Los aerogeneradores no solo generan electricidad. En la Comunitat Valenciana, también generan fondos que llegan a los pueblos del interior para arreglar caminos, renovar el alumbrado o restaurar edificios históricos. La Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio ha destinado 2,2 millones de euros a 22 proyectos presentados por municipios incluidos en las zonas eólicas 1, 2, 3 y 8 del Plan Eólico de la Comunitat Valenciana, a través del Fondo de Compensación gestionado por Ivace+i Energía.
El dinero no procede de los presupuestos de la Generalitat, sino directamente del bolsillo de las empresas promotoras de los parques eólicos. El importe se corresponde con el canon que los promotores de estas zonas han abonado a Ivace+i Energía, con la finalidad de que todos los municipios incluidos en el Plan Eólico se vean beneficiados, y no solo aquellos en los que físicamente se han construido los parques. Una distinción importante, porque marca la filosofía de un mecanismo que lleva funcionando desde 2007 y que, hasta 2019, ya había destinado un total de 30,9 millones de euros a proyectos municipales en zonas eólicas.
El interior castellonense y valenciano, protagonistas
Las zonas beneficiadas en esta convocatoria se concentran principalmente en la comarca castellonense de Els Ports, a excepción de la zona 8, ubicada en la provincia de Valencia. En conjunto, el territorio alberga 13 parques eólicos que aportan cerca de 500 megavatios de energía renovable al sistema eléctrico. Para hacerse una idea de la magnitud: esa potencia equivale a abastecer de electricidad a cientos de miles de hogares de forma sostenida.
Los municipios que recibirán respaldo económico son La Yesa, Calles, Andilla, Sacañet, Todolella, Chelva, Portell de Morella, Cintorres, Palanques, Villores, La Mata, Villafranca del Cid, Zorita del Maestrazgo, Castellfort, Olocau del Rey, Ares del Maestre, Forcall, Morella, Higueruelas y Casinos. A ellos se suman dos proyectos de carácter supramunicipal presentados por la Mancomunitat Comarcal de Els Ports y la Mancomunidad de la Serranía, lo que amplía el alcance territorial de la inversión más allá de los límites estrictamente locales.
No todos los pueblos son iguales ante el viento
Uno de los aspectos más llamativos del Fondo de Compensación es su sistema de prioridades, que trata de reparar una cierta injusticia silenciosa: no todos los municipios del entorno de un parque eólico se benefician por igual de su presencia, pero sí comparten sus impactos visuales, sus líneas de evacuación o sus viales de acceso. A través del Fondo de Compensación, Ivace+i Energía subvenciona cada año aquellos proyectos presentados por las corporaciones locales que supongan la mejora de las infraestructuras rurales y de servicios.
En la distribución de los fondos, tienen prioridad los municipios que no albergan parques pero sí soportan infraestructuras de evacuación, como líneas eléctricas o subestaciones. A continuación se sitúan los que, sin tener aerogeneradores, los ven desde sus calles. En un tercer escalón, los que han cedido caminos de acceso a los parques. Y solo al final de la lista figuran los municipios que ya cuentan con parques en su término, puesto que estos perciben ingresos directos por licencias de actividades e impuesto de bienes inmuebles. La lógica es clara: compensar a quien menos recibe y más cede.
De los juegos infantiles a la red de agua
¿En qué se traducen concretamente estos 2,2 millones? La variedad de proyectos aprobados refleja las necesidades reales de unos municipios con escasos recursos propios. Las actuaciones van desde la mejora de infraestructuras municipales a la mejora de redes de alcantarillado, alumbrado público y la renovación de la red de abastecimiento de agua y pavimento, así como la adecuación de zonas deportivas o la restauración de edificios públicos. También se incluyen instalaciones de juegos infantiles, una inversión menor en apariencia pero que habla de algo esencial: mantener condiciones de vida dignas para frenar el éxodo rural.
Además, se subvencionan proyectos de mejora de caminos rurales, de la red viaria rural de acceso a pedanías, caseríos o masías, y proyectos de electrificación rural en granjas, alquerías y, en general, edificaciones aisladas. También tienen cabida los proyectos de impulso de las energías renovables y los que incidan en la mejora del entorno social y económico.
En un contexto en el que la despoblación rural sigue siendo uno de los grandes retos de la España interior, este tipo de mecanismos de compensación territorial plantean una pregunta sencilla pero poderosa: ¿puede la energía del viento convertirse en el motor que mantenga vivos a los pueblos que lo generan? Los datos del Fondo de Compensación valenciano sugieren que, al menos en parte, la respuesta puede ser afirmativa.
