El vino valenciano gana terreno y también futuro: 1.314 hectáreas de viña pasan a manos de jóvenes agricultores

El Palau de la Música de València acogió la vigésima edición de la Noche del Vino de la Denominación de Origen Protegida Valencia, una gala que reunió a 32 bodegas, sumilleres, distribuidores, periodistas y profesionales de la hostelería bajo el lema'Valencia deja huella'. El conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, aprovechó el acto para trazar un diagnóstico ambicioso del sector vitivinícola valenciano: hay más viñedo, más exportación y, sobre todo, hay relevo.Un s

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El Palau de la Música de València acogió la vigésima edición de la Noche del Vino de la Denominación de Origen Protegida Valencia, una gala que reunió a 32 bodegas, sumilleres, distribuidores, periodistas y profesionales de la hostelería bajo el lema 'Valencia deja huella'. El conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, aprovechó el acto para trazar un diagnóstico ambicioso del sector vitivinícola valenciano: hay más viñedo, más exportación y, sobre todo, hay relevo.

Un sector que no para de crecer

Los números hablan por sí solos. En 2025, la Comunitat Valenciana alcanzó las 55.041 hectáreas de viñedo de vinificación y produjo 1,3 millones de hectolitros de vino. El sector genera un Valor Añadido Bruto superior a los 1.885 millones de euros anuales y sostiene más de 32.000 empleos directos e indirectos. Las exportaciones de vino y mosto sumaron 269 millones de euros, lo que sitúa a la Comunitat como cuarta autonomía exportadora del país. Una cifra que ha ido creciendo año a año: la calidad, la tradición y la capacidad de innovar explican el crecimiento cercano al 50% de las exportaciones del vino valenciano en los últimos años.

Dentro de ese gran mapa vitivinícola, la DOP Valencia tiene un peso específico considerable: cuenta con 8.000 hectáreas inscritas, 1.885 viticultores y 47 bodegas certificadas, y comercializa sus vinos en más de cien países. Y no es un dato menor: el viñedo está presente en el 35% de los municipios valencianos, y en las localidades de menos de 30.000 habitantes vinculadas a este cultivo, la población ha crecido un 16,2% en las dos últimas décadas, superando ampliamente a las zonas sin actividad vitivinícola. El vino, en otras palabras, también retiene población.

"Cada botella de vino valenciano que abrimos es un agricultor que sigue trabajando una tierra, una cooperativa que mantiene los puestos de trabajo y un pueblo del interior que no se vacía." - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana

El relevo generacional, de promesa a política concreta

La pregunta que planea sobre cualquier sector agrícola con historia es siempre la misma: ¿quién viene detrás? En el viñedo valenciano, la respuesta empieza a tomar forma. El campo valenciano recibe este año su mayor inyección de sangre nueva en décadas: la Generalitat ha resuelto la convocatoria de ayudas al relevo generacional con 548 beneficiarios —439 jóvenes agricultores y 109 nuevos incorporados al sector— y una bolsa total de más de 27 millones de euros, lo que supone duplicar el número de personas que recibieron estas ayudas en ediciones anteriores.

De esas 548 nuevas explotaciones, 1.314 hectáreas corresponden directamente al viñedo. La financiación de estas subvenciones proviene del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y de la propia Generalitat Valenciana, en el marco del Plan Estratégico de la PAC. Los jóvenes de entre 18 y 40 años que inicien actividad agraria pueden recibir hasta 80.000 euros, y los nuevos agricultores de entre 41 y 56 años hasta 70.000 euros. No es solo una subvención: es una apuesta por hacer viable económicamente lo que para muchos familias rurales fue siempre una vocación.

"El relevo generacional ha pasado a convertirse en una política con financiación suficiente, simplificación administrativa y apoyo real a proyectos de vida en el medio rural." - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana

Además, la Generalitat ha acompañado las ayudas directas con una reducción del 60% en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales aplicable a la compra de parcelas agrícolas, que pasa del 10% al 4%, una medida pensada para eliminar uno de los principales frenos para quienes quieren iniciarse en la agricultura sin heredar una explotación familiar.

800.000 euros para la DOP Valencia en esta legislatura

El compromiso de la Generalitat con la Denominación de Origen Protegida Valencia se mide también en dinero movilizado. A lo largo de la legislatura, el Gobierno valenciano ha destinado cerca de 800.000 euros en ayudas a la DOP Valencia, con una previsión para 2026 que mantiene y refuerza ese nivel de inversión. Estas ayudas, articuladas a través de la Dirección General de Política Agraria Común, cubren los costes de certificación y control, así como los gastos de promoción, ferias, eventos y publicidad del Consejo Regulador. El compromiso de la Conselleria con la promoción internacional del vino valenciano incluye el apoyo a la participación de 231 empresas y entidades en ferias nacionales e internacionales, con una dotación de 2,38 millones de euros en 2025.

Tres reconocimientos para tres historias distintas

La gala no fue solo de discursos y cifras. Durante la velada se entregaron tres distinciones a personas y proyectos que encarnan, cada uno a su manera, el presente y el futuro del vino valenciano.

El primero de los premiados fue el Proyecto 2L, impulsado por los hermanos Luis y Lucas Izquierdo en Aras de los Olmos: un ejemplo de relevo generacional en viticultura ecológica que conecta la innovación con la tradición de montaña. El segundo reconocimiento fue para el viticultor y enólogo Javi Revert, de La Font de la Figuera, cuyo trabajo de recuperación de variedades mediterráneas y viñedos de montaña representa precisamente el tipo de conocimiento que se corre el riesgo de perder si no se transmite a tiempo. El tercer galardón fue para la cooperativa Anecoop, con motivo de su cincuenta aniversario, un hito que convierte a esta entidad en un símbolo de la agricultura cooperativa valenciana y de su capacidad de permanencia.

Barrachina cerró la noche poniendo en valor "el esfuerzo colectivo" del sector y definiendo a viticultores, bodegas y cooperativas como "los héroes de lo cotidiano". Una etiqueta que, en el fondo, resume bien lo que está en juego: que detrás de cada copa de vino valenciano hay una cadena de decisiones, de inversiones y de personas que eligieron quedarse en el campo. Y que ahora, con 1.314 nuevas hectáreas de viña en manos jóvenes, esa cadena tiene más eslabones que nunca.