La Comunitat Valenciana presiona en Bruselas para que las regiones tengan voz propia en el nuevo presupuesto europeo 2028-2034

La Generalitat defiende ante la Comisión Europea que las regiones sean clave en el diseño de la futura política de cohesión y competitividad.

Guardar

Delegación valenciana en Bruselas
Delegación valenciana en Bruselas
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

Mientras en Bruselas se debate el futuro del dinero europeo, la Comunitat Valenciana ha decidido no esperar a que otros hablen por ella. El secretario autonómico de Política Institucional y Cohesión Territorial, Carlos Gil, ha encabezado una visita institucional a la capital europea para trasladar directamente a la Comisión Europea la posición valenciana ante el diseño del próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) 2028-2034: las regiones deben estar en el centro de ese proceso, no en la periferia.

Un encuentro en el corazón de la maquinaria presupuestaria europea

La delegación valenciana, en la que Gil estuvo acompañado por la directora general de Fondos Europeos, Rocío Pont, se reunió con Eduard Folch, Jefe de Unidad Adjunto para el Marco Financiero Plurianual en la Dirección General de Presupuestos de la Comisión Europea. Un interlocutor que no es menor: es precisamente desde esa unidad desde donde se diseñan las reglas del juego financiero que condicionarán billones de euros de inversión pública en toda Europa durante los próximos siete años.

Antes de ese encuentro, la delegación también mantuvo una reunión con representantes de los departamentos de Hacienda y de Política Territorial de la Representación Permanente de España ante la UE, para coordinar posiciones y analizar cómo el nuevo marco presupuestario podría afectar a los intereses concretos de la Comunitat Valenciana.

"Buena parte de las inversiones que hoy fortalecen la solvencia y la competitividad europea se desarrollan precisamente a través de la Política de Cohesión, y la experiencia valenciana lo demuestra de forma evidente." - Carlos Gil, secretario autonómico de Política Institucional y Cohesión Territorial de la Generalitat Valenciana

La cohesión no es lo contrario de la competitividad

Uno de los argumentos centrales que Gil defendió en Bruselas rompe con una dicotomía que circula con fuerza en el debate europeo: la idea de que apostar por competitividad implica necesariamente reducir los fondos de cohesión territorial. Para la Generalitat, esa lectura es equivocada. La política de cohesión no es un gasto social desvinculado de la economía, sino un motor de inversión estratégica que ya está funcionando.

Como ejemplos concretos, el secretario autonómico citó actuaciones financiadas con fondos europeos en la Comunitat que difícilmente se encuadrarían en una categoría de "gasto blando": la red de institutos tecnológicos, el apoyo a la innovación empresarial, el impulso a la digitalización, la especialización inteligente o la transición energética. Iniciativas que, en cualquier otro contexto, serían aplaudidas como política industrial de primer nivel.

El debate no es nuevo. EURegions4Cohesion es una iniciativa nacida en marzo de 2024 a impulso de Nueva Aquitania y Emilia-Romaña que agrupa a 144 regiones de 17 países europeos , todas ellas reclamando que la futura política de cohesión cuente con un presupuesto sólido y sitúe a las regiones en el centro. Las 17 comunidades autónomas españolas forman parte de esta alianza bajo la coordinación de Galicia.

El papel de las regiones: más que simples gestoras de fondos

Uno de los mensajes más contundentes que trasladó Gil en Bruselas tiene que ver con el rol que desempeñan las administraciones regionales. No son, insistió, meras intermediarias que distribuyen cheques europeos. Son el eslabón que conecta la estrategia continental con la realidad cotidiana de empresas, universidades y centros de investigación.

"Las regiones pueden desempeñar un papel muy útil en esa conexión entre competitividad y cohesión territorial, ya que son las administraciones más próximas al tejido productivo." - Carlos Gil, secretario autonómico de Política Institucional y Cohesión Territorial de la Generalitat Valenciana

La Comunitat Valenciana, según defendió el secretario autonómico, trabaja para que innovación, empresa, conocimiento y financiación europea funcionen de forma coordinada, y no como compartimentos estancos que raramente se comunican entre sí. Una crítica velada a modelos más centralistas donde los fondos llegan desde arriba sin pasar por el filtro de quienes conocen el territorio. Dejar a las regiones de lado, en un modelo centralizado similar al del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, supondría un grave perjuicio , como han alertado otras administraciones autonómicas en foros similares.

El contexto: Bruselas, escenario de un debate que moldea el futuro

La visita valenciana no fue una iniciativa aislada. Se enmarca en la celebración de la conferencia EURegions4Cohesion, un foro de referencia para analizar el futuro de la Política de Cohesión y el MFP 2028-2034, que reúne a representantes regionales de toda Europa para hacer oír su voz ante las instituciones comunitarias. Representantes electos de regiones y municipios de toda Europa se han congregado en Bruselas para instar al Parlamento Europeo y a los Estados miembros a revisar la reforma de la Política de Cohesión tal como figura en la propuesta del presupuesto a largo plazo de la UE para 2028-2034.

El encuentro coincidió además con los Connecting Europe Days, el gran foro europeo sobre movilidad y transporte que reflexiona sobre infraestructuras, conectividad y financiación futura, otro frente en el que las regiones reclaman protagonismo. El Comité Europeo de las Regiones advirtió en octubre de 2025 de que la propuesta actual para el presupuesto europeo posterior a 2027 podría conducir a una mayor centralización y a la nacionalización de la Política de Cohesión.

En ese tablero de tensiones entre eficiencia central y proximidad regional, la Generalitat ha elegido con claridad su posición: una reforma ambiciosa del marco europeo es necesaria, pero solo será sólida si no olvida que son los territorios —con sus empresas, sus universidades y su tejido productivo— quienes convierten las estrategias en resultados reales para los ciudadanos. El tiempo que reste hasta 2028 será clave para saber si Bruselas les escucha.