Tres años después de constituirse, el 14 de julio de 2023, el gobierno de la Diputació de València presenta un balance que mezcla cifras récord de inversión con la sombra alargada de la dana del 29 de octubre de 2024. Una catástrofe que, según el propio presidente Vicent Mompó, "ha marcado todo este tiempo y condicionará también lo que resta de legislatura". No es retórica: la riada reorientó presupuestos, aceleró contratos de emergencia y puso a prueba la capacidad real de una institución que, hasta ese momento, se medía sobre todo por kilómetros de carretera renovados y proyectos municipales aprobados.
Un presupuesto que no para de crecer
Los números son el argumento más contundente del balance. En 2024 la Diputació ejecutó 883 millones de euros; en 2025, la cifra ascendió a 955 millones. Para entender la magnitud del salto, basta con una comparación: la ejecución presupuestaria de 2025 supera en 333 millones a la de 2021. Ese diferencial equivale, grosso modo, a construir varios hospitales comarcales o renovar centenares de kilómetros de vías provinciales. La institución lo atribuye, en parte, al esfuerzo extraordinario de reconstrucción tras la dana, pero también a una política inversora que venía creciendo antes de la emergencia.
Parte de esa inversión se canaliza a través del Pla Obert d'Inversions, el programa cuatrienal estrella del equipo de gobierno. Se trata de un plan con una dotación global de 340 millones de euros para municipios y 10 millones para mancomunidades. Con los datos actualizados, el plan suma ya más de 1.200 proyectos aprobados y una inversión global de aproximadamente 200 millones de euros, dentro de un marco total de 350 millones destinados a ayuntamientos y mancomunidades. En el primer año de ejecución, el área de Cooperación Municipal dio luz verde a 215 proyectos presentados por ayuntamientos de todas las comarcas, la gran mayoría —cerca del 90%— financiados al 100%.
"Les acompañamos en el proceso, no solo se les asigna una inversión y se les da autonomía para invertir en lo que realmente es necesario para sus municipios, sino que se les asesora además de reducir la carga burocrática." - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputació de València
A este programa se suma la aportación al Fondo de Cooperación Municipal, que ha superado los 200 millones de euros para inversión y gasto corriente durante el mandato.
La dana, la prueba que nadie esperaba
Si el Pla Obert representa la política ordinaria, la respuesta a la dana representa la extraordinaria. La riada del 29 de octubre de 2024 sigue condicionando el día a día de los municipios afectados, que continúan inmersos en la ejecución de obras, la redacción de proyectos y la tramitación de ayudas. Apenas 48 horas después del temporal, la Diputació activó mediante decreto de Presidencia un paquete de contratos de emergencia para intervenir con la máxima agilidad, reconstruir puentes y restablecer la movilidad en las zonas incomunicadas. El objetivo, según presume Mompó, fue ser la primera institución en abrir los puentes y carreteras destrozados por el agua.
Las ayudas directas a los municipios afectados alcanzaron los 150 millones de euros. El bono comercio por la dana "ha revertido cerca de 10 millones de euros en los municipios", según valoró el alcalde de Algemesí, uno de los consistorios más golpeados. La Diputació también activó un mecanismo por el que asumirá el 50% de la inversión de los 28 municipios que no fueron incluidos en el decreto estatal de ayudas por la dana, un frente político que la institución provincial llevó hasta las instancias nacionales para lograr el reconocimiento de más territorios afectados de los que el Gobierno central había previsto inicialmente.
"Siempre actuamos hasta donde podemos llegar con nuestros medios; si quieres, puedes, lo hemos demostrado en la dana." - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València
En materia de agua potable, la vicepresidenta Enguix subrayó que la institución atendió a los pueblos afectados con independencia de si la gestión del suministro dependía o no de la Diputació. El presidente Mompó subrayó que "los ayuntamientos no pueden afrontar solos una reconstrucción de esta envergadura" y afirmó que la institución "liderará la asistencia técnica, la redacción de los proyectos y la supervisión de las obras sobre el terreno".
Carreteras: obras urgentes sin abandonar la planificación
El área de infraestructuras viarias acumuló durante esta legislatura una doble agenda: gestionar la emergencia y mantener los proyectos previstos. La utilización de contratos de emergencia permitió que ambas líneas avanzaran en paralelo, algo que en la administración pública no siempre resulta evidente. Entre las actuaciones más destacadas figura la apertura del tramo principal de la CV-370 entre Manises y Riba-roja de Túria, dentro del desdoblamiento de una vía que soporta más de 20.000 vehículos diarios. A ello se suma la renovación integral de la CV-425 entre Buñol y Alborache, con una inversión de alrededor de 8 millones de euros para modernizar esta conexión clave en la comarca.
Un proyecto ha trascendido las fronteras provinciales: la pasarela ciclopeatonal que salva la A-38 entre Sueca y Fortaleny fue reconocida internacionalmente en el II Congreso Mundial del Patrimonio de la Obra Pública por su valor técnico, funcionalidad e integración territorial. Una infraestructura modesta en escala, pero significativa como símbolo de que la ingeniería provincial también puede aspirar a algo más que el asfalto.
Bomberos: la mayor apuesta inversora de su historia
El Consorcio Provincial de Bomberos ha protagonizado durante esta legislatura la mayor apuesta inversora de su historia. La modernización integral se ha traducido en renovación de vehículos, maquinaria y equipamientos, mejora de infraestructuras e incorporación de más de 240 nuevos bomberos para reforzar la plantilla y garantizar un mejor servicio a la ciudadanía. Entre las actuaciones más relevantes destaca la construcción del nuevo parque de bomberos de Alzira, una infraestructura estratégica adaptada a las necesidades operativas actuales y equipada con helipuerto.
El balance de tres años del gobierno de Mompó y Enguix llega, pues, con el peso de una catástrofe histórica todavía sin cerrar del todo, pero también con unos indicadores de actividad institucional que difícilmente tendrán parangón en mandatos anteriores. La dana fue "una de las mayores catástrofes de la historia de Valencia", y la forma en que una institución como la Diputació responde a semejante desafío —con sus aciertos y sus límites— acabará siendo, posiblemente, el legado más duradero de este período.

