Hay paisajes que son, al mismo tiempo, un territorio y una memoria. L'Albufera es uno de ellos. El Institut Valencià d'Art Modern (IVAM) abre al público mañana 8 de julio la exposición 'La Albufera', un proyecto que recorre más de siglo y medio de representaciones artísticas de este humedal, desde una imagen en un libro ilustrado de 1845 hasta las videoinstalaciones y esculturas del presente. La muestra, que puede visitarse en el Centre Julio González hasta el 18 de octubre, llega en un momento cargado de simbolismo: 2026 marca el 40º aniversario de la declaración de l'Albufera como Parque Natural.
Un encargo de 1985 que regresa cuatro décadas después
La exposición no surge de la nada. Tiene un origen concreto y una historia propia dentro del museo. En 1985, un año antes de que l'Albufera fuera declarada parque natural, el IVAM impulsó un proyecto pionero titulado 'L'Albufera. Visió tangencial', en el que doce fotógrafos nacionales e internacionales retrataron el paraje en un momento de incertidumbre sobre su futuro. Era, en cierto sentido, una carrera contra el tiempo.
"Es un encargo histórico en el que doce destacados fotógrafos nacionales e internacionales retrataron el paraje natural justo antes de ser declarado parque natural" - Blanca de la Torre, directora del IVAM
Cuatro décadas después, el museo ha repetido la jugada, pero con una diferencia esencial: ha invitado a seis artistas contemporáneos —Bleda y Rosa, Paula García-Masedo, Lucía Loren, Teresa Marín, Jorge Ribalta y Jorge Yeregui— a volver sobre ese mismo territorio ampliando el repertorio de lenguajes. Ya no solo fotografía, sino también videoinstalación, escultura e instalación. La pregunta de fondo es la misma, pero el mundo que la rodea ha cambiado radicalmente.
Seis miradas para un territorio en transformación
Cada uno de los seis artistas convocados ha abordado l'Albufera desde un ángulo distinto, y el conjunto forma un mapa de lecturas que va mucho más allá de la imagen bucólica del lago al atardecer. Bleda y Rosa han trabajado sobre las fronteras físicas, históricas y simbólicas del humedal. Paula García-Masedo ha investigado los procesos materiales y productivos que han configurado su paisaje, poniendo el foco en la relación entre los recursos naturales, las infraestructuras y la actividad humana.
Teresa Marín ha realizado una videoinstalación centrada en los flujos del agua, esa vena circulatoria que da sentido a todo el ecosistema. Jorge Ribalta, por su parte, ha elegido a la anguila como hilo conductor: una especie clave para entender la historia, la cultura y la ecología de l'Albufera. Jorge Yeregui propone una lectura del territorio a través de las infraestructuras y las intervenciones turísticas —ese otro tipo de presión que el parque conoce bien—. Y Lucía Loren cierra el círculo explorando los procesos de regeneración, cuidado y equilibrio que sostienen este espacio.
Sorolla, Doré y una imagen de 1845: más de siglo y medio de historia visual
La exposición teje además una red de conexiones con obras de artistas históricos como Sorolla, Gustave Doré, M.ª Dolores Casanova y Antoni Esplugas, convirtiendo el recorrido en una línea del tiempo visual que arranca a mediados del siglo XIX y llega hasta el presente. La primera imagen que aparece procede de un libro ilustrado de 1845. Desde ahí, el hilo conductor atraviesa los imaginarios románticos del XIX, los usos agrícolas tradicionales, la expansión turística, la industrialización y las reivindicaciones ecologistas.
No es una historia lineal ni complaciente. L'Albufera es también, como señala la comisaria de la exposición, Sandra Moros, "un ejemplo de la historia de España del siglo XX": el desarrollismo, la resistencia ciudadana frente a los planes urbanísticos, el nacimiento de la conciencia ecológica a escala internacional. En los años setenta, las denuncias de Félix Rodríguez de la Fuente en televisión pusieron en el mapa la amenaza que se cernía sobre el humedal. En 1973, el Ayuntamiento de Valencia suspendió las subastas de parcelas. Finalmente, en 1986, la Generalitat Valenciana declaró el parque natural, protegiendo así más de 21.000 hectáreas a apenas diez kilómetros de la ciudad.
Un museo que mira al territorio de otra forma
La secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, subrayó en la presentación que l'Albufera es "un paisaje que forma parte de la memoria colectiva de generaciones de valencianos y valencianas", y recordó que tanto la pesca artesanal como la navegación a vela latina en el humedal fueron declaradas Bien de Interés Cultural. La declaración del parque natural, añadió, fue posible gracias a la implicación de las instituciones, la comunidad científica y una sociedad que entendió que conservar l'Albufera era conservar una parte esencial de su patrimonio común.
Para la directora del IVAM, Blanca de la Torre, la exposición refleja también una evolución en la manera en que el museo se relaciona con el entorno. Si hace cuarenta años el objetivo era representar el paisaje, hoy la ambición es distinta: ya no se trata de contemplar el territorio como un escenario, sino de entenderlo como una comunidad viva de la que los seres humanos forman parte. De la Torre lo engloba en lo que el IVAM ha denominado el "Museo Anfibio", una institución profundamente conectada con los territorios que habita.
Esa filosofía lleva a concebir l'Albufera no solo como patrimonio natural, sino como una comunidad interespecífica donde conviven humanos y no humanos. Es una manera de mirar que, en tiempos de crisis ecosocial y emergencia climática, resulta difícil de ignorar. El Parque Natural de la Albufera constituye un humedal de importancia internacional, con más de 21.000 hectáreas y reconocido por figuras de protección como la red Ramsar y zona ZEPA. Pero los datos también revelan sus fragilidades: el parque se ve afectado por la contaminación de las aguas, la urbanización, la presión industrial y el aumento del turismo, lo que ha provocado que el agua de la Albufera llegue a ser un 80% más turbia que hace años. La exposición del IVAM no pretende ofrecer respuestas fáciles, sino abrir preguntas necesarias sobre qué tipo de futuro queremos para este territorio común.

