El Puig de Santa Maria no es un escenario cualquiera para hablar de Jaume I. Es, quizás, el lugar donde todo empezó. Este domingo, la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades convirtió sus calles y monumentos en un escenario vivo, con actores, música medieval y un relato que llevó a los asistentes, paso a paso, desde el Castillo del Puig hasta el Real Monasterio de Santa María. La historia de la conquista de València no se leyó: se recorrió.
La actividad formaba parte de la programación que la Generalitat ha desplegado a lo largo de 2026 para conmemorar el 750 aniversario de la muerte del rey Jaume I 'el Conqueridor', fallecido el 27 de julio de 1276 . El Consell ha declarado 2026 como el año de la conmemoración de esta efeméride, impulsando actos de divulgación que fomenten la participación de toda la sociedad valenciana.
La ruta teatralizada de El Puig es, en ese contexto, una de las propuestas más singulares: gratuita, abierta a todos los públicos y pensada tanto para quienes conocen bien la historia como para quienes la descubren por primera vez.
Cinco escenas, un rey, una ciudad por conquistar
A las 11.00 horas arrancó el recorrido a los pies del Castillo. Desde allí, los participantes avanzaron por la calle Rei en Jaume I, la calle Puçol, la plaza de la Constitució y el entorno de Pintor Peiró y Lo Rat Penat, hasta alcanzar el Real Monasterio de Santa María del Puig, donde se representó el acto final.
En total, cinco escenas distribuidas a lo largo del trayecto, cada una protagonizada por actores e intérpretes que dieron voz y cuerpo a personajes históricos que, en muchos casos, son poco conocidos fuera del ámbito académico.
El elenco incluyó figuras como Jaume I y Violant d'Hongria, Bernat Guillem d'Entença, Hug de Fullalquer, Pere Nolasc, Berenguer d'Entença, el rey Zayyan y Pere el Gran, entre otros. La dramaturgia corrió a cargo de Julio Badenes Almenara, doctor en Filosofía y cronista oficial de El Puig de Santa Maria, lo que garantiza un enfoque históricamente riguroso sin renunciar a la emoción del relato.
La música también tuvo un papel protagonista. El Ensemble Quadrivium, especializado en la investigación, interpretación y difusión del repertorio medieval, renacentista y barroco, acompañó cada escena con un sonido que devolvió al siglo XIII algo de lo que tiene de vivo e irrepetible. La ambientación se completó con elementos escenográficos y una exposición dedicada a las artes y oficios antiguos.
El lugar donde la historia tomó impulso
No es casualidad que El Puig de Santa Maria haya sido elegido como epicentro de esta propuesta. El municipio está históricamente vinculado a los acontecimientos que precedieron a la conquista de València, y el Real Monasterio que cierra el recorrido guarda una relación directa con la figura del rey conquistador. Elegir este enclave no es solo una decisión logística: es, en sí misma, una declaración de intenciones sobre cómo se quiere contar la historia.
La iniciativa contó además con la colaboración de la comunidad de los Padres Mercedarios del Real Monasterio y con el apoyo del Ayuntamiento de El Puig de Santa Maria, que participó en la organización del recorrido. Una implicación local que no es menor: convierte a los propios vecinos en custodios de un patrimonio que pisan cada día sin siempre saber bien qué guardan sus piedras.
Historia para ver, oír y caminar
Las actividades previstas en el marco de la conmemoración incluyen exposiciones, conferencias, ciclos culturales y propuestas didácticas, con especial atención a los centros educativos y a los espacios culturales, con el fin de fomentar el conocimiento histórico entre las generaciones más jóvenes. La ruta teatralizada responde exactamente a ese espíritu: el formato escénico permite que niños y jóvenes se acerquen a personajes, acontecimientos y espacios históricos de una manera amena, comprensible y, sobre todo, memorable.
¿Cuánto de lo que aprendemos en un libro recordamos diez años después? La pregunta no es retórica. El formato teatralizado propone precisamente eso: que la historia se fije no solo en la mente, sino también en el cuerpo, en el recuerdo de haber estado en ese lugar, de haber escuchado esa música, de haber visto a alguien encarnar a un rey del siglo XIII en mitad de una plaza.
La Generalitat utiliza así las artes escénicas como vehículo de transmisión del patrimonio histórico y cultural, apostando por reivindicar la vigencia del legado del monarca en la identidad actual de la Comunitat Valenciana. "750 años después continúa existiendo un hilo que vincula a nuestra sociedad con su historia y una identidad común que hemos construido generación tras generación" , en palabras del president Pérez Llorca.

