Quien haya intentado llegar a Jávea un sábado de agosto sabrá de lo que se habla. Las carreteras que dan acceso al municipio alicantino colapsan cada verano con una regularidad casi matemática, convirtiendo el último tramo del viaje en una prueba de paciencia que puede durar más que el trayecto desde Valencia. La Generalitat Valenciana ha dado ahora un primer paso formal para acabar con ese problema crónico: ha adjudicado el contrato para redactar el proyecto básico de mejora de la carretera CV-734 y su conexión con las carreteras CV-740 y CV-742, las vías que articulan los principales accesos al municipio.
Un contrato de 269.000 euros y dos años de trabajo técnico
La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación ha formalizado el contrato con la UTE formada por Civis Consultores Asociados S.L. y Guía Consultores S.L.P., por un importe de 269.083,19 euros y un plazo de ejecución de 24 meses. Transcurrido ese tiempo, se entregará el proyecto definitivo y podrá iniciarse el proceso de licitación de las obras. Es decir, lo que se ha contratado no es la solución en sí, sino el plano detallado de cómo llegar a ella, algo que en infraestructuras viarias suele ser tan determinante como la obra misma.
El ámbito de estudio cubrirá aproximadamente siete kilómetros de la CV-734, desde la futura conexión entre la AP-7 y la N-332 hasta la glorieta que distribuye el tráfico hacia la CV-740 y el viario urbano de Jávea. El proyecto analizará también la reordenación del nudo donde confluyen la CV-734, la CV-740 —que lleva hacia Benitatxell— y la CV-742 —la vía que se dirige hacia el cabo de La Nao—, con distintas alternativas para encontrar la solución que ofrezca mejores condiciones de capacidad y seguridad vial.
"Dar una respuesta global a los problemas de funcionalidad, tiempos de recorrido y seguridad vial que presentan los accesos a Jávea, especialmente durante la época estival" - María José Martínez Ruzafa, directora general de Infraestructuras Viarias de la Generalitat Valenciana
Martínez Ruzafa añadió que las alternativas se analizarán "desde una perspectiva integradora de la funcionalidad y la minimización de la afección ambiental", una condición que anticipa que no todas las soluciones sobre la mesa serán igualmente compatibles con el entorno natural de la zona.
El problema de fondo: una ciudad que se multiplica por cinco cada verano
Jávea cuenta con una población censada de poco más de 30.000 habitantes según el Instituto Nacional de Estadística. Pero ese dato resulta casi anecdótico cuando llega el verano. El municipio registra un incremento de circulación de vehículos, especialmente en época estival, ya que quintuplica su población. Eso significa que en los meses de mayor afluencia pueden concentrarse en su término municipal más de 150.000 personas, una masa humana que depende casi en exclusiva del coche para entrar y salir.
El acceso al municipio y a sus urbanizaciones desde la AP-7 se realiza a través de los enlaces de Ondara o Benissa, desde la N-332, y también desde la carretera autonómica CV-734 y las carreteras de la Diputación de Alicante CV-740 y CV-742. La carretera N-332, que sirve de conexión entre la AP-7 y la CV-734, sigue presentando un tráfico elevado y genera problemas en otros municipios como Ondara y Gata de Gorgos. El colapso, en definitiva, no es exclusivo de Jávea: se exporta a los pueblos del camino.
Las imágenes de carreteras saturadas, coches aparcados en lugares indebidos o turistas dando marcha atrás tras toparse con calas ya abarrotadas son cada vez más frecuentes, y esta situación compromete la seguridad, ya que en ocasiones se dificulta el paso a ambulancias o bomberos. Una consecuencia que va mucho más allá de la incomodidad del atasco.
Una pieza dentro de un puzzle más grande
El proyecto de la Generalitat no nace de forma aislada. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible está redactando los proyectos de trazado y construcción de la conexión entre la AP-7 y la N-332 en Pedreguer y Gata de Gorgos, una actuación que disminuirá el tráfico de la N-332 y mejorará la seguridad vial en ese tramo y que, a su vez, conectará el nuevo enlace con la carretera CV-734.
La clave está precisamente en esa coordinación. El estudio autonómico se plantea de forma complementaria a la actuación estatal para definir una solución conjunta para todo el corredor, en lugar de limitarse a tapar los puntos más calientes sin mirar el conjunto. El ámbito de análisis arrancará justo donde termine la nueva infraestructura del Ministerio y llegará hasta las puertas del casco urbano de Jávea, de modo que ambas actuaciones encajen como piezas de un mismo rompecabezas. El proyecto también se coordinará con el Ayuntamiento del municipio, lo que en teoría debería evitar que la solución diseñada desde la conselleria choque con los planes urbanísticos locales.
Quedan dos años para que los técnicos den forma a esa solución integral. Dos veranos más, en otras palabras, durante los cuales los accesos a Jávea seguirán siendo lo que son. Pero al menos, esta vez, hay un proyecto en marcha que no se limita a remendar el tramo más congestionado, sino que aspira a repensar desde cero cómo se llega a uno de los destinos turísticos más demandados del Mediterráneo español.


