El Hospital Clínico de València ya puede tratar cánceres ginecológicos con radioterapia interna de alta precisión sin derivar a las pacientes a otros centros

El Hospital Clínico Universitario de València incorpora la braquiterapia intersticial ginecológica para tratar tumores de cérvix, endometrio y vagina.

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Hay tratamientos que, por su complejidad, obligan a las pacientes a recorrer decenas de kilómetros para acceder a ellos, interrumpiendo su vida cotidiana y añadiendo una carga extra a quien ya afronta un diagnóstico de cáncer. El Hospital Clínico Universitario de València ha dado un paso para cambiar esa realidad: el centro ha incorporado la braquiterapia intersticial ginecológica, una técnica de radioterapia interna de alta precisión para tratar determinados cánceres de cérvix, endometrio y vagina. La primera intervención con este procedimiento se realizó en junio de 2025.

Radiación desde dentro: cómo funciona la técnica

La braquiterapia no es nueva en oncología, pero su variante intersticial representa un nivel adicional de precisión. A diferencia de la radioterapia externa convencional, que actúa desde fuera del cuerpo, esta técnica coloca dispositivos específicos directamente en el interior o en las proximidades del tumor, administrando la radiación justo donde se necesita. La analogía es útil: si la radioterapia externa funciona como un foco de luz que ilumina desde lejos, la braquiterapia intersticial sería más bien una linterna colocada dentro de la habitación, concentrando la energía en el punto exacto.

La combinación de braquiterapia y radioterapia externa ha demostrado ser capaz de controlar tumores muy avanzados, incluyendo algunos en estadio III B con extensión hasta la pared pélvica. Y según la evidencia científica disponible, las tasas de curación con esta combinación son comparables a las de la cirugía en estadios tempranos.

El procedimiento comienza en quirófano, donde se coloca el dispositivo bajo anestesia. A partir de ahí, el tratamiento de radiación se administra en sesiones de entre cinco y diez minutos de duración, dos veces por semana durante dos semanas. Un protocolo que, visto así, puede sorprender por su brevedad: minutos de tratamiento con semanas de preparación multidisciplinar detrás.

"Dosis elevadas de tratamiento de forma muy localizada, aumentando su eficacia y minimizando la exposición de los órganos y tejidos sanos cercanos" - Dra. Maria Maroñas, especialista en Oncología Radioterápica del Hospital Clínico Universitario de València

La braquiterapia intersticial está indicada especialmente cuando el tumor es de gran tamaño, tiene una forma irregular, afecta la parte inferior de la vagina o simplemente no puede abordarse correctamente con aplicadores intracavitarios convencionales. Es decir, entra en juego precisamente en los casos donde otras técnicas se quedan cortas.

Un esfuerzo colectivo de cinco especialidades

Poner en marcha una técnica como esta no es tarea de un solo servicio. Detrás de cada sesión existe una cadena de coordinación que involucra a cinco especialidades del hospital: Oncología Radioterápica, Radiofísica Hospitalaria, Anestesiología y Reanimación, Ginecología y Obstetricia, y Radiodiagnóstico.

La distribución de roles es precisa. El Servicio de Oncología Radioterápica decide qué pacientes son candidatas, prescribe el tratamiento y realiza los implantes. Radiofísica Hospitalaria calcula las dosis de radiación y vela por la seguridad radiológica. Anestesiología gestiona el proceso perioperatorio, mientras que Ginecología y Obstetricia supervisa el ingreso y el seguimiento clínico. El último eslabón es Radiodiagnóstico, que aporta las imágenes de resonancia magnética imprescindibles para guiar y planificar con exactitud cada intervención.

"Ampliar la accesibilidad a terapias avanzadas a las pacientes con determinados tumores ginecológicos" - Diego Dualde, jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Clínico Universitario de València

Menos desplazamientos, más continuidad asistencial

El cáncer de cérvix representa la segunda neoplasia ginecológica en la mujer, con una edad media de aparición alrededor de los 45 años. A ese dato hay que sumar los casos de endometrio y vagina, tumores que en conjunto afectan a miles de mujeres en España cada año. Para muchas de ellas, acceder a un tratamiento especializado como la braquiterapia intersticial implicaba hasta ahora ser derivadas a centros de referencia fuera de su área sanitaria habitual.

La disponibilidad de esta técnica en el Hospital Clínico Universitario de València cambia esa ecuación. Las pacientes que cumplan los criterios clínicos para recibirla podrán hacerlo en su propio hospital, sin necesidad de desplazarse a otra ciudad o comunidad, y manteniendo la continuidad con los equipos que ya conocen su historial. En oncología, donde el desgaste emocional y logístico puede ser tan determinante como el propio tratamiento, ese detalle no es menor.