Saber quién está sentado en el aula —y en qué circunstancias— es tan importante como saber qué se enseña dentro de ella. Con esa premisa, la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades de la Comunitat Valenciana pondrá en marcha durante el curso 2026-2027 la tercera edición de la evaluación del contexto del alumnado, una herramienta diseñada para radiografiar los factores sociales, culturales y educativos que condicionan el aprendizaje de los estudiantes valencianos. La resolución que regula esta actuación se publicó este martes en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV).
210.000 estudiantes, seis etapas educativas
La iniciativa alcanza una escala considerable: participarán aproximadamente 210.000 estudiantes distribuidos en seis niveles distintos. Serán alumnos de 3.º y 6.º de Primaria, de 2.º y 4.º de ESO, de 2.º de Bachillerato y de 2.º de FP Básica. Lo relevante es que se trata de los mismos niveles analizados en la anterior evaluación , lo que permitirá comparar la evolución del sistema con cierta perspectiva histórica.
La participación no se limita a la escuela pública. La evaluación se extenderá a los centros docentes públicos, privados concertados y privados, lo que ofrece una imagen más completa —y representativa— de la realidad educativa de la región.
Un cuestionario telemático, en horario lectivo y con supervisión docente
El alumnado cumplimentará el cuestionario entre el 26 de octubre y el 18 de diciembre, salvo casos de fuerza mayor en los que se podrá ampliar el plazo. El trámite se realizará de forma telemática en horario lectivo, bajo la supervisión del profesorado y con un código individual de acceso para cada estudiante. No se trata, pues, de un examen, sino de un instrumento de diagnóstico: el objetivo no es calificar al alumno, sino entender el mundo en el que vive.
La finalidad del proceso es recabar información de carácter contextual sobre el entorno "educativo, familiar y social", de manera que se puedan obtener factores contextuales relevantes y evidencias sobre la realidad educativa. Dicho de otro modo: las notas no cuentan, pero sí cuenta todo lo que hay detrás de ellas.
Decisiones basadas en datos, no en intuiciones
La directora general de Innovación e Inclusión Educativa defiende que este tipo de herramientas son imprescindibles para una gestión educativa moderna.
"Se facilitará la toma de decisiones fundamentadas en datos para mejorar la calidad y la equidad del sistema educativo" - Xaro Escrig, directora general de Innovación e Inclusión Educativa de la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades
La idea de fondo es sencilla pero poderosa: las políticas educativas que ignoran el contexto de sus destinatarios difícilmente pueden ser eficaces. Un alumno que vive en un hogar con escasos recursos, con dificultades de acceso a internet o en un entorno con pocas referencias académicas no parte del mismo punto que otro que dispone de todos esos apoyos. Reconocer esa diferencia no es un gesto simbólico; es el primer paso para hacer algo al respecto.
Informes individualizados para cada centro
Uno de los resultados más concretos de la evaluación será la elaboración de informes individualizados para cada centro participante. Estos documentos pondrán en manos de los equipos directivos y del profesorado indicadores específicos sobre su propio alumnado, lo que les permitirá diseñar actuaciones adaptadas a su realidad concreta, en lugar de aplicar soluciones genéricas que no siempre encajan.
A nivel agregado, la Administración educativa dispondrá de evidencias objetivas para diseñar, hacer seguimiento y evaluar políticas públicas orientadas a garantizar una educación de calidad para todo el alumnado, con independencia de sus circunstancias personales, sociales o económicas. Es decir, los datos no quedarán guardados en un cajón: la intención es que alimenten decisiones reales.
La tercera edición de una herramienta ya consolidada
Esta evaluación no surge de la nada. De acuerdo con instrucciones previas de la Conselleria de Educación, el alumnado ya participó en evaluaciones de contexto anteriores cuyo objetivo era conocer datos del contexto familiar, social y académico de los estudiantes matriculados en los centros de la Comunitat Valenciana. Las ediciones precedentes se celebraron en 2021 y 2023, lo que convierte a la de 2026-2027 en la tercera entrega de una serie que, edición a edición, va acumulando información comparativa de enorme valor.
Esa continuidad en el tiempo es, precisamente, uno de los activos más valiosos de la iniciativa. Una fotografía puntual puede mostrar un problema; varias fotografías seguidas permiten ver si el problema mejora, empeora o simplemente muta de forma. La Comunitat Valenciana apuesta así por un modelo de política educativa que no improvisa, sino que escucha, mide y actúa: una apuesta que, si se sostiene en el tiempo, podría convertirse en una referencia para el resto del sistema educativo español.


