El futuro del 'Palau de Comunicacions' de Gandia sigue siendo una incógnita, pero la Generalitat Valenciana acaba de dar un paso decidido para que el Ayuntamiento de la ciudad no cierre demasiado pronto esa pregunta. El Gobierno autonómico ha solicitado formalmente al consistorio una modificación parcial del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que amplíe el abanico de usos posibles para el inmueble —conocido popularmente como el edificio de Correos—, más allá del uso administrativo-institucional que el propio Ayuntamiento aprobó tras la firma del convenio de adquisición.
El edificio, situado en la plaza del Rei en Jaume, esquina con la calle de la Purísima, consta de cuatro plantas y tiene una superficie total construida de 2.444 metros cuadrados. La Generalitat lo adquirió al Ayuntamiento de Gandia mediante un convenio aprobado en el pleno del Consell por un importe total de 2.405.287,31 euros. Desde 2009, el inmueble no se destina a ningún uso. Más de tres lustros de abandono para un edificio que, sin embargo, sigue siendo uno de los referentes arquitectónicos del centro histórico gandiano.
Un convenio que se quedó a medias
El nudo del conflicto es, en apariencia, técnico, pero tiene implicaciones de calado. Cuando se firmó el convenio de compraventa, el Ayuntamiento se comprometió a tramitar la modificación urbanística necesaria para adaptar el edificio al uso que finalmente determinara la Generalitat. Ese acuerdo recogía expresamente varias alternativas: uso administrativo-institucional, educativo-cultural u otros que pudieran acordarse en función del proyecto definitivo. Sin embargo, el consistorio únicamente aprobó la calificación administrativa-institucional, dejando fuera el resto de opciones. Ahora, la Generalitat reclama que se corrija esa limitación.
El objetivo declarado no es menor: definir un nuevo uso que impulse la dinamización del centro histórico y aporte valor añadido a la oferta cultural, universitaria y social de Gandia. Un propósito ambicioso para un inmueble que lleva demasiados años mirando al vacío desde sus ventanas.
"La Generalitat avanza en la recuperación del 'Palau de Comunicacions', un edificio emblemático para la ciudad y la comarca, con el objetivo de ponerlo al servicio de la ciudadanía mediante un proyecto de interés público." - Carlos Gil, secretario autonómico de Política Institucional y Cohesión Territorial de la Generalitat Valenciana
Patologías estructurales y obras urgentes
La rehabilitación del 'Palau de Comunicacions' no es solo una cuestión de planeamiento urbanístico: el edificio tiene problemas físicos que requieren atención inmediata. Según ha explicado el propio Carlos Gil, la Dirección General de Patrimonio está analizando las distintas alternativas de intervención tras detectarse diversas patologías estructurales en el inmueble. El análisis busca definir con precisión el proyecto de rehabilitación y planificar las obras necesarias para recuperar un bien de alto valor patrimonial, respetando sus elementos protegidos.
El 17 de abril pasado, la situación se agravó de forma visible: se produjeron desprendimientos en la fachada del edificio, especialmente en el torreón izquierdo, que obligaron a actuar con urgencia. La Generalitat acometió trabajos de emergencia para garantizar la seguridad de los viandantes, que se dieron por concluidos el 8 de mayo. Una llamada de atención en piedra y cemento que aceleró los tiempos.
"Tras detectarse diversas patologías estructurales en el inmueble, la Dirección General de Patrimonio está analizando las distintas alternativas de intervención para definir con precisión el proyecto de rehabilitación y planificar las obras necesarias para recuperar un inmueble de alto valor patrimonial, respetando sus elementos protegidos y asegurando su adecuación a los futuros usos públicos que finalmente se determinen." - Carlos Gil, secretario autonómico de Política Institucional y Cohesión Territorial de la Generalitat Valenciana
Julio, mes de comienzo: limpieza, apeos y la biblioteca en el punto de mira
Más allá del diagnóstico, la Generalitat ha anunciado actuaciones concretas e inminentes. Durante julio se iniciarán los trabajos de limpieza de la cubierta y el desembozado de bajantes, una intervención menor pero fundamental para evitar nuevas entradas de agua que agraven la corrosión estructural. Además, se está tramitando el proyecto para la demolición parcial y el apeo del forjado de la planta tercera.
Esta última actuación tiene una consecuencia directa para los vecinos de Gandia: la reapertura de la Biblioteca Municipal, cuyas dependencias permanecen clausuradas precisamente porque se encuentran bajo la parte del forjado afectada por la corrosión. Una biblioteca cerrada en el sótano de un edificio sin uso es, quizás, la imagen más elocuente de lo que está en juego.
La hoja de ruta para estabilizar el edificio, acordada en la reunión de la Comisión de Seguimiento del pasado 14 de mayo, incluye también el sellado provisional de ventanas para impedir que continúe el deterioro por filtraciones de agua. Medidas de contención, en definitiva, mientras se decide el destino definitivo de un inmueble que lleva décadas esperando que alguien le dé una segunda vida. La pelota está ahora en el tejado del Ayuntamiento de Gandia, que deberá decidir si amplía o no la calificación urbanística del edificio. De esa decisión dependerá, en buena medida, qué tipo de ciudad quiere ser Gandia en los próximos años.


