Casi 9.000 menores atendidos en apenas seis meses. Ese es el volumen de casos que gestionan en la Comunitat Valenciana los equipos especializados en infancia y adolescencia durante el primer semestre de 2026, una cifra que da la medida de la magnitud de un problema que, pese a su gravedad, sigue siendo uno de los más invisibles de nuestra sociedad. El abuso sexual infantil, según Save the Children, afecta a entre el 10 y el 20% de la población española a lo largo de su infancia, y aun así rara vez sale a la luz de forma inmediata. La respuesta institucional, cuando existe y está coordinada, puede marcar la diferencia entre una herida que se enquista y una recuperación posible.
Ese fue el eje del Encuentro EEIIA 2026, celebrado en València, donde la consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia, Elena Albalat, abrió las jornadas con un mensaje claro: ninguna institución puede enfrentarse sola a este tipo de situaciones. La cita reunió a profesionales del ámbito social, sanitario, judicial y educativo para debatir cómo intervenir con víctimas y con menores en situación de vulnerabilidad, incluidos aquellos que muestran conductas abusivas.
"Ninguna institución puede afrontar en solitario situaciones tan complejas como el abuso sexual infantil" - Elena Albalat, consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana
Una red de equipos especializados que llega a los municipios
En el corazón de la estrategia valenciana están los Equipos Específicos de Intervención con Infancia y Adolescencia (EEIIA), un recurso del Sistema Valenciano de Servicios Sociales que opera en el nivel municipal. Durante el primer semestre de 2026, estos equipos han gestionado un total de 8.697 casos, con una financiación de la Generalitat, a través del contrato programa, de más de 14 millones de euros.
No se trata de oficinas administrativas que tramitan expedientes. Su trabajo es mucho más próximo: ofrecen apoyo psicoterapéutico, social y educativo a menores en situaciones de vulnerabilidad o desprotección y a sus familias. Lo hacen a través de programas de preservación familiar, de intervención en casos de violencia a la infancia y adolescencia, y de formación y seguimiento de familias acogedoras extensas. Son, en muchos casos, el primer escudo real entre un niño y el abandono.
Albalat defendió en la inauguración que "la coordinación entre los servicios sociales municipales y autonómicos, el sistema sanitario, la Administración de justicia, los centros educativos y el resto de profesionales implicados es fundamental" para garantizar una protección real. Una declaración que suena razonable sobre el papel, pero que implica desafíos enormes en la práctica: coordinar sistemas con culturas institucionales, ritmos y lenguajes distintos es precisamente uno de los retos más complejos de la atención a la infancia en riesgo.
El SAANNA: cuando la prevención no llegó a tiempo
Junto a los EEIIA, la Generalitat financia otro recurso específico pensado para los casos en que el daño ya ha ocurrido: el Servicio de atención a niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual, conocido como SAANNA. En el primer semestre de 2026, este servicio ha atendido a 473 menores de edad, con una inversión de alrededor de un millón de euros.
Su misión no es solo acompañar a las víctimas en el momento de la crisis. Los menores víctimas de abusos sexuales se enfrentan habitualmente a procesos que los exponen nuevamente al dolor de los hechos sufridos , y una de las prioridades del SAANNA es precisamente evitar eso: prevenir la victimización secundaria, es decir, el sufrimiento adicional que puede causar un sistema que, queriendo ayudar, obliga a revivir el trauma una y otra vez. También trabaja para mejorar el estado psicológico de las víctimas y fomentar herramientas de intervención en su entorno más cercano.
"El SAANNA se ha consolidado como un referente en la intervención rehabilitadora para personas menores de edad que han sufrido este tipo de violencia" - Elena Albalat, consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana
El contexto nacional ayuda a entender por qué este tipo de servicios resultan tan necesarios. El Registro Unificado de Maltrato Infantil cifra en 5.449 las notificaciones de abuso sexual en la infancia y adolescencia en España . Y esos son solo los casos registrados: Save the Children advierte que el abuso sexual infantil es una de las formas más graves de violencia y, al mismo tiempo, una de las más ocultas. La cifra real podría multiplicarse varias veces si se tuvieran en cuenta los casos nunca denunciados.
Una jornada, múltiples miradas
El Encuentro EEIIA 2026, organizado por el Servicio de Atención Primaria de la Dirección Territorial de València, incluyó mesas redondas dedicadas a la intervención judicial en casos de abuso sexual infantil y al trabajo especializado tanto con víctimas como con perpetradores. Participaron profesionales de la judicatura, la fiscalía, la medicina legal, la psicología clínica y los servicios de atención social. Una sala donde, por una vez, todos los actores del sistema compartieron espacio y perspectiva.
Detrás de cada estadística hay una infancia interrumpida. En el 82,9% de los casos de abuso sexual infantil registrados en España, las víctimas son niñas o adolescentes, y la edad media de inicio de los abusos se sitúa en los 12 años. Frente a esa realidad, la consellera Albalat apeló a una idea que parece sencilla pero que tiene un fondo político y social profundo: "Invertir en infancia es invertir en futuro, cada niño y cada niña que protegemos hoy es una oportunidad ganada para toda la sociedad". El reto, como siempre, no es solo proclamarlo, sino sostenerlo con recursos, equipos y voluntad institucional a largo plazo.

