quienes pueden beneficiarse de las bonificaciones fiscales en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

Más allá de padres e hijos: la reforma que cambia las reglas del juego

El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, presentó en la clausura de la Asamblea General del Instituto Valenciano para el Estudio de la Empresa Familiar (IVEFA) el alcance de una reforma fiscal que ya está en marcha y que tiene como eje central una idea: el relevo generacional de la empresa familiar no siempre pasa de padres a hijos. A veces pasa de tíos a sobrinos, de abuelos a nietos o entre primos. Y hasta ahora, esos casos quedaban fuera de los mayores incentivos fiscales.

La medida estrella ya vigente es la bonificación del 99% del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones para descendientes, ascendientes y cónyuges, en vigor desde el 28 de mayo de 2023. Dicho de otro modo: cuando una empresa pasa de padres a hijos y el negocio se mantiene en funcionamiento, prácticamente no se tributa por ello en la Comunitat Valenciana.

"Ahora en la Comunitat Valenciana cuando una empresa pasa de padres a hijos y se mantiene el negocio, no pagará impuesto de sucesiones" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

Pero la novedad más relevante apunta más lejos. A partir del 1 de junio de 2026, hermanos, tíos y sobrinos podrán acceder a una bonificación del 25% en ese mismo impuesto, que subirá al 50% desde el 1 de junio de 2027. Y la reforma incluida en el Anteproyecto de Ley de Medidas Fiscales —la denominada Ley de Acompañamiento— va aún más allá: amplía los beneficios hasta el cuarto grado de parentesco, lo que incluye a primos y otros familiares que hasta ahora quedaban completamente fuera del esquema.

Una realidad que va más allá del negocio familiar de postal

El contexto en el que se enmarca esta medida no es menor. Según datos de la propia IVEFA, el 93,6% del tejido empresarial valenciano está formado por empresas familiares, que generan el 82,7% del empleo y son responsables del 81,3% del Valor Añadido Bruto (VAB) de la comunidad. Son cifras que obligan a tomarse en serio cualquier política que afecte a la supervivencia de estos negocios.

Y es que el 94,45% de las microempresas valencianas son de carácter familiar , lo que significa que la mayoría de los negocios con riesgo de no encontrar sucesor directo son precisamente los más pequeños: la ferretería del pueblo, el taller mecánico de toda la vida, la bodega familiar. Estos negocios todavía afrontan importantes desafíos relacionados con el crecimiento empresarial, la profesionalización de la gestión y la captación de talento cualificado. El relevo generacional es, quizás, el más urgente de todos.

La presidenta de IVEFA, Emi Boix, consideró que la reducción del impuesto de sucesiones "supone un avance muy positivo, porque contribuye a eliminar barreras que en muchas ocasiones dificultaban la continuidad de los proyectos empresariales de generación en generación".

Una reforma fiscal en un contexto de tensión presupuestaria

Pérez Llorca no esquivó la situación financiera de la comunidad. Reiteró la queja histórica del Govern valenciano sobre la infrafinanciación del territorio y aseguró que la Comunitat se encuentra en una situación de "externa dificultad", en sus propias palabras. Sin embargo, presentó la bajada de impuestos no como una renuncia recaudatoria sino como una palanca de crecimiento: se están bajando impuestos y, al mismo tiempo, crecen los recursos, argumentó, apuntando a los resultados económicos como aval.

En esa línea, el president subrayó que la Comunitat Valenciana "es un referente en España en creación de empleo y crecimiento económico" y añadió que uno de cada dos jóvenes que encuentra empleo en España lo hace en territorio valenciano. Una afirmación rotunda que enmarca la política fiscal como parte de una estrategia económica más amplia, que incluye también apuestas por la formación, la innovación y la retención del talento.

También avanzó que, en la próxima sesión en la que se aborden las medidas de acompañamiento de la Ley de Presupuestos, el Gobierno valenciano presentará lo que describió como "una reforma fiscal muy ambiciosa y racional", aunque sin desvelar más detalles por el momento.

El reto de que los negocios no mueran con sus fundadores

Expertos del sector llevan tiempo defendiendo la necesidad de mantener marcos regulatorios y fiscales que faciliten el relevo generacional y eviten trabas en la transmisión de las empresas familiares, especialmente en un contexto marcado por la competencia internacional y el envejecimiento empresarial. La nueva legislación valenciana parece responder, al menos en parte, a esa demanda.

El acto en el que se presentaron estas medidas contó también con la presencia del conseller de Economía, Hacienda y Administración Pública, José Antonio Rovira, y de la presidenta de IVEFA, Emi Boix. El sector reconoce que el relevo generacional, la fiscalidad y la incertidumbre económica son los grandes desafíos que afrontan hoy las empresas familiares valencianas. Las bonificaciones aprobadas y las que vienen buscan, precisamente, que esos negocios no desaparezcan cuando sus fundadores ya no puedan seguir al frente: que el apellido en el rótulo no sea solo un recuerdo, sino una promesa de continuidad.