La Generalitat lleva la conciliación al verano: la Escoleta d'Estiu de Xirivella abre puertas para que los padres no tengan que elegir entre trabajar y cuidar a sus hijos

La secretaria autonómica Asunción Quinzá visita la Escoleta d'Estiu de Xirivella, financiada con el Plan Corresponsables para facilitar la conciliación familiar.

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Cada año, cuando suena la última campana del curso escolar, miles de familias valencianas se enfrentan al mismo dilema: ¿quién cuida a los niños mientras los adultos trabajan? Para muchos padres y madres con jornadas laborales que no se detienen por el calendario escolar, la respuesta no siempre es sencilla. La Generalitat Valenciana quiere que esa pregunta tenga respuesta, y la Escoleta d'Estiu de Xirivella es uno de los lugares donde se materializa esa voluntad.

La secretaria autonómica de Igualdad y Diversidad, Asunción Quinzá, visitó esta semana el servicio de escuela de verano del municipio de Xirivella, acompañada por la directora general de Igualdad, Davinia Bono, y la alcaldesa de la localidad, Paqui Bartual. El mensaje fue claro: la Generalitat seguirá impulsando recursos para facilitar la conciliación de las familias trabajadoras.

Un verano con red de seguridad para las familias

La Escoleta d'Estiu de Xirivella se desarrolla en los colegios públicos Miguel de Cervantes y Vicent Tosca, y está dirigida a menores de entre 4 y 12 años. Uno de sus aspectos más destacados es la inclusión: el servicio cuenta con 10 plazas reservadas específicamente para alumnado con discapacidad, una apuesta que va más allá de la conciliación y entra de lleno en el terreno de la igualdad de oportunidades.

La iniciativa se enmarca dentro del Plan Corresponsables, un programa de financiación estatal que canaliza recursos hacia los ayuntamientos para sostener este tipo de servicios. Las ayudas del Plan Corresponsables se destinan a entidades locales para impulsar el cuidado profesional de menores de hasta 16 años y promueven la creación de empleo en el ámbito de los cuidados, así como acciones formativas para avanzar hacia modelos familiares más corresponsables. Actualmente, más de 542 municipios valencianos se benefician de estas iniciativas, con programas como escuelas matineras y vespertinas, actividades en Pascua, Navidad y verano.

"Invertir en conciliación es invertir en bienestar, igualdad y futuro" - Asunción Quinzá, secretaria autonómica de Igualdad y Diversidad de la Generalitat Valenciana

Más que guardería: ocio educativo con propósito

Las escuelas de verano son, desde hace años, una de las soluciones más eficaces a ese dilema cotidiano que supone la brecha entre el fin del curso y el fin de la jornada laboral. Pero Quinzá fue tajante en subrayar que estos espacios tienen un valor propio, más allá de su función práctica. En sus palabras, "la infancia merece espacios donde aprender, convivir y disfrutar también durante las vacaciones escolares", y las escuelas de verano, añadió, "favorecen el desarrollo personal, la socialización y la adquisición de hábitos saludables a través del ocio educativo".

Las escuelas de verano no son meros recursos asistenciales; son espacios de aprendizaje, convivencia y desarrollo que promueven un verano seguro e inclusivo para los menores. Una distinción que no es menor: frente a quienes podrían verlas únicamente como una solución de emergencia para padres y madres ocupados, la Administración las reivindica como un derecho propio de la infancia.

Cooperación institucional como clave del modelo

La visita a Xirivella también puso el acento en la importancia de la colaboración entre la Generalitat y los ayuntamientos. Quinzá recalcó que "solo desde la cooperación institucional es posible ofrecer servicios adaptados a las necesidades de cada municipio", un principio que, en la práctica, significa que no todos los pueblos y ciudades pueden afrontar solos el coste de estos programas sin el respaldo autonómico y estatal.

Sin embargo, ese modelo de financiación compartida no está exento de tensiones. La Comunitat Valenciana ha denunciado que el recorte de más de 4 millones de euros en la financiación estatal del Plan Corresponsables ha supuesto un grave perjuicio para los ayuntamientos: la región ha pasado de recibir 16,7 millones de euros en 2024 a solo 12,6 millones en 2025, lo que representa una caída del 25%. Una advertencia que convierte cada visita institucional a una escuela de verano en algo más que un acto de comunicación: es también un recordatorio de los recursos que están en juego.

Al final, detrás de cada plaza en una Escoleta d'Estiu hay una historia concreta. La de una madre que puede acudir al trabajo sin tener que buscar soluciones improvisadas. La de un padre que no necesita pedir días de vacaciones para cubrir el hueco que deja el fin del curso. Y la de un niño o niña que, lejos de quedarse en casa viendo pantallas, pasa el verano aprendiendo, jugando y socializando. Quinzá lo resumió con una frase que vale la pena retener: "apoyar a las familias significa facilitar que nadie tenga que elegir entre cuidar de sus hijos o desarrollar su proyecto laboral". Hacerlo realidad, municipio a municipio, es la tarea que tiene por delante el Consell.