El viñedo valenciano no atraviesa una crisis, pero sí una encrucijada. Quien cultiva la vid en las comarcas del interior lo sabe: el mercado cambia, los consumidores cambian, y la pregunta de quién cogerá el relevo en los próximos años flota sobre cada cepa. Consciente de esa realidad, la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca ha sentado a todas las partes en la misma mesa para trazar, de forma conjunta, el camino que debe seguir uno de los sectores más identitarios de la economía valenciana.
El director general de Industria y Cadena Agroalimentaria, Ernesto Fernández, ha reunido a representantes de las principales organizaciones agrarias y agentes del sector vitivinícola para analizar la situación actual, recoger las demandas del campo y abordar las oportunidades de futuro para viticultores, cooperativas y bodegas. Sobre la mesa: modernización de instalaciones, competitividad, comercialización, relevo generacional y apertura de nuevos mercados internacionales.
Un sector con músculo exportador
Los datos hablan por sí solos. Las exportaciones de vino y mosto de la Comunitat Valenciana se situaron en torno a los 269 millones de euros durante 2025, una cifra que consolida al sector como uno de los pilares de la agroalimentación valenciana. No es un dato menor: en un año en que las exportaciones vitivinícolas españolas cayeron un 1,7% a nivel nacional, la Comunitat Valenciana creció un 8,5% en valor y un 9,1% en volumen, convirtiéndose en la región que más aumentó sus envíos en litros. Ese dinamismo, en plena tormenta global, merece ser subrayado.
Una parte de la explicación reside en el modelo de negocio predominante: el comercio exterior está privilegiando los intercambios de vino a granel, un capítulo en el que las cooperativas valencianas tienen gran protagonismo. El reto, sin embargo, no es solo exportar más, sino exportar mejor: con más valor añadido, más marca propia y más presencia en mercados de alto poder adquisitivo.
"Las políticas de apoyo deben responder a las necesidades reales de quienes desarrollan su actividad en el territorio" - Ernesto Fernández, director general de Industria y Cadena Agroalimentaria de la Generalitat Valenciana
14,2 millones para modernizar bodegas
Competir en el mercado global exige instalaciones modernas y tecnología actualizada. Por eso, uno de los puntos centrales del encuentro fue la inversión en infraestructuras. El sector dispone de 14,2 millones de euros en ayudas de la Intervención Sectorial Vitivinícola para impulsar 76 proyectos de inversión, actuaciones que movilizan un total de 36,53 millones de euros y están financiadas por el Fondo Europeo Agrícola de Garantía (FEAGA).
Las ayudas permiten impulsar la modernización de bodegas e instalaciones enológicas, la reestructuración y reconversión de viñedos, la destilación de subproductos, la promoción en terceros países y la cosecha en verde. Un abanico amplio que cubre desde la bodega hasta el mercado de destino. Fernández ha defendido la continuidad de estos instrumentos como vía para que las empresas puedan adaptarse a las nuevas exigencias del mercado y generar mayor valor añadido desde la producción valenciana.
En paralelo, las denominaciones de origen protegidas juegan un papel estratégico en este proceso: son el escudo diferenciador que vincula el vino con el territorio y garantiza la calidad ante compradores de todo el mundo. La Denominación de Origen Protegida Valencia ha contado entre 2023 y 2025 con 850.613 euros en ayudas para certificación, control y promoción, de los que 552.613 euros han procedido de la Generalitat y 298.000 euros de fondos europeos.
El relevo generacional, el reto más humano del viñedo
Hay un desafío que no aparece siempre en los titulares pero que preocupa tanto como las cifras de exportación: quién va a cultivar el viñedo del futuro. El envejecimiento del agricultor español es un problema estructural, y el viñedo no es una excepción. Sin nuevas manos que cojan el azadón —o, más bien, la tableta digital de gestión de finca—, toda la cadena de valor se resiente.
En la convocatoria de ayudas resuelta en 2025 para favorecer la incorporación de jóvenes y nuevos agricultores, 97 de las 548 ayudas concedidas estuvieron vinculadas a explotaciones de viñedo destinado a la producción de vino. Una proporción significativa, aunque todavía insuficiente para garantizar por sí sola la continuidad del cultivo a largo plazo. La Generalitat tiene previsto reforzar estas líneas con una nueva convocatoria dotada con 8 millones de euros dirigida a jóvenes y nuevos agricultores y ganaderos.
Promoción exterior y menos burocracia
Para que el vino valenciano llegue más lejos, hace falta presupuesto para abrir puertas. La Conselleria de Agricultura destina 2,4 millones de euros a impulsar acciones de promoción y comunicación en mercados de terceros países, con el objetivo de reforzar la presencia exterior y ampliar las oportunidades comerciales. Las acciones financiables van desde la participación en ferias y eventos internacionales hasta campañas de publicidad y promoción, herramientas clave para competir en un mercado global cada vez más exigente.
Pero quizás la medida más llamativa —y más práctica para el día a día del sector— es la rebaja en más de 50 tasas vinculadas al análisis del vino. Los descensos superan el 60% en pruebas como el grado alcohólico, la acidez total, el ácido málico o el metanol. Una reducción que no solo alivia la carga económica de bodegas y cooperativas, sino que también sirve de palanca para relanzar el Instituto Tecnológico de Viticultura y Enología de Requena, un centro de referencia para el conocimiento técnico del sector.
El vino valenciano tiene historia, tiene mercado y tiene apoyo institucional. Lo que necesita ahora es consolidar un modelo que sea rentable también para quien empieza, para que las comarcas del interior no pierdan el cultivo que durante siglos ha definido su paisaje y su economía. El sector genera más de 32.000 empleos en la Comunitat , una dimensión social que convierte cada botella exportada en algo más que una cifra de comercio exterior: en un proyecto de vida para miles de familias rurales.

