La Comunitat Valenciana moviliza más de cuatro millones para que sus ayuntamientos compren innovación y transformen sus servicios públicos

El Consell destina 4 millones desde 2023 para que ayuntamientos y entidades públicas valencianas adquieran soluciones innovadoras aún no disponibles en el mercado.

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Juan José Cortés, director general de Innovación de la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio
Juan José Cortés, director general de Innovación de la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio
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Que una administración pública pueda encargar el desarrollo de una solución tecnológica que todavía no existe en el mercado puede sonar a ciencia ficción. Sin embargo, eso es exactamente lo que permite la compra pública de innovación (CPI), un instrumento que la Generalitat Valenciana lleva apostando con fuerza desde 2023. La Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio ha canalizado más de cuatro millones de euros en ayudas para extender esta práctica entre ayuntamientos y entidades del sector público de la Comunitat Valenciana.

Un mecanismo para comprar lo que aún no existe

La idea detrás de la CPI es tan ambiciosa como sencilla de explicar: en lugar de comprar lo que ya está en los catálogos, la administración define una necesidad real —mejorar la recogida de residuos, gestionar el tráfico con inteligencia artificial, digitalizar trámites ciudadanos— y financia el desarrollo de soluciones a medida. La contratación pública ha dejado de ser un mero trámite para convertirse en una herramienta estratégica, y la CPI permite al sector público atender necesidades reales mediante soluciones adaptadas. El reto, sin embargo, es que su uso sigue siendo limitado y requiere formación específica y estructuras dedicadas dentro de las propias administraciones.

La ejecución de proyectos de CPI en España cuenta con un respaldo financiero clave a través de fondos europeos como el FEDER, lo que permite que ministerios, comunidades autónomas y ayuntamientos asuman el riesgo tecnológico compartido que implica desarrollar soluciones que no están en el mercado. La Comunitat Valenciana ha sabido aprovechar ese marco para construir su propio ecosistema de innovación pública.

Nueve ayuntamientos y millones en juego

Desde 2023, un total de nueve ayuntamientos han recibido ayudas a través de Ivace+i Innovación para dinamizar la demanda de I+D+i, con un importe total que supera los 1,7 millones de euros. A esa cifra se suman otros 1,6 millones destinados a entidades del sector público, y cerca de 700.000 euros más en incentivos dirigidos al tejido empresarial para que las empresas participen activamente en las licitaciones de compra pública de innovación. En conjunto, la Conselleria que dirige Marián Cano ha movilizado más de cuatro millones de euros en apenas dos años.

El director general de Innovación, Juan José Cortés, hizo balance de estas cifras en la jornada Innovar es posible: casos de éxito de ayuntamientos que innovan, celebrada en Xàbia y organizada por la Fundación Empresa Universidad de Alicante (Fundeun) con el apoyo del Consorcio para la Recuperación Económica y de la Actividad de la Marina Alta (Creama). En ese foro, Cortés subrayó que el dinero no es el único factor: también es imprescindible reforzar la formación del personal público para que sepa cómo adquirir e implementar soluciones de I+D+i.

"Las administraciones públicas tenemos una gran capacidad para actuar como tractoras de la innovación. La adquisición de soluciones innovadoras nos permite dar respuesta a las necesidades de la ciudadanía y, al mismo tiempo, generar oportunidades para el desarrollo del tejido empresarial y emprendedor de la Comunitat Valenciana" - Juan José Cortés, director general de Innovación de la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio

Laboratorios municipales y sandboxes: la innovación ya tiene dirección postal

La jornada de Xàbia no fue solo un escaparate de cifras. Fue, sobre todo, un muestrario de lo que ocurre cuando los ayuntamientos dejan de ser meros receptores de tecnología y se convierten en impulsores de ella. El Ayuntamiento de Riba-roja de Túria presentó RibaLab y Ribasandbox, dos iniciativas diseñadas para extender la cultura de la innovación dentro de la propia organización municipal y crear espacios donde experimentar con nuevas soluciones antes de implementarlas a gran escala.

El Ayuntamiento de Alicante abordó el papel de las consultas preliminares al mercado, una herramienta que permite a los municipios explorar qué soluciones existen o podrían desarrollarse antes de lanzar una licitación formal. Alcoy, por su parte, presentó su experiencia con un sandbox propio para avanzar desde la fase de proyecto hasta la experimentación real. Y Onda aportó la perspectiva de los municipios medianos: ¿puede un ayuntamiento sin grandes recursos técnicos ni presupuestarios sumarse a esta ola? Su experiencia demuestra que sí, siempre que existan los apoyos adecuados.

El convenio suscrito desde 2024 entre la Conselleria y Fundeun para activar la CPI en las administraciones locales es precisamente el paraguas bajo el que se enmarcan estas iniciativas. Este dinamismo financiero asegura que la CPI no sea una tendencia pasajera, sino un pilar estructural para avanzar hacia una economía del conocimiento. La jornada de Xàbia, con la participación de la alcaldesa Rosa Cardona, fue una prueba más de que la innovación pública ya no es patrimonio exclusivo de las grandes capitales, sino una apuesta que puede —y debe— arraigar también en los municipios de tamaño medio de la Comunitat Valenciana.