Cuatro décadas dan para mucho. El Instituto Valenciano de la Edificación (IVE) celebró su 40 aniversario con el reconocimiento unánime de haber dejado de ser un simple organismo técnico para convertirse en el eje vertebrador de la política de vivienda en la Comunitat Valenciana. Lo que en 1986 nació como un foro de encuentro entre profesionales del sector se ha transformado, con el tiempo, en algo mucho más ambicioso: un aliado estratégico de la Administración capaz de responder tanto a una emergencia catastrófica como a los retos estructurales del urbanismo del siglo XXI.
El acto de conmemoración estuvo presidido por el secretario autonómico de Vivienda, Sebastián Fernández, quien reunió a representantes de los principales colectivos empresariales y profesionales vinculados a la construcción, la promoción inmobiliaria y la actividad económica. El mensaje fue claro y sin ambigüedades.
"Es mucho más que un centro de conocimiento. Se ha consolidado como un socio técnico imprescindible, y en un aliado estratégico de la Administración clave para transformar las políticas públicas en realidades concretas." - Sebastián Fernández, secretario autonómico de Vivienda de la Generalitat Valenciana
Un instrumento para construir más y mejor vivienda pública
Uno de los argumentos más sólidos que respaldaron ese reconocimiento fue el papel del IVE en el desarrollo del Plan Vive, la iniciativa de la Generalitat Valenciana orientada a reactivar la producción de vivienda protegida a través de la colaboración público-privada. No se trataba solo de construir más, sino de hacerlo de forma ágil, movilizando suelo y adaptando marcos normativos para desbrozar el camino a la iniciativa privada.
El resultado, en apenas tres años, es elocuente: más de 4.800 viviendas en proceso de desarrollo dentro del propio Plan Vive y, sumando las impulsadas por el sector privado, la cifra escala hasta las 6.000 unidades. En un contexto de crisis de acceso a la vivienda que afecta a toda España, esos números no son un detalle menor.
La DANA: cuando el IVE tuvo que actuar como un cuerpo de emergencias
Si el Plan Vive ilustra la capacidad del IVE para trabajar en tiempo de planificación, la DANA de finales de 2024 puso a prueba algo completamente distinto: su capacidad de reacción ante el caos. El IVE, constituido en 1986 como fundación de interés público promovida por la Generalitat Valenciana, se encontró ante un escenario para el que ningún organismo técnico suele estar preparado.
La respuesta fue, según Sebastián Fernández, de una escala sin precedentes. La entidad lideró y organizó, junto a la Generalitat, la movilización de más de 300 profesionales sobre el terreno. Esos equipos realizaron más de 11.000 inspecciones en edificios y viviendas de los municipios afectados por la catástrofe, una cifra que da vértigo si se visualiza en términos concretos: inspectores recorriendo planta por planta estructuras dañadas por el agua y el barro para dictaminar si eran habitables o suponían un riesgo.
Pero la intervención no se limitó al trabajo físico. El IVE también ordenó el conocimiento generado en esa emergencia, creó protocolos específicos, desarrolló herramientas digitales y coordinó a todos los agentes implicados. Fernández lo describió como "un modelo de intervención que hoy es referencia de eficacia de la respuesta pública". Dicho de otro modo: lo que se improvisó por necesidad acabó convirtiéndose en un manual de buenas prácticas.
El siguiente reto: industrializar la construcción valenciana
Pasados los cuarenta años, la pregunta inevitable es hacia dónde se dirige el IVE. La respuesta apunta a una transformación de fondo del sector de la construcción: menos obra húmeda, más fábrica; menos improvisación en obra, más precisión industrial. El IVE persigue mejorar el nivel de calidad y sostenibilidad en el proceso constructivo a través de actividades de I+D+i en el campo edificatorio, y ese ADN investigador se convierte ahora en la palanca para empujar hacia un modelo más industrializado y eficiente.
Para ello, el instituto está asumiendo un rol de articulador del clúster de construcción industrializada de la Comunitat Valenciana, un ecosistema que integrará a administraciones, empresas, universidades y centros tecnológicos. El objetivo es coordinar capacidades, generar sinergias y traducir la innovación en soluciones reales. No es retórica: el IVE fue fundado precisamente para aunar los intereses de todos los agentes y servir de foro para las entidades relacionadas con el sector, aglutinando en su patronato a colegios profesionales, fabricantes, promotores, constructores y centros docentes y tecnológicos. Cuatro décadas después, esa misma filosofía de consenso es la que se aplica ahora a escala industrial.
Sebastián Fernández fue explícito sobre las ambiciones de este proyecto: la Comunitat Valenciana aspira a posicionarse como referente nacional en la industrialización de la construcción, con un impacto que trascienda sus fronteras autonómicas y contribuya a transformar el sector en el conjunto del país. Cuarenta años después de su fundación, el IVE no celebra solo su pasado, sino que reivindica su lugar imprescindible en el futuro de cómo se construye y se habita en España.


