La Comunitat Valenciana pionera en pagar a los propietarios forestales por cuidar sus montes: arranca la recuperación del área calcinada en La Vall d'Uixó

El Consell destinará 2,7 M€ a restaurar las 9.568 hectáreas del incendio de La Vall d'Uixó y presentará una nueva Ley Forestal con pagos ambientales.

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El fuego que arrasó La Vall d'Uixó el pasado 25 de julio dejó una herida de casi 9.600 hectáreas en el corazón de la Serra d'Espadà, afectó a doce municipios y se convirtió en el incendio más devastador que ha sufrido la Comunitat Valenciana en los últimos años. Semanas después, el Govern arranca la reconstrucción con un plan de inversión de 2,7 millones de euros y una promesa legislativa que podría cambiar la forma en que se gestiona el monte en la región.

El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha anunciado que en las próximas semanas el Consell presentará ante Les Corts la nueva Ley Forestal de la Comunitat Valenciana, una norma que introduce un concepto poco extendido en España: que quien cuida el bosque, cobre por ello.

Pagar por cuidar el monte: un modelo pionero

La futura ley incluirá un sistema de pago por servicios ambientales dirigido a propietarios forestales privados. La idea es sencilla pero revolucionaria en su aplicación: si un propietario mantiene su terreno en buen estado, previene incendios y protege la biodiversidad, la administración le compensará económicamente. No es filantropía; es reconocer que el monte bien gestionado es un servicio público que alguien debe costear.

El propio incendio de La Vall d'Uixó ilustra por qué importa tanto quién es el dueño del suelo que arde. De las 9.500 hectáreas calcinadas, algo más de 300 pertenecen a terrenos forestales de la Generalitat, mientras que el resto son propiedad privada o municipal. Esa desproporción explica por qué la colaboración con los propietarios no es opcional, sino imprescindible para la recuperación y la prevención futura.

La norma también simplificará las relaciones entre administraciones, usuarios, empresas y municipios, eliminando trabas burocráticas que históricamente han frenado la gestión forestal activa. Porque el problema no es solo el fuego: es que el monte abandonado arde mucho peor.

Un plan de ocho meses para recoser el paisaje

Mientras la ley se debate en sede parlamentaria, la Generalitat ya ha puesto en marcha el Plan Integral de Reforestación y Recuperación Ambiental, elaborado junto a los ayuntamientos afectados. Con una inversión de 2,7 millones de euros y un plazo de ejecución de ocho meses, el objetivo es restaurar el paisaje, recuperar la biodiversidad, consolidar los suelos y proteger los recursos hídricos de una zona especialmente vulnerable tras las llamas.

El plan se articula en dos fases. La primera, ya iniciada, es urgente: limpiar, acceder y asegurar. Se abrirán tres nuevos viales forestales con una longitud conjunta de casi 2,9 kilómetros, se ensanchará una pista adicional y se mejorarán más de 81 kilómetros de caminos y pistas existentes. También se retirará el arbolado caído o en riesgo de caída en más de 44 kilómetros de la red viaria, actuaciones críticas no solo para facilitar la restauración, sino para reducir el peligro ante posibles episodios de lluvias torrenciales —un riesgo habitual en el Mediterráneo tras un gran incendio, cuando el suelo pierde su capacidad de absorción.

"Se trata de un plan abierto que se irá completando con las aportaciones de todos los ayuntamientos afectados, que son la administración más próxima a los vecinos y los que mejor conocen el terreno" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

En el acto de presentación, celebrado en Artana, también participaron el vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Vicente Martínez Mus; el conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama; y los alcaldes de los municipios damnificados.

La segunda fase: apostar por el alcornoque y la resiliencia

Una vez despejado el terreno, la segunda fase pondrá el foco en algo más profundo: cambiar qué crece en esos montes. La Generalitat trabaja en favorecer la regeneración natural e impulsar especies autóctonas como el alcornoque, un árbol que, a diferencia del pino que dominaba buena parte de la zona calcinada, tiene una corteza que actúa como escudo natural frente al fuego. Apostar por la diversidad forestal no es solo una cuestión ecológica; es también la mejor póliza de seguro contra el próximo incendio.

Pérez Llorca destacó que el incendio de La Vall d'Uixó fue "el más complicado" que ha vivido la Comunitat Valenciana en los últimos años, y subrayó que la coordinación entre administraciones que funcionó durante la emergencia —con más de 1.200 efectivos movilizados según datos de las operaciones— debe mantenerse ahora en la fase de reconstrucción. La magnitud del desastre, con un perímetro que superó los 80 kilómetros, dejó claro que la respuesta reactiva no basta. La nueva ley forestal, si cumple lo prometido, aspira precisamente a eso: que la próxima vez, el monte esté mejor preparado para sobrevivir.