Felipe VI preside en Poblet la reivindicación del legado aragonés: Pérez Llorca defiende la identidad valenciana como puente hacia una España mejor

El president valenciano reivindica en Poblet el legado de la Corona de Aragón ante el Rey y los líderes de Cataluña, Aragón y Baleares.

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La sesión del Patronato del Real Monasterio de Poblet estuvo presidida por Su Majestad el Rey Felipe VI
La sesión del Patronato del Real Monasterio de Poblet estuvo presidida por Su Majestad el Rey Felipe VI
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Hay lugares donde la piedra habla más alto que los discursos. El Real Monasterio de Poblet, panteón de los reyes de la Corona de Aragón y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1991, fue este miércoles el escenario elegido para una reunión que, más allá de la agenda institucional, cargaba con el peso de siglos de historia compartida. Allí, bajo las bóvedas cistercienses que guardan los restos de monarcas como Jaume I el Conquistador, el president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, defendió el legado de la Corona de Aragón como un vínculo histórico irrenunciable y la contribución de la Comunitat Valenciana al proyecto colectivo de España.

Una reunión con Historia, con mayúscula

La sesión del Patronato del Real Monasterio de Poblet estuvo presidida por Su Majestad el Rey Felipe VI y reunió a algunos de los principales líderes territoriales del país: el president de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa; la presidenta del Govern de les Illes Balears, Marga Prohens; el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón; y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun. No es casual que el encuentro se celebre en Poblet. Desde la Edad Media, el monasterio es un importante referente simbólico de los países de la antigua Corona de Aragón. Desde el reinado de Pedro el Ceremonioso, durante los siglos XIV y XV, se convirtió en el panteón real de los soberanos de la Corona de Aragón. Reunir hoy a los herederos políticos de aquellos territorios en ese mismo espacio tiene, cuando menos, una potente carga simbólica.

"El encuentro que se produce hoy significa reconocer nuestra trayectoria común en el seno de la Corona de Aragón, una realidad histórica sin la que no es posible concebir la España autonómica de hoy" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

Jaume I como espejo del presente

Pérez Llorca echó mano de la historia para explicar el presente. Invocó la figura de Jaume I el Conquistador —el rey que en el siglo XIII fundó el Reino de Valencia y es considerado el padre de la identidad valenciana— para argumentar que la idea de una entidad política con personalidad, leyes e instituciones propias, pero unida bajo una misma Corona, no es una invención moderna. Es, en realidad, un proyecto con ocho siglos de recorrido. La España de las autonomías, vino a decir el president, bebe de esa misma fuente.

El paralelismo no es baladí. Fue el rey Pere IV el Ceremonioso quien vinculó el monasterio con la Corona de Aragón haciendo construir el panteón real. Fijaron su sepultura en él Alfons I, Jaume I el Conquistador, Pere III y muchos de sus sucesores. Que sea precisamente en este enclave donde se reivindique hoy la vigencia de aquel modelo de convivencia entre territorios distintos resulta, cuanto menos, coherente con el espíritu del lugar.

Lealtad y puentes, el mensaje de Valencia

El jefe del Consell fue claro respecto al papel que quiere desempeñar la Comunitat en el mapa autonómico español. No se trata de replegarse sobre la propia identidad, sino de proyectarla hacia fuera. Pérez Llorca subrayó que la Comunitat Valenciana quiere contribuir a la España de las autonomías "con su propia voz, respetando la historia, nuestra autonomía, nuestro idioma y con la identidad propia que nos caracteriza". Una declaración que, en el contexto político actual, suena tanto a propuesta como a advertencia: la diferencia, bien entendida, no divide; suma.

"Vamos a continuar aportando a este proyecto compartido desde la lealtad y la solidaridad interterritorial, y con la voluntad de tender puentes que sirvan para multiplicar las oportunidades" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

El Rey, garante de la continuidad

En su intervención, Pérez Llorca también dedicó palabras a la figura del Rey Felipe VI, a quien definió como "representante del valor de la continuidad de nuestras instituciones y una garantía de la unidad y estabilidad de la nación española". No es un elogio menor. En un monasterio donde reposan los restos de quienes construyeron la primera gran confederación de reinos peninsulares, invocar la monarquía como hilo conductor entre el pasado y el presente tiene un peso específico que va más allá del protocolo.

Cerró su intervención con un compromiso concreto: la Generalitat colaborará para que el Monasterio de Poblet ocupe el lugar que merece por su trascendencia histórica y espiritual. Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1991, el Monasterio de Poblet es hoy un espacio singular donde confluyen historia, espiritualidad y monumentalidad. Enriquecido con distintas donaciones, alcanzó su máximo esplendor en el siglo XIV, y su total decadencia y abandono en 1835 como consecuencia de la Desamortización de Mendizábal. Que los territorios que un día formaron la Corona de Aragón se comprometan ahora, juntos, a preservar ese legado dice tanto de su pasado compartido como de la voluntad de construir, desde él, un futuro también común.