Un pulsador colgado al cuello. Durante décadas, eso fue la teleasistencia para muchas personas mayores: un botón de emergencia que esperaba, en silencio, a ser usado. La Diputació de València acaba de decidir que ese modelo ya no es suficiente. Con una inversión de casi 26 millones de euros y un contrato que se extiende hasta 2028, la institución provincial ha puesto en marcha la mayor transformación de su historia en este servicio, apostando por un enfoque que combina inteligencia artificial, atención preventiva y una red comunitaria capaz de detectar vulnerabilidades antes de que se conviertan en emergencias.
De la alarma reactiva a la prevención inteligente
El salto conceptual es significativo. Hasta ahora, la teleasistencia actuaba fundamentalmente cuando el usuario lo pedía. El nuevo modelo da la vuelta al planteamiento: en lugar de esperar, anticipa. La incorporación de herramientas de inteligencia artificial permitirá identificar situaciones de riesgo de forma precoz, antes de que la persona mayor pulse ningún botón, analizando patrones de comportamiento y señales de alerta tempranas.
"Hemos dotado al servicio de la estabilidad necesaria para afrontar los próximos años con garantías" - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València
El servicio cuenta actualmente con más de 9.400 usuarios activos y, solo en 2025, llegó a atender a más de 10.000 personas. Las cifras del año pasado ilustran la dimensión real de la operación: más de 112.000 alarmas gestionadas, más de 254.000 llamadas realizadas, más de 12.700 visitas domiciliarias y más de 84.000 seguimientos personalizados. No es un servicio menor, ni periférico. Es, en muchos casos, el único contacto humano regular que tienen miles de personas.
El contexto nacional ayuda a entender por qué esta apuesta llega en el momento oportuno. A finales de 2024, el servicio de teleasistencia en España atendía a 1.179.932 personas, lo que representa el 11,59% de las personas mayores del país. Y sin embargo, el 67,5% de las personas atendidas en sus domicilios dentro del sistema de dependencia no cuentan con este servicio. La brecha es enorme, y la demanda no para de crecer.
Una valoración individualizada para cada usuario
Uno de los cambios más concretos del nuevo modelo es que, durante el primer año de implantación, se llevará a cabo una valoración integral del nivel de riesgo de todas las personas usuarias del servicio. No se trata de un trámite administrativo: esa evaluación determinará con qué frecuencia se les llama, qué seguimiento reciben y si necesitan una visita domiciliaria. El modelo contempla visitas a todos los usuarios, algo que hasta ahora no estaba garantizado de forma universal.
La atención, además, deja de circunscribirse al propio usuario para extenderse a su entorno familiar. Porque quien cuida también necesita ser cuidado, y porque muchas situaciones de riesgo solo son visibles desde dentro del hogar.
"Este nuevo modelo supone una atención más especializada y personalizada, gracias a la participación de equipos multidisciplinares" - Imma González, diputada de Bienestar Social de la Diputació de València
Formación, envejecimiento activo y 125 actividades en provincia
La transformación no se queda en la tecnología. Se ha diseñado un Plan de Formación Compartida dirigido tanto a los profesionales de la entidad prestadora del servicio como a los trabajadores sociales municipales. Las materias no son menores: prevención del suicidio, soledad no deseada, deterioro cognitivo y acompañamiento emocional. Áreas que exigen, como reconoce el propio presidente de la Diputació, formación continua y coordinación real entre equipos.
En paralelo, el modelo apuesta por el envejecimiento activo como antídoto frente a la exclusión. Este año está previsto alcanzar las 125 actividades en toda la provincia, superando con creces las inicialmente planificadas. El calendario incluye paseos saludables, talleres de risoterapia, actividades de escucha activa, grabación de podcasts y talleres de prevención de caídas. Y se pondrá en marcha la Red Provincial de Municipios Amigables con las Personas Mayores, una iniciativa que busca transformar el entorno urbano y rural para adaptarlo a las necesidades de quienes envejecen.
Una red de farmacias, comercios y parroquias contra la soledad
Quizá la propuesta más innovadora del nuevo modelo sea la que menos tecnología utiliza. El programa Somos red. Cerca para acompañar aspira a construir una red de antenas sociales comunitarias integrada por farmacias, comercios, parroquias y otros espacios de proximidad. La idea es sencilla y poderosa a la vez: que quienes conviven con las personas mayores en su entorno cotidiano sean capaces de detectar señales de alarma antes de que sea demasiado tarde.
La facturación generada por los servicios asistenciales a domicilio en España alcanzó los 2.650 millones de euros en 2024, con un crecimiento del 10,2% respecto al año anterior, impulsado por el aumento de usuarios, que superó los 1,9 millones de personas. En ese mercado en expansión, la clave diferencial ya no está solo en cubrir emergencias, sino en anticiparse a ellas.
La diputada de Bienestar Social, Imma González, ha subrayado la especial relevancia de estas iniciativas para los municipios más pequeños y las zonas afectadas por la despoblación, donde la soledad no deseada no es un problema abstracto, sino una realidad cotidiana que se mide en días sin hablar con nadie. En ese sentido, el nuevo modelo de teleasistencia avanzada de la Diputació de València no es solo una actualización tecnológica: es una apuesta por redefinir qué significa acompañar a alguien en la última etapa de su vida.

