Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
¿Qué significa envejecer bien en una residencia? La Generalitat Valenciana lleva dos años intentando responder a esa pregunta con hechos concretos. La Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia acaba de publicar en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) la convocatoria de la segunda edición del Premio Buenas Prácticas en Centros Residenciales de Personas Mayores, un galardón que busca identificar, visibilizar y recompensar aquellas iniciativas que marcan una diferencia real en la vida de quienes residen en estos centros.
Un premio que nació para cambiar la cultura del cuidado
La primera edición, celebrada en 2025, ya dejó una muestra de lo que puede conseguirse cuando se innova en el cuidado de los mayores. La Generalitat otorgó entonces el primer galardón al centro alicantino Bouco El Campello por un programa de realidad virtual: una sala sensorial inmersiva capaz de generar entornos que mejoran el bienestar mental de los residentes. Gracias a sus proyecciones, una persona mayor podía sentir que estaba sentada en la plaza de su pueblo, evocar recuerdos de juventud o explorar espacios que nunca había visitado. Una tecnología puesta al servicio de la memoria y la dignidad.
La Fundación Hospitalarias Valencia fue reconocida con el segundo premio en aquella primera edición, un galardón concedido por la Conselleria de Servicios Sociales de la Generalitat Valenciana. Dos ejemplos que ilustran la diversidad de enfoques posibles: desde la alta tecnología hasta el trabajo comunitario y relacional.
Quién puede presentarse y qué se valora
La convocatoria de 2026 se dirige a entidades privadas y personas físicas que gestionen centros residenciales integrados en el Sistema Público Valenciano de Servicios Sociales. La condición es clara: los programas deben desarrollarse durante el año 2026 y traducirse en mejoras sustanciales y directas para los residentes. No basta con una buena intención; se exige impacto medible en las personas.
Los proyectos premiados deben orientarse a garantizar los derechos de las personas mayores, con especial énfasis en el derecho a una vida digna y autónoma. Eso incluye modelos de atención centrados en la persona, adaptados a sus necesidades, preferencias y proyecto de vida. También se valoran los entornos residenciales que favorezcan la intimidad y la interacción social, las actividades terapéuticas, la implicación de las familias y la integración del centro en la comunidad. Y un detalle que refleja la sensibilidad del momento: la perspectiva de género debe estar incorporada en la atención.
Los premios: dinero, pero también reconocimiento
La dotación económica no es simbólica. El jurado concederá un primer premio de 2.000 euros, un segundo de 1.500 euros y un tercero de 1.000 euros. Además, si la calidad de los proyectos no premiados lo justifica, podrán otorgarse hasta tres menciones especiales de 500 euros cada una. En total, el certamen puede repartir hasta 6.500 euros entre las iniciativas más destacadas del año.
Más allá del incentivo económico, el verdadero valor del premio reside en el efecto multiplicador que genera: cuando una buena práctica se hace visible, otros centros pueden replicarla. Así funciona la mejora sistémica en el ámbito de los servicios sociales: no a través de grandes reformas legislativas, sino de pequeños modelos que demuestran que otra forma de cuidar es posible.
Cómo y cuándo presentar candidaturas
Las candidaturas deben presentarse de forma exclusivamente telemática a través de la sede electrónica de la Generalitat. El plazo es de un mes a partir del día siguiente a la publicación de la convocatoria en el DOGV. No hay trámites en papel ni desplazamientos necesarios: todo el proceso se gestiona en línea.
En un contexto en el que España encabeza los índices de envejecimiento poblacional en Europa, iniciativas como esta adquieren una dimensión que va más allá de los galardones. La colaboración entre la administración pública y las entidades del sector privado y del tercer sector resulta cada vez más decisiva para asegurar una atención personalizada y de calidad a las personas mayores. La segunda edición del premio es, en ese sentido, una invitación a seguir elevando el listón de lo que significa cuidar bien.


