El próximo jueves 15 de octubre, el Real Monasterio de Poblet —uno de los grandes cenobios medievales de Europa y Patrimonio de la Humanidad desde 1991— acogerá una cita institucional de alto nivel: el president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, participará en la reunión del Patronato del conjunto monástico, que estará presidida por Su Majestad el Rey. Un encuentro que reúne bajo las mismas bóvedas góticas a los máximos representantes de cuatro territorios con historia común.
Cuatro comunidades, una herencia compartida
Además de Pérez Llorca, tomarán asiento en el Patronato el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa; el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón; y la presidenta del Gobierno de las Islas Baleares, Marga Prohens. No es casualidad que sean precisamente estos cuatro territorios los que compartan la custodia del monasterio: Poblet fue el panteón real de la Corona de Aragón, el reino medieval del que todos ellos son, de alguna manera, herederos históricos y culturales.
El vínculo es profundo. Los orígenes del enclave se remontan al año 1149, cuando Ramon Berenguer IV se lo entregó a los monjes de una abadía francesa. No fue hasta el siglo XIV cuando consiguió su máximo esplendor, albergando más de 140 religiosos y convirtiéndose en panteón real. Siglos después, la historia dio un giro dramático: con las leyes de Mendizábal llegó la Desamortización, los monjes se vieron obligados a abandonar el monasterio en 1835, las tierras se vendieron y todas las posesiones fueron expropiadas e incluso robadas, hasta el punto de que el monasterio era poco más que unas cuantas ruinas.
La recuperación fue lenta pero determinada. En 1930 se fundó un patronato con el fin de restaurar, rehabilitar y conservar el monasterio. En 1991 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Hoy en día son 30 los monjes que viven en el monasterio. La vida sigue, literalmente, entre sus muros.
Un patronato con peso real y simbólico
El Patronato del Real Monasterio de Poblet no es un organismo decorativo. Es el órgano consultivo en materia de conservación y restauración del conjunto, lo que lo convierte en la instancia que decide, orienta y vela por el futuro de un bien que trasciende las fronteras administrativas de cualquier comunidad autónoma. El Real Monasterio de Santa María de Poblet es uno de los monasterios más grandes de Europa, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1991. Que su patronato esté presidido por el Rey y reúna a cuatro presidentes autonómicos dice mucho del peso institucional —y simbólico— que se le otorga.
La reunión se celebrará en Poblet (Tarragona) y contará con una cobertura informativa protocolaria y restringida. El exterior del recinto estará abierto a todos los medios acreditados —con un equipo por medio—, mientras que en el interior la señal audiovisual correrá a cargo de TVE, que ofrecerá retransmisión institucional en directo. Los medios gráficos estarán limitados a un grupo reducido en régimen de pool, y los periodistas de redacción podrán seguir el acto desde una sala de prensa habilitada. Las acreditaciones se gestionan a través del correo [email protected].
Mucho más que una reunión de protocolo
Es tentador reducir este tipo de actos a una foto de familia institucional. Pero hay algo más en juego cuando cuatro presidentes autonómicos y el Jefe del Estado se sientan a hablar del futuro de un monasterio que lleva en pie casi nueve siglos. El Real Monasterio de Santa María de Poblet se encuentra rodeado de viñedos, al pie de la Sierra de Prades, y en la actualidad sigue siendo un centro de vida monástica en activo, donde la espiritualidad y la cultura se dan la mano. Conservarlo no es solo una obligación jurídica ni una exigencia de la UNESCO: es una apuesta colectiva por mantener viva una memoria que pertenece a todos, independientemente del código postal.


