Hormigón sin cemento y sin obra: la apuesta valenciana por los módulos prefabricados del futuro

La Comunitat Valenciana financia ECO-MODULE, un proyecto para crear módulos de construcción sostenibles, personalizables y exportables a todo el mundo.

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Casa prefabricada
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Construir más rápido, contaminar menos y adaptarse a cualquier uso posible. Eso es, resumido en tres ideas, lo que persigue ECO-MODULE, un proyecto de investigación financiado por la Generalitat Valenciana a través de Ivace+i Innovación que aspira a reinventar la manera en que se fabrican los elementos prefabricados de construcción. La iniciativa, coordinada por la firma de ingeniería Idelab y desarrollada junto a Prefabricados Villalonga (Previcor), representa una respuesta directa a uno de los retos más urgentes de la industria: reducir drásticamente el uso del cemento sin sacrificar ni un gramo de resistencia.

El problema del cemento, al descubierto

El cemento es el pegamento del mundo moderno. Sin él, no existirían los edificios, los puentes ni las grandes infraestructuras que sostienen la vida urbana. Pero tiene un precio medioambiental enorme: su producción es responsable de aproximadamente el 8% de las emisiones globales de CO₂, una cifra que lo convierte en uno de los materiales más contaminantes del planeta. El sector de la construcción lleva años buscando fórmulas alternativas, y ECO-MODULE entra de lleno en esa carrera.

El proyecto ha trabajado simultáneamente en dos líneas de actuación: reducir el volumen de áridos y eliminar o minimizar el cemento utilizado en la producción de hormigones prefabricados, explorando nuevas formulaciones con materiales ecosostenibles que mantengan las propiedades técnicas exigidas por la normativa. No es un ajuste menor. Es, en la práctica, rediseñar el hormigón desde dentro.

El contexto del mercado respalda la urgencia de esta apuesta. Según los datos publicados por la Asociación Nacional de la Industria del Prefabricado de Hormigón (ANDECE), entre enero y abril de 2025 se registró un crecimiento del 34% en el número de obras que incorporan sistemas prefabricados respecto al mismo periodo del año anterior. Esta cifra refleja el buen momento que vive la construcción industrializada, impulsada por la necesidad de mayor eficiencia, sostenibilidad y rapidez, y evidencia un cambio de mentalidad en el sector donde cada vez más promotores apuestan por soluciones más racionalizadas. Innovar en los materiales que sostienen ese crecimiento no es opcional: es una obligación.

Módulos que se adaptan, no al revés

ECO-MODULE no solo trabaja en la fórmula del material, sino en el concepto mismo del prefabricado. El equipo técnico ha explorado nuevos formatos diseñados para conseguir la máxima flexibilidad constructiva y modularidad. La idea es que una misma pieza pueda encajar en contextos radicalmente distintos: una vivienda unifamiliar, una nave industrial, un local comercial o un espacio de servicios. El módulo se adapta al proyecto, no el proyecto al módulo.

Para lograrlo, el diseño contempla un sistema aligerado que optimiza el aprovechamiento del espacio durante el transporte y simplifica el proceso de montaje en obra. Menos camiones, menos horas de trabajo en el solar, menos coste. Y, desde el punto de vista del cliente final, un resultado más personalizable que el hormigón convencional.

La adopción de la metodología BIM y la tecnología de automatización en la fabricación garantizan una precisión milimétrica, maximizando la eficiencia y minimizando los errores y el desperdicio de material en obra. ECO-MODULE ha incorporado precisamente la compatibilidad con el estándar BIM —el sistema de modelado digital de información para la construcción— con el objetivo de que el producto pueda comercializarse en mercados de todo el mundo, donde este protocolo es ya una exigencia habitual.

De laboratorio al mercado internacional

Una de las claves del proyecto es que no se queda en el laboratorio. El equipo ha analizado la escalabilidad de las formulaciones obtenidas para garantizar la posterior industrialización de la solución, un paso imprescindible para pasar de un prototipo experimental a un producto que pueda fabricarse en serie y venderse en los mercados nacional e internacional. Investigar está bien. Producir y vender, mejor.

Detrás del proyecto hay dos empresas con perfiles complementarios. Idelab Ingeniería es una firma especializada en el sector químico, de materiales de construcción, pirotécnico y alimentario, con amplia experiencia en proyectos de I+D. Su socio en la iniciativa, Prefabricados Villalonga, con la marca Previcor, centra su actividad en la fabricación y distribución de hormigón decorativo, un nicho con alta exigencia estética y técnica.

La financiación procede de dos fuentes: la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana, a través de Ivace+i Innovación, y la Unión Europea, mediante el programa del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) para la Comunitat Valenciana correspondiente al periodo 2021-2027.

Agenda 2030 y estrategia regional, en el mismo camino

El proyecto no surge de la nada. Se alinea expresamente con las conclusiones del Comité Estratégico de Innovación Especializado en Hábitat Sostenible, que impulsa la adopción de materiales y sistemas constructivos con menor impacto ambiental. También encaja en los ejes de la Estrategia de Especialización Inteligente de la Comunitat Valenciana —conocida como S3—, el marco que orienta la política de innovación regional.

Los materiales sostenibles son parte esencial en la edificación prefabricada contemporánea, con una selección enfocada en minimizar el desperdicio y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero durante su producción y uso, alineando la construcción con los principios de la economía circular. ECO-MODULE lleva esa filosofía un paso más allá: no se limita a usar materiales más limpios, sino que cuestiona los ingredientes fundamentales del hormigón y propone sustituirlos.

En un sector que mueve miles de millones de euros al año y que aún arrastra décadas de dependencia del cemento convencional, que una empresa valenciana de ingeniería lidere una investigación para rediseñar el hormigón prefabricado desde sus componentes más básicos dice mucho del potencial innovador del tejido industrial de la región. Si la escalabilidad del proyecto cumple sus expectativas, los módulos nacidos en Valencia podrían terminar construyendo espacios en cualquier rincón del mundo.