Hay una pregunta que lleva años rondando a los expertos en salud mental: ¿cómo se llega a alguien que, por definición, puede no tener fuerzas para pedir ayuda? La Conselleria de Sanidad de la Comunitat Valenciana acaba de dar una respuesta concreta. Este martes ha presentado 'Acompaña', un servicio de seguimiento proactivo para personas con alto riesgo suicida o con tentativas previas que invierte la lógica habitual: no espera a que el paciente llame, sino que es el sistema sanitario el que da el primer paso.
El lanzamiento llega un día antes de que se conmemore, el 10 de septiembre, el Día Internacional de la Prevención del Suicidio. No es casualidad. El conseller de Sanidad, Marciano Gómez, ha querido subrayar el contraste con la línea telefónica estatal 024 —que en 2025 gestionó más de 204.000 atenciones y que responde a quien llama—, para dejar claro que 'Acompaña' opera sobre una premisa distinta: los pacientes ya están identificados por el sistema, y son los profesionales quienes inician y mantienen el contacto.
"No podemos dejar toda la iniciativa de pedir ayuda en manos de una persona que atraviesa un momento de especial vulnerabilidad." - Marciano Gómez, conseller de Sanidad de la Comunitat Valenciana
Cómo funciona: 48 horas tras una tentativa, 72 horas ante un riesgo elevado
El mecanismo es claro y con plazos definidos. Cuando una Unidad de Salud Mental identifica a un paciente en riesgo y este acepta voluntariamente incorporarse al servicio, el primer contacto debe producirse en un máximo de 48 horas si ha habido una tentativa previa, o de 72 horas si el riesgo es elevado pero sin intento previo. A partir de ahí, la unidad de referencia diseña un Plan de Intervención Personalizado que determina la frecuencia y la duración del seguimiento. La videoconferencia es el canal principal, lo que permite mantener ese acompañamiento sin necesidad de desplazamientos y con la continuidad que marca la diferencia en situaciones de crisis.
La idea no es nueva en el plano internacional. El programa francés VigilanS, en marcha desde 2015, aplica un modelo de recontacto activo similar y ha logrado reducir en torno a un 40% el riesgo de repetición entre las personas incluidas. La Organización Mundial de la Salud, a través de su modelo 'LIVE LIFE', sitúa precisamente la identificación precoz, la evaluación y el seguimiento entre las intervenciones clave en la prevención del suicidio. Un dato lo ilustra con crudeza: cerca del 80% de las personas fallecidas por suicidio había contactado con algún recurso sanitario en el año previo. El problema, muchas veces, no es la falta de recursos, sino la pérdida de contacto.
Un servicio con 42 psicólogos, tres sedes y tecnología de apoyo
'Acompaña' tiene capacidad para atender simultáneamente a 6.300 personas y cuenta con una inversión de 13,5 millones de euros a cuatro años. Su estructura incluye 36 psicólogos de atención directa y seis de supervisión, un Centro de Atención para la Prevención del Suicidio y sedes en Alicante, Castellón y Valencia. Para hasta 2.000 personas con tentativas previas, el servicio incorpora soluciones de teleasistencia móvil:
- Dispositivos portátiles de teleasistencia
- Aplicación para smartphones
- Dispositivos de geolocalización cuando sean necesarios
El servicio también contempla herramientas de accesibilidad: videointerpretación para personas sordas y traducción simultánea en hasta 51 idiomas. Su cartera incluye 12 programas psicosociales en formato de videoconferencia —adherencia terapéutica, soledad no deseada, higiene del sueño, duelo, bullying y ciberbullying, entre otros— además de una línea telefónica gratuita disponible las 24 horas, los 365 días del año. Y un aspecto que no siempre recibe atención suficiente: atención presencial específica para familiares y supervivientes, tanto tras una tentativa como tras el fallecimiento de un ser querido.
"Cuando Salud Mental identifica un riesgo y la persona acepta incorporarse a 'Acompaña', es el sistema el que da el primer paso, mantiene el contacto y hace posible la continuidad del seguimiento." - Marciano Gómez, conseller de Sanidad de la Comunitat Valenciana
Los datos apuntan en la dirección correcta, pero nadie celebra todavía
La llegada de 'Acompaña' coincide con una evolución de los indicadores que, sin margen para la autocomplacencia, resulta objetivamente alentadora. Según datos provisionales del INE, la tasa de suicidio en la Comunitat Valenciana ha pasado de 8,97 por cada 100.000 habitantes en 2023 a 7,72 en 2025, lo que representa un descenso del 13,9% en dos años. El dato más llamativo se concentra en los menores de 30 años: los fallecimientos han caído de 52 casos en 2024 a 32 en 2025, un 38,5% menos, en contraste con el aumento del 18,5% registrado en el resto del país en ese mismo tramo de edad.
Los registros hospitalarios acompañan esa tendencia. La tasa de urgencias por autolesiones ha bajado un 6,9% desde 2023, y la proporción de esos episodios que requiere ingreso ha descendido del 16,6% en 2023 al 14,8% en 2025. Son dos años consecutivos de mejora, después de dos legislaturas de aumento prácticamente constante.
El conseller Gómez ha sido prudente al interpretar estos datos. La Comunitat Valenciana se convierte así en la primera comunidad autónoma en ofrecer un servicio de estas características, pero ninguna cifra favorable permite dar por resuelta una crisis de salud pública que, en España, acumula años de máximos históricos. 'Acompaña' no es el punto de llegada, sino el intento más ambicioso hasta ahora de cerrar la brecha entre el momento en que el sistema detecta un riesgo y el momento en que esa persona vuelve a estar sola.


